El problema está en que nadie en la universidad quiere hablarme, es como si alguien les alimentara el miedo, nunca había visto que algo como esto se prolongara por tanto tiempo. O tal vez así lo siento al ser la principal víctima.
──Vamos, anímate. ──Me besa la sien──. ¿Tienes que trabajar? Estás triste, ¿por qué no mejor te quedas conmigo?
Estoy a punto de decir que no, pero no quiero encontrármelo allí si está con las reformas. Y ahora con eso de que se va…
──Me quedo contigo.
Sonríe y vuelve a besarme.
Nos quedamos allí en el auto, simplemente hablando un poco y así evitar pensar en cómo mi vida está… bastante mal.
Estoy tan absorta escuchándolo, que tomo su mano y la extiendo para comparar tamaños.
──¿Por qué haces eso? ──pregunta.
──Me dio curiosidad. ──resto importancia mientras apoyo mi cabeza en su pecho.
Es bastante la diferencia.
Rafael ríe.
──Me recuerdan a las adolescentes, es algo bastante tonto. Es obvio que no tendrán el mismo tamaño.
Aparto la mano y la observo.
No creí que le molestara el gesto, siempre había visto a mis compañeros hacerlo. Aunque supongo que tiene razón, después de todo, nosotros somos más jóvenes.
Me devuelvo a mi asiento sin decir nada.
──Oye. ──Me observa──. ¿De casualidad te quedó algo del proyecto cuando estudiaste allí? Quisiera ver algunas referencias y…
──No las tengo ──interrumpe. Se vuelve hacia el frente para ponerse en marcha y llevarme a casa, pero agregando en voz más baja──: Lo siento.
Ladeo la cabeza, ¿por qué siento algo extraño?
No quise decir nada, tal vez estoy demasiado sensible el día de hoy.
***
──Hola, Rosie. ──Volteo hacia Mario, quien vino a buscarme en la salida del trabajo──. He notado que últimamente estás usando el cabello suelto, ¿por qué ese cambio?
Enrojezco sin poder evitarlo, siempre lo llevaba con una coleta. Solo que… dejé de hacerlo cuando Rafael me dijo que se me ve hermoso suelto.
Qué tonta soy, Dios.
──Quise… probar llevarlo así.
──Oh, te queda lindo. ──asegura Mario besando mi cabeza, pasa un brazo sobre mis hombros para empezar a caminar──. Sabes… estaba pensando…
──¿Sí?
──Pues… ──Lo observo con atención──. Es que le debo una grande a López por todo lo que le hice, quiero compensarlo. Pensaba en regalarle algo, ¿quieres ayudarme?
Bajo la mirada.
──No creo que…
──¿En verdad no volverás a hablarle? ──pregunta con tristeza──. Si no quieres hacerlo, no te obligaré. Pero… no me vas a dejar a mí también, ¿verdad?
──No, no lo haré.
Suspira, viéndose algo triste.
──Bueno, ¿es mucho pedir que me ayudes con un regalo para él?
──No lo es, te ayudaré. ──Envuelvo su brazo con los míos──. ¿Le debes mucho?
Mario se muerde el labio y yo alzo una ceja. ¿Le debe o le tiene ganas?
──Pues, además de mi historial de locura, besé a su esposa. Y ha estado ayudándome demasiado con la boda.
Ahora soy yo la que suspira.
──Si ese es el caso, también le debo un regalo a Rebeca.
──No, tú no faltaste al respeto. En cambio, yo sí. ──dice mientras damos una vuelta──. ¿Qué crees que le pueda gustar a López?
──¿No eres su mejor amigo? ──pregunto algo ofendida──. Deberías saberlo todo de él.
Veo claramente cómo enrojece.
──Es que… ──comienza a explicarme──, él siempre es bastante desinteresado. Nunca mira algo para él, siempre compra cosas para Rebeca y los niños.
De solo recordar los mensajes que él me solía enviar para preguntar mi opinión sobre lo que veía para Rebeca, me entra la nostalgia.
──Creo que con eso es obvio, ¿no? ──Me mira sin entender──. Cualquier cosa que tenga que ver con ellos, le encantará.
Asiente.
──¿Algo como qué?
Recuerdo mis conversaciones con Rebeca mientras estudiábamos.
──Pues… Rebeca me comentó que Cristian no ha tomado vacaciones. ──Mario rueda los ojos, no se extraña ni un poco de lo que le cuento──. ¿Qué te parece cuidarle a los niños un día? Así él podrá descansar junto a Rebeca.
Mario ríe.
──Si hago eso, de seguro que ellos comienzan a trabajar en el tercero.
Alzo las cejas.
──¿Crees que eso harán?
──Sé que quieren un tercero. Cuando menos te lo esperes, Rebeca estará embarazada de nuevo.
──Bueno, ayúdalo con eso.
──Oye ──se queja──. ¿Y yo qué gano con eso?
──Compensarle tus tonterías a tu amigo. ──Se sonroja──. Y puedes llevar a los niños a casa de tu madre, ella estará feliz. Seguro que May también querrá cuidarlos con Adriana, ¿no querías más tiempo?
#2073 en Novela contemporánea
#9351 en Novela romántica
#2029 en Chick lit
juvenil, amortoxico, amistad amor traicin drama romance humor
Editado: 06.07.2026