La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo XXVII

──Señorita, estás aquí. ──Parpadeo hacia Simón, que toma asiento frente a nosotros──. Te sienta bien estos lugares, es lógico que lo haga.

Dejo el vaso en la mesa.

──¿Por qué es lógico?

──Tus guardianes venían mucho por aquí ──responde.

──Simón ──advierte Rafael.

Solo que no le hace caso.

──¿Sabes quién sabe todo? Rafael. ──Lo señala──. Tal vez a ti te lo cuente, yo he intentado por años que me diga detalles pero no he podido lograrlo.

Lo miro con completa curiosidad, pero Rafael se muerde el labio.

Llegan más conocidos de ellos dos para conversar con ellos y me siento algo ignorada de pronto, por lo que saco mi celular para mirar algo entretenido mientras jugueteo con el vaso con cuidado de no tirarlo. Solo levanto la mirada cuando algo a mi lado me inquieta, que es: un tipo arrastrando a otro a la salida a la fuerza.

Eso… no puede ser muy bueno.

Diablos, ¿en dónde estoy metida?

──¿Y si…? ──pregunto a Rafael en el oído──, ¿… vamos al cine la próxima vez?

Se inclina hacia mí.

──¿Tienes miedo?

──No, no. Solo… hay un ambiente algo extraño aquí.

Presiona ligeramente los labios.

Simón nos habla, llamando nuestra atención.

──Nosotros nos vamos ──avisa──. Que les vaya bien.

Guiña un ojo y se levanta, yéndose junto a los demás a otra parte del lugar. Noto cómo eso tensa a Rafael, porque no deja de mirarlos con cierta duda e inquietud.

──¿Está todo bien? ──cuestiono al sentirlo tan nervioso.

Reacciona.

──Sí, sí… todo bien. ──Suspira, viéndose cansado de pronto──. Tal vez tengas razón y debamos ir al cine para la próxima…

──¿Sabes qué también puede ser bueno? ──pregunto con emoción, sus ojos suavizan ante mi tono de voz──. Cristian me dijo que una vez llevó a Rebeca a…

Me detengo cuando veo su expresión oscurecerse, haciéndome sentir… cohibida.

Rafael respira hondo y gira para pedir otras bebidas antes de enfocarse en mí.

──Mejor cuéntame de ti. ──pide mientras se acomoda en el asiento. Él me toma de la cintura para sentarme en sus piernas──. Creo que no te he preguntado que estudias.

──Estoy estudiando administración de empresas ──respondo de forma orgullosa──. ¿Tú solo hiciste la carrera técnica o fuiste por la ingeniería?

Observo de lejos al barista sirviendo nuestras bebidas de forma distraída, pero Rafael me toma de la barbilla para que lo vea.

──Solo carrera técnica.

──¿En qué empresa trabajas? ──cuestiono, para luego decir de forma juguetona──: Porque sí lo haces, ¿verdad?

Ríe y asiente.

──Pues, de forma independiente. ──cuenta. Viendo de reojo como nos dejan los vasos en la mesa──. Cuando estábamos en la universidad, Mario y Cristian solían trabajar conmigo.

De solo escuchar las palabras: «Cristian» y «trabajo», me duele el corazón y mi ánimo se tambalea. Pero como Rafael me mira con atención, me fuerzo a sonreír.

Tomo del vaso.

Tanteo el sabor en mi boca, no me acostumbro al sabor del alcohol. Sabe extraño.

──¿De verdad? ──pregunto cuando recuerdo que estábamos hablando──. ¿Y les iba bien?

──Sí, al menos hasta que apareció Rebeca ──responde.

──¿Hablabas con ella?

Lo veo dudar.

──Ella… ──Humedece sus labios, como si estuviera nervioso──, coqueteó una vez conmigo. Solo te lo cuento porque ya no te hablas con el esposo.

No digo nada, me mantengo seria y en silencio mientras lo miro a los ojos ante lo que me cuenta. Y apenas noto que eso parece aumentar sus nervios, comienzo a reír.

──Sí, claro ──digo, totalmente divertida──. ¿Qué más pasó en ese mundo paralelo? ¿May se volvió tímida o algo así? ¡Pff!

Río tanto que termino sintiéndome ligeramente mareada.

──Ajá. ──Me sostiene cuando me voy de lado──. ¿Te sientes mal?

Niego con la cabeza.

──Estoy bien, solo no estoy acostumbrada a beber. ──confieso, acariciando con suavidad una de sus mejillas──. Pero sé que estaré bien si estoy contigo.

Solo que él se paraliza.

──¿Lo dices en serio? ──Asiento con una sonrisa y su expresión cae un poco, pero se recompone. Comienza a sostenerme con más firmeza──. En ese caso… tendré que cuidarte.

Aquello me derrite, me vuelvo una completa boba ante sus palabras y me derrito sobre él.

Me acerco sin pensarlo y lo beso. De pronto estoy totalmente desesperada, no entiendo por qué me siento así, mi mente da vueltas a toda velocidad y solo pienso en besarlo con todas mis ganas. Sintiendo que todo en él es especial, que es diferente conmigo.

Echo la cabeza hacia atrás mientras besa mi cuello y desciende hacia la clavícula.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.