La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo XXXI

Mario

Me muerdo el labio al verla escaparse de esa manera.

Aquí hay gato encerrado, y uno bastante grande porque la pareja presente se mira entre sí, hablando sin necesidad de palabras. Es más que obvio que ellos saben lo que le pasa.

──Vale, no ignoremos al elefante en la habitación ──digo de una vez──. ¿Pasa algo que deba saber?

──No. Nada, Mario. ──Rebeca me sonríe, claramente nerviosa.

Respiro hondo.

No soy un idiota, sé que Rose cayó en el juego de Rafael. Que ese idiota se las ha arreglado para enamorarla.

He estado pasando menos tiempo con los demás para ir por mis antiguos compañeros de la universidad por separado. Intentando indagar sobre ese creciente interés del idiota por mi amiga y quién es la dichosa persona que difunde rumores míos y de Rose en la universidad.

Y algo me dice que ambos asuntos están ligados entre sí, no me parece casualidad.

Estoy cien por ciento convencido de que ese cariño que muestra Rafael por ella no es sincero, ni de cerca. Solo basta recordar la razón por la que destrocé su cara la última vez.

──Ahórrense la mentira, sé que Rose está saliendo con Rafael. ──Ellos se sorprenden──. Pero es algo que ustedes también lo saben, ¿no?

López suspira.

──No queríamos esconderte nada, es que Rose…

──Puedo imaginar que ella les pidió que no me dijeran, y estén tranquilos. No diré nada ──interrumpo──. ¿Desde cuándo lo sabes?

──Desde hace más de un mes.

Me cruzo de brazos cuando comienza a detallarme lo que sabe, confirmándome cosas que ya intuía y había visto. Más su deseo de creer que Rafael está cambiando por ella.

¿Qué tontería es esa?

──López, eso es lo más…

──Espera a que termine. ──me interrumpe y guardo silencio──. Le pedí permiso para hacer el papel de padre celoso, por lo que fui a buscar a Rafael en casa de Simón, supuestamente él no estaba. Uno de ellos me abrió y pude escuchar que adentro estaban hablando de Rose y se estaban burlando de ella, y sí. Lo lamento Ballerina, pero te mentí, ese día no hubo ningún robo. Quise entrar para encararlos y pedir explicaciones, pero apenas puse un pie dentro Simón me golpeó y me echó de su casa.

Fue inútil enseñarle a pelear a este hombre, fue como enseñarle boxeo a un pingüino. Me avergüenza.

Simón, eh…

López parece entender a donde van mis pensamientos, porque me entorna los ojos con clara advertencia. Le sonrío con falsa inocencia, molestándolo más.

Voy a cobrarme eso.

Rebeca hace una mueca. Solo que la molestia no le dura demasiado, porque le toma la mano.

──Cristian, no hagas esas cosas ──le pide con total suavidad──. Debes tener cuidado, recuerda que aquí tienes una familia que te espera cada día.

Ya empezaron con su diabetes.

Pero tengo envidia. Porque mientras Rebeca se lo pide de esa forma tan dulce, si yo vuelvo a meterme en una pelea: May me golpeará más de lo que me golpean en la calle.

Aunque… eso no suena tan mal.

──Lo lamento, Ballerina. ──Mi amigo besa su frente──. Pues eso, hablé con Rose y le pedí que no lo viera más, solo que no hizo caso. Y… fue cuando ocurrió nuestra discusión, porque ella comenzó a gritarme.

──¿De verdad te gritó? ──pregunto sin creerlo del todo.

Eso no me gusta, mi Rosie no es alguien así. Ella es una dulzura por completo, me inquieta la idea de que el idiota esté siendo una mala influencia para ella.

──Sé que es difícil de creer, al principio me había quedado muy sorprendido, pero sí. Gritó y lo defendió hasta el final. ──Entonces se encoge algo apenado──. Terminé por alterarme y gritar también.

Hago una mueca.

Está demasiado enamorada.

No quiero llegar y pedirle explicaciones, quiero que ella por sí sola se abra conmigo y me lo diga. Debí enseñarle más a Rose, debí mostrarle todas las señales que debe ver cuando juegan con ella para que no caiga en eso.

Pero ya cayó.

Sacarla de allí sin que se moleste o sin el corazón roto… es imposible.

Es entonces cuando entiendo a López, a lo que se refería con esperar que Rafael cambie por ella y se la tome en serio. Pero hasta yo sé que eso es demasiado… fantasioso.

Los hombres como Rafael nunca cambian. Apenas salió de la cárcel luego de su corto castigo, fue a seguir haciendo lo que hacía, sin importarle las consecuencias.

¿Qué es lo que quiere de mi Rosie?

Ideas horribles vienen a mi mente, no quiero que Rose se deje llevar. Que se entregue por completo a él, porque si resulta que eso es lo que quiere y la deja sola luego de eso…

No quiero ni pensarlo.

Me destrozaría por completo que le hicieran daño.

──Entonces, bebió con Rafael anoche, ¿no? ──Ellos se miran y yo me inquieto──. ¿Pasó algo más que deba saber?




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