Alzo una ceja al ver a Rafael fuera de la universidad.
Habían pasado dos semanas desde la última vez que lo vi, y una desde que dejé de escribirle luego de mi charla con Rebeca. Estaba sintiéndome más tranquila, pero ahora que lo tengo de frente puedo sentir cómo toda la molestia regresa con fuerza.
Él parece notarlo, porque comienza a disculparse.
──Lamento no haberte escrito antes y desaparecer así, sé que me habías escrito y…
──No, no solo te escribí ──interrumpo──. También te llamé más de una vez, pero me alegra ver que al menos estás vivo.
──Por favor, no te pongas así. ──pide y yo lo veo con pura molestia.
──¿Cómo se supone que me ponga?
──No lo sé, Rose. ──Intenta acercarse y yo me alejo──. ¿En serio te pondrás de esta manera? No fue para tanto, no tienes por qué exagerar.
Quedo helada.
¿Por qué siempre me siento mal cuando estoy con él?
──No estoy siendo ninguna dramática…
──Sí lo eres, sabes que no es para tanto ──ahora él me interrumpe──. Tengo una vida, Rose. No puedo lanzarlo todo por la borda, la tengo complicada desde que tus grandes amigos me metieron en problemas.
──Sabes que lo hicieron por lo que le hiciste a May…
──La cárcel era exagerar, solo basta con una disculpa…
──Disculpa ──escupo──. ¿Cuándo pensarás disculparte?
Frunce el ceño.
──Me disculparé cuando tú dejes de darte abracitos todo el tiempo con Cristian, ¿no te da pena que esté casado?
Aquello me llena de vergüenza.
¿Cómo sabe eso?
En toda esta semana, cada vez que mi expresión decaía así sea un poco, Cristian me tomaba en brazos y daba vueltas conmigo. Sin importar donde estuviéramos. Es vergonzoso recordar la cara de mi tío cuando vio aquel gesto.
Y anoche, Mario me obligó a quedarme con él y May en su apartamento. donde ella me estuvo enseñando bases para hacer patrones y yo no sé qué cosas, al final hice una camisa que quedó del asco. Pero el idiota de mi amigo se la llevó puesta para trabajar.
Pero fuera de todo eso… siento pánico. Estamos frente a la universidad y puedo notar cómo un par de chicas nos vieron cuando él dijo esas palabras, aquello empeora todo. Absolutamente todo.
──No digas eso, te lo pido ──suplico──. Nos están escuchando.
──¿Qué tiene que nos escuchen? ──pregunta sin bajar la voz──. ¿Hay algo que me estés ocultando?
Mi miedo aumenta cuando veo que las chicas comienzan a susurrarse entre ellas.
──Diablos, basta. ──pido y comienzo a caminar──. Sabes que me molestan en la universidad, no digas esas cosas que me hacen quedar mal.
──Sabes que no te molestan ──aclara rápidamente──. Solo te tienen miedo por juntarte con Mario, todo estará bien.
¿De verdad eso es así?
No tengo tiempo para pensar mucho en eso.
──Como sea, debo trabajar. No digas esas cosas.
──¿Cristian estará allí?
──No lo sé ──digo sinceramente──. Está haciendo un trabajo grande en la tienda, así que, es posible.
──Ja, y tú contenta.
Me detengo para verlo.
──¿Cuál es tu problema con él? ──pregunto sin entender──. Entre Cristian y Mario, trato más a Mario, no entiendo por qué…
──Espera, ¿Mario no se supone que es tu amigo? ──inquiere──. Vaya… supongo que al final sigue de mujeriego y…
Aquello me sorprende, ¿de dónde saca esa conclusión?
──¡Claro que no! ¡Nada de eso!
──¿Sabes lo mal visto que es la amistad entre hombres y mujeres? ──pregunta y bajo la mirada──. Sobre todo, cuando los hombres están casados o comprometidos como lo están ellos, las mujeres quedan como zorras, ¿lo sabes?
Me falta el aire, el caos en mi mente regresa y no sé cómo detenerlo.
──Nada de eso es así como dices, Rafael. En serio. Ellos…
──No es normal como te tienen, es muy raro. Que no te sorprenda el día que May y Rebeca ya no quieran hablarte.
Rasco mi cuello con fuerza.
──Ellas… no piensan…
¿Y si lo hacen?
Pero Rafael no me deja ni pensar.
──Si aún estás enamorada de Cristian, supongo que no puedo ganar esa batalla. Él debe ser mejor que yo si eso es así, después de todo… Mario también perdió.
No lo diría así, Mario es inmensamente feliz con May.
──De verdad no es nada de eso…
──¿Cómo puedo creerte eso? ──pide saber, solo que yo no lo sé.
Se da la vuelta para irse a su auto y yo de inmediato tomo su brazo.
No sé qué le pasa a mi mente, la desesperación toma control de mi cabeza por completo. Tanto que…
──No es necesario ponerse así, si no quieres que me acerque a él…
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Editado: 30.07.2026