La dama y el catrín

Capitulo 1: El sobre desaparecido

La noche estaba vestida de luces y murmullos. En el salón principal de la mansión de la familia Ríos, los invitados se movían entre copas de vino y risas discretas, celebrando el compromiso de Yuridia y Ricard. Todo parecía perfecto: los arreglos florales, la música suave, el brillo de los candelabros. Pero bajo esa armonía, se gestaba una tormenta.

El silencio se rompió con un grito. Yolanda la hermana gemela de Yuridia la acusó falsamente de haber robado un sobre con dinero destinado a un negocio familiar. nadie dudo en Yolanda. Ella avanzó con paso firme hacia el centro del salón. Su voz, clara y calculadora, rompió el aire festivo:

_!El sobre con el dinero destinado al negocio ha desaparecido¡_exclamó, alzando la mirada hacia los presentes. _!Y fue Yuridia quien lo tomó¡_

El silencio cayó como un manto pesado. Los invitados se miraron entre sí, confundidos, mientras Ricardo fruncía el ceño, incapaz de comprender la acusación. Yuridia, con el rostro encendido por la sorpresa, intentó hablar.

_¡Eso no es cierto! Yo jamás haría algo así…_

Pero sus palabras se ahogaron en la incredulidad de sus padres. Don Ernesto y Doña Clara,con gesto severo, decidieron creer en Yolanda. La confianza que habían depositado en Yuridia se quebró en un instante, como cristal golpeando contra el suelo.

_¡No queremos más explicaciones._ sentenció su padre con una voz dura. _ Haz traicionado nuestra confianza _.

Yuridia sintió como el mundo se desmoronaba bajo sus pies. El dolor de la injusticia se mezclaba con la impotencia de no ser escuchada. Ricardo intentó acercarse, pero la presión social, las miradas inquisitivas y el peso de la familia lo detuvieron.

Al día siguiente, sin oportunidad de defenderse, fue echada de la mansión. Sus pasos resonaron en el mármol frío mientras la puerta se cerraba tras ella, marcando el inicio de un destino incierto.

_¡Papá, por favor tienes que creerme yo no me robe ese dinero._ suplico Yuridia con tristeza y confusión _¡no sé de qué dinero me está hablando Yolanda!

_!Ya no vuelvas a llamarme padre¡ _gritó don Ernesto _Desde ahora ya no somos tu familia y tu ya no eres mi hija y olvídate de mi herencia. _

_ Nosotros los Rios, no queremos ratas muertas de hambre como tu, ni menos que seas parte de esta familia una maldita gata negra que no tiene atributos que no te pertenece._ Dijo Doña Clara con repudio hacia Yuridia.

Mientras tanto Yolanda solamente miró a los ojos a Yuridia por última vez sonriendo malamente como su plan había funcionado para deshacerse de su hermana para que no se quedará con la herencia de su padre.

En su corazón ardía la herida de la traición, pero también la chispa de una fuerza que aún conocía: la necesidad de demostrar su inocencia y enfrentar la sombra de su propia hermana. Yuridia caminó por horas hasta llegar a una vecindad cerca de Ciudad de México, las paredes de la vecindad tenían colores distintos como si fuera obra de arte.

_ Disculpe, tendrá un departamento disponible por aqui._ pregunto Yuridia al dueño de la vecindad.

_ Claro que sí señorita, por aquí pase con confianza. _respondió el dueño amablemente.

Yuridia al ver el interior del departamento ve con detalle que su tamaño era similar a su habitación, a lo que el dueño le explicó a Yuridia con detalle que los que vivían aquí habían muerto en un accidente de coche y que los mismos vecinos no tuvieron corazón para sacar sus pertenencias,

_”Vaya, este departamento es el mismo tamaño de mi habitación de la casa”._ Dijo en su mente. _

_Solo debe saber una cosa antes de darte este departamento jovencita, este departamento le pertenecía a unos vecinos que fallecieron en un accidente de coche hace 1 año, Doña Clementina la vecina del 58 se dio cuenta con horror los cuerpos de la vecina Doña Clotilde y de Don Julio. Los vecinos y yo no teníamos corazón para sacar sus pertenencias, ellos no tuvieron hijos, lo entiende.

_Claro,_ dijo Yuridia con tristeza en sus ojos _ Lo puedo rentarla para que la casa no quede sola, y en cuanto a la ropa de los señores vere como le puedo hacer.

_ Está bien._ dijo el dueño._ Entonces vamos a firmar el contrato de la renta, acompáñame.

Mientras tanto en la mansión de los Ríos los abuelos de Yuridia Don Mario y Doña Carlota se enteraron con enojo de que su hijo Don Ernesto echo a su hija de la mansión por un acusación falsa de Yolanda, y después Doña le da una fuerte bofetada a su hijo porque después de echar a su hija a la calle le dijo de que se olvidada de “su herencia” cuando claramente son sus propios padres que deciden quién se queda o no la herencia.

_¡Insensato malnacido!_ gritó Doña Carlota _¡¿Cómo te atreviste a echar a una de tus hijas a la calle?_

_ Yuridia nos robo suegra._ dijo Doña Clara._ No queríamos ratas muertas de hambre en nuestra casa pero que bueno que Yolanda nos avisó para sacarla.

*bofetada* _¿Y tú qué le crees a tu hijita perfecta? a la preferida de la familia Ríos, a la que la has malcriado toda su existencia.

_¡Te prohibo que golpees a mi familia!_ gritó Don Ernesto.

*Bofetada* _¡Y tu no le hables así a tu madre._ gritó Don Mario.

porque si mal lo recuerdo Clara “la esposa perfecta de la familia Ríos”. tú también vivias robando limosnas a otras personas para tener algo de comer. Y yo te recibí con las puertas abiertas para que tengas una vida digna, ¿y mira? ahora te crees la dueña de todos estos lujos cuando claramente todo este lujo que tanto viven. lo ganamos yo y mi marido con nuestro propio esfuerzo.

_ Y además. tienen el enorme descaro de adueñarse de sacrificios que no les conviene._ dijo Don Mario. _ Porque ustedes par de parásitos consintieron demasiado a Yolanda y no le han enseñado a valorar las cosas y ganárselas con esfuerzos, en cambio Yuridia, a ella no le importa la vida de lujo y se esfuerza en construir cosas que ella no puede pagar no como ustedes 3.




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