La dama y el catrín

Capítulo 11: Una sospecha más

Yuridia se adelantó unos pasos, enfrentando a sus padres con una fuerte bofetada y con una mirada que ya no era una súplica, sino de rencor acumulado en el pecho. Su voz resonó en la catedral, fuerte y clara:

__ ¿Ahora vienen a impedir mi felicidad? Después de haberme echado de su casa por las mentiras de Yolanda… ¿Después de humillarme frente a todos?

Doña Clara intentó hablar, pero Yuridia la interrumpió con un gesto firme.

__ Ustedes me condenaron sin siquiera escucharme. Prefirieron creer en las mentiras y envidias de Yolanda antes que en mi verdad. Me arrojaron al vacío, y ahora pretenden arrebatarme lo único que he construido gracias a mis esfuerzos.

El odio y rencor que había guardado se desbordaron en cada palabra. Los vecinos, testigos de la escena, murmuraban con indignación. Bruno, a su lado, la sostenía con orgullo. Incluso Don Mario, mientras el sacerdote observaba en silencio, consciente de que aquella ceremonia se había convertido en un juicio público.

__ Y ustedes mismos dijeron que ya no somos familia, y que ya no llevo su apellido. Pero tienen razón, ya no tendré el apellido que está basado en vivir los esfuerzos de alguien más, sus robos, mentiras, y sobre todo. De apariencias, de favoritismos y egoísmo.

Ahora mi apellido es Santos,.. el apellido de mi esposo: que se basa en contra de las injusticias, del esfuerzo, la humildad, sobre todo amor.

El apellido Ríos ya estaba manchado hace muchos años por su culpa y por culpa de Yolanda.

Don Ernesto bajó la mirada, incapaz de sostener el peso de la acusación. Doña Clara, con lágrimas contenidas comprendió que la voz de su hija ya no podía ser intimidada.

Yuridia, con el rostro encendido por la furia y por la dignidad, concluyó:

__ Hoy no soy la hija expulsada. Ahora soy una mujer que ustedes mismos traicionaron, y que jamás volverán a humillarme.

Las campanas volvieron a sonar y la gente aplaudió, como si toda la catedral misma aprobará sus palabras. Su compromiso con Bruno no solo era un acto de amor, sino una proclamación de una nueva vida, libre de las cadenas de su familia.

Don Mario se levanta de su silla y camina hacia Yuridia y concluyó:

__ Se los dije, Yuridia se ha vuelto una persona diferente de no ser ustedes infelices.

Ahora si no tienen nada que interrumpir, largo. O si no, les diré a mis certidumbres que empaquen sus pertenencias para que los eche, de la misma forma que ustedes hicieron con mi nieta,

Betty… ¿quieres decirles algo a ellos antes de que se vayan? pregunto __ Si señor *Bofetada* ¡¡A mi hijo no le faltes al respeto, mi Bruno es un buen muchacho y ustedes unos malagradecidos!!

Mi hijo no es ningún tipejo… Y con todo respeto cardenal, ¡¡Por lo menos no tengo una hija puta como lo es su hija la que tanto malcriaste por tantos años!!

__ Ahi te hablan _ dijo Ricardo con gesto burlón.

Yuridia al escuchar a Ricardo, se alegró de que haya venido a su boda. Y arrastró a sus suegros hacia la salida para que no siguieran interrumpiendo nada.

__ Es todo cardenal, una disculpa con mis suegros… puede continuar __ dijo yendo a su lugar __ Gracias, continuamos con la ceremonia. Entonces, ejem… Yuridia Santos: ¿aceptas al joven Bruno Santos como tu esposo hasta que la muerte?

__ Si,.. acepto.

__ Joven Bruno Santos: ¿aceptas a Yuridia Santos como tu esposa hasta que la muerte los separe?

__ Claro que acepto.

__ Muy bien… ahora los declaro marido y mujer, ya puedes besar a la novia.

Una vez que todos los invitados incluso los novios se habían ido, el cardenal quedó conmocionado al ver todo un drama, para el sacerdote era su quinta vez que pasaba algo como esto. Como si estuviera viendo una telenovela romántica.

__ ¿Padre, está bien? _ preguntó la hermana Grace.

__ En toda mi vida como sacerdote nunca había visto un enfrentamiento como este… Creo que esa chica me llenó de orgullo hasta el alma _ dijo el sacerdote con admiración.

Mientras tanto en la mansión Valdivia, los padres Ríos estaban tan furiosos con Ricardo que ¿cómo se atrevía a echarnos de la iglesia? que no tenia ningun derecho. pero Ricardo aclaro algo:

__ Ustedes lo hicieron exactamente lo mismo ¿Ahora se indignan por eso? la vida todo se paga ¿no? cosechan lo que siembran, hagan lo que hagan el mundo ya saben como son en realidad. De no ser su “hija perfecta”.

Así como a Yolanda la sembraron de tanto inmadurez, arrogante, egoísta, y sobre todo: Una narcisista que está engreída que nunca acepta sus errores.

Siempre actuando de manera prepotente con todo el mundo como si ella fuera la autoridad, la reina de nada. Y como sus abuelos les explico todo sobre mi: detesto a las mujeres malcriadas como lo es Yolanda, le estoy dando varios escarmientos y ni así se comporta como una mujer madura e independiente.

Doña Clara corrió hacia Yolanda y le quita el suéter que lleva puesto y ve con horror todas las marcas y moretones en su cuerpo, ahí se dio cuenta de que la razón por la que se casó con su hija fue precisamente atormentarla por lo que le hizo a Yuridia, Don Ernesto temblando de furia intentó demandar a Ricardo por maltrato pero él le aclaro algo que no se puede romper:

__ Bueno… demandame si quieres, pero. No olvides que tu, firmaste un acuerdo para que la empresa que construyó Don Mario y su esposa no quedara en bancarrota. Y puede que los Ríos se queden sin nada.

Y ustedes mismos arruinaron mi compromiso con Yuridia gracias a las mentiras de Yolanda, por un momento fue perfecto con ella y lo desperdiciaron gracias a Yolanda. Que pena que ella ya no los quiera verlos ni en vida ni en muerte.

Y más aún si se queda embarazada y no puede conocer a su nieto o nieta. Bueno, si es que ustedes son demasiados clasistas, racistas y narcisistas como es su hijita de oro, ¿No les parece?

Ahora haga o no haga con Yolando, ustedes lo buscaron. Recuerden que ustedes se condenaron asi mismos por creer a la más mentirosa de todo el universo que ustedes mismos la crearon *risa amarga*




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