Tras la confrontación en la catedral, los vecinos del barrio se convirtieron en los principales defensores de Yuridia. En las calles y en las redes sociales se llenaron de comentarios, de voces que repetían lo que habían visto: Una hija enfrentando a sus malvados padres con la verdad, un compromiso interrumpido por la soberbia, y una mujer que no temía hablar.
__ Ella no nos mintió __ decían las mujeres en el mercado __. Fue su hermana quien la traicionó.
Los hombres en las cantinas asienten, convencidos de que la injusticia debería ser reparada. La comunidad, que antes solo observaban, ahora se levantan como un coro de apoyo. Yuridia ya no era la hija expulsada: era la voz de la resistencia contra la mentira.
Pero mientras el pueblo se unía en torno a Yuridia, Yolanda no permanecía en silencio. Desde la mansión, observaba con furia como su hermana se ganaba la credibilidad y afecto de la gente. El odio grecia en su interior como una llama que no podía apagar.
__ No permitiré que me arrebate lo que me pertenece _ susurraba frente al espejo con ojos encendidos de rencor. Así como sintió Yuridia cuando la echaron.
Yolanda comenzó a tejer nuevas mentiras, intentando convencer a sus padres de que todo era una farsa organizada por Yuridia para recuperar el prestigio. Sin embargo, Ricardo, que había descubierto su engaño, no dudaba más: cada palabra de Yolanda era veneno, y él lo sabía todo perfectamente.
La tensión dentro de la mansión se volvió insoportable. Los padres Rios, atrapados entre el orgullo y la duda, empezaron a sentir el peso de las decisiones. Yolanda, en su desesperación, planeaba un nuevo movimiento para destruir la imagen de su hermana perfecta, sin darse cuenta de que el pueblo entero estaba dispuesto a protegerla de ellos.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Yuridia y Yolanda se reencontraron frente a frente en la plaza del vecindario. La multitud, que ya había tomado partido por ayudar a Yuridia, se reunieron para presenciar lo que parecía inevitable: el duelo de palabras entre las dos hijas gemelas de los Ríos.
__ Maldita Yuridia… Arruinaste mi vida y la de mis papas, te atreviste a golpearlos enfrente de todos ¿como pudiste hacer algo así? _ exclamo Yolanda a gritos.
__ Porque en primera, ellos se lo ganaron desde el día que me echaron de su casa sin pruebas, en segundo lugar, si mentiste fue para que te quedaras con la herencia de abuelo la cual, por cierto.
Nunca haces nada por ganartela, y preferiste encontrar a un hombre adinerado que te mantuviera a ti y a ese niño que ni siquiera sé de quién por que de Ricardo no va a ser.
Todos al notar el vientre de Yolanda se da cuenta de que está embarazada nuevamente (ya que sus embarazos anteriores fueron interrumpidos gracias a Ricardo, debido a que la razón por la que Yolanda hacia una rabieta, para ella era la mejor excusa de que no se supiera la verdad sobre los bebés que tuvo con sus amantes, que se perdieron a propósito.)
__ Ahora ya lo sabes ¿verdad?, ¡¡SII!! ¡¡ESTE NIÑO NO ES SUYO ¿Y QUE?!! _ grito Yolanda confesando mientras que la multitud empezaron a tomar video en vivo _ ¡¡¿Y QUE SI RICARDO ME MANTIENE O QUE ME HAGA MI VIDA UN INFIERNO?!! ¡¡A MI TODO ME DA IGUAL POR TU CULPA!!.
__ DIME, ¿QUE ES LO QUE REALMENTE QUIERES? _ pregunto gritando Yuridia _
__ Lo único que quiero de ti, es que desaparezcas de este mundo. No te soporto verte feliz. Al igual que con Ricardo Valdivia cuando mis papas y mis abuelos decidieron comprometerte con él, se suponía que sería la primera en casarme y ser el centro de atención. Yo sería esa prometida, tú no.
__ Y mira ahora de qué te quejas, ahora estás completamente feliz al lado de él ¿no es así? ¿o al menos es que tu actitud siempre lo sacas de quicio? por cada berrinche de escuincla de 5 años que tu hacías cuando algo sale mal.
¡¡Siempre fuiste tu la envidiosa!! _ grito Yuridia, con voz firme y mirada encendida _. Por eso inventaste esa mentira de que fui yo quien se robó ese dinero solo para destruirme.
__ ¡¡Así es!! ¡¡Yo lo hice!!
Yuridia con el rostro cargado de decepción hacia su hermana y a sus padres, comprende el error que cometieron sus padres al querer favorecer a su hermana en todo, incluso ante la quiebra que ellos mismos buscaron.
La plaza estaba abarrotada. Los rumores sobre Yolanda habían alcanzado un punto insostenible, y Ricardo al ver la escena, decidió terminar con las mentiras que Yolanda dice, camino hacia las gemelas y convocó a toda la plaza, quienes estaban viendo y grabando la situación para escuchar la verdad. Con un semblante serio, se colocó en el centro, sosteniendo un sobre lleno de documentos y cartas que había estado reuniendo en secreto, esperando el momento de revelar la doble cara de su esposa ante el público.
__ Hoy no vengo a hablar de rumores _ comenzó con voz firme. _ Vengo a mostrar pruebas.
__ Ricardo ¿Que haces? _ susurro Yolanda furiosa
__ Lo que había estado esperando por varios días.
El murmullo se apagó de inmediato. Ricardo abrió el sobre y expuso ante el público los testimonios y evidencias que había recolectado: cartas, mensajes y declaraciones que demostraban que el hijo que ahora espera Yolanda no era suyo, sino de un hombre casado, víctima de su manipulación y abuso.
__ Ese hombre que ven, fue engañado y forzado _ continuo Ricardo, con el dolor reflejado en sus palabras _. Yolanda lo utilizó para sostener una mentira que me ataba a un compromiso falso.
Los presentes quedaron atónitos. La imagen de Yolanda, que hasta entonces había logrado mantener intacta, se derrumbaba frente a todos. Algunos vecinos murmuraban indignados, otros miraban con compasión a Yuridia, que observaba la escena con lágrimas contenidas.
Yolanda intentó defenderse, pero su voz temblaba:
_ ¡Son invenciones! ¡Ricardo solo quiere destruirme!
Pero un joven de secundaria, reveló ante Ricardo, Yuridia y al público algo impactante sobre sus abortos anteriores. Ricardo atónito le pregunta al joven si tenía alguna prueba, y el joven asiente con la cabeza, explicó que alguien había estado publicando videos e informes médicos en internet, y todas coinciden en que están al nombre de Yolanda Rios Carbajal.