La deuda del millonario

La verdad

Al día siguiente Alina decidió irse por unas horas.

Necesitaba pensar.

Terminó en la oficina del abogado que había llevado el caso de la deuda de su padre.

—Señorita Torres —dijo el hombre sorprendido—. Pensé que todo estaba resuelto.

—Más o menos.

Alina respiró hondo.

—Necesito saber algo.

—Dígame.

—¿Quién compró realmente la deuda de mi padre?

El abogado dudó.

—Bueno… técnicamente fue una empresa.

—¿Qué empresa?

El hombre buscó unos papeles.

Luego levantó la mirada.

—Grupo Valverde.

Alina sintió que el mundo se detenía.

—¿Qué?

—La empresa de Sebastián Valverde compró la deuda meses antes de que él hablara con usted.

El corazón de Alina empezó a latir más rápido.

—¿Meses?

—Sí.

Una idea comenzó a formarse en su mente.

Una idea que la hizo sentirse engañada.




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