La Estrategia Es El Caos

CAPITULO 4.- EL PLAN LISBETH-ALEJANDRO: CONTRA-PROTOCOLO DE SABOTAJE

La puerta de la oficina de Alejandro se cerró con un suave clic, amortiguando el murmullo de la “Gente de Protocolo” —como Lisbeth había apodado al equipo de Santiago—. Alejandro se aflojó la corbata con gesto sombrío.

—Es peor de lo que pensé. Es una máquina de Excel con traje. Y le entregaste la caja de pizza, Lisbeth. Literalmente.

—Y mordió el anzuelo, Ogro. Eso es lo que importa. Su reacción fue purista. Él no está aquí para auditar; está aquí para humillarnos y demostrar que somos un error estadístico. Si nos hubiera atacado de frente, sería fácil, pero atacó la caja de pizza. Su debilidad es la falta de imaginación.

Lisbeth se acercó a la pizarra de Alejandro, que estaba notablemente más limpia que la suya, y arrebató un marcador.

—El juego ha cambiado. Ya no basta con ser caóticos; tenemos que usar el caos para exponer su orden como algo ineficiente. Lo llamaremos: “Operación Caballo de Troya del Protocolo”.

Alejandro, por puro instinto de supervivencia, interceptó el marcador antes de que Lisbeth dibujara algo irreparable en el vidrio. —Espera. Explícame la estrategia antes de que grafiques un desastre.

—Simple. Él busca tres cosas: riesgo financiero, falta de control y gastos cuestionables. Grace ya le está filtrando los informes que lo confirman todo.

—¿Y dejaste que lo hiciera? —preguntó Alejandro, incrédulo.

—Claro. Porque cuando Santiago presente esos datos a la Junta, yo demostraré que eran cebos falsos y que el caos era la única forma de proteger la información real. Es la vieja táctica de distracción: mientras él se obsesiona con los dinosaurios del mapa, la verdadera estrategia de Asia está en una servilleta en mi bolsillo.

Alejandro asintió lentamente. Su esposa era brillante, despiadada y probablemente demente. —¿Y cuál es el objetivo final?

—Que renuncie. Que se frustre tanto con nuestra "incompetencia" que nos declare inoperables y se marche. O que intente implementar sus métodos, fallen catastróficamente y la Junta lo eche a patadas. Necesitamos que el Protocolo se suicide.

—¿Y cómo provocamos ese suicidio?

Lisbeth sonrió con esa chispa peligrosa que solo aparecía cuando iba a hacer algo legalmente dudoso pero éticamente hilarante. —Él dijo que empezaría por los “Activos No Esenciales” y el arte de la oficina, ¿verdad?

—Sí. La estatua del unicornio de cristal que vale una fortuna.

—Exacto. Él cree que vender el unicornio demostrará su capacidad de recorte. Lo que no sabe es que esa estatua es el corazón emocional de tres empleados clave que, sin ella, entrarán en un bache depresivo y sabotearán, sin querer, tres proyectos críticos. Necesitamos que Santiago se sienta empoderado para que cometa errores con confianza.

Lisbeth trazó un diagrama rápido en la pizarra lleno de acrónimos incomprensibles.

Fase 1: El Escudo Humano. —Adrian, que ahora se cree un Lord inglés porque usa corbata, está en Innovations. Si Santiago lo audita, descubrirá que el caos es un método. Necesitamos que Adrian sea tan aburridamente protocolario que Santiago se rinda. Que le mienta. Que le diga que su éxito se debe a la "Gestión de Flujos según la Norma ISO 9001" y le entregue cien páginas de jerga vacía.

Fase 2: El Sabotaje del Orden. —Santiago busca el "Protocolo de Transferencia de Activos". Le diremos que no es un archivo digital, sino un documento físico dividido en tres tomos codificados por colores. Vamos a convertir Finanzas en un escape room burocrático. Los documentos solo se leerán bajo luz ultravioleta y la clave de la caja fuerte estará pegada tras la foto de mi graduación en la oficina de Grace.

Alejandro se frotó el puente de la nariz. —Si la Junta se entera, terminaremos en la cárcel.

—Es Terapia de Crisis, Ogro. Nivel dos. Abraza el caos.

Fase 3: El Error Personal. —Aquí entra Grace. Ella cree que Santiago la va a ascender, pero él la va a marginar. La mandará al Archivo Muerto, ese lugar donde la paciencia va a morir. Y allí he dejado "secretos": un cheque sin cobrar, una carta de amor de un exinversor... detalles para que ella dude de tu rigidez. Cuando ella corra a chismorrear con Santiago, él se enfurecerá por su falta de profesionalismo y la desechará. Entonces, ella volverá a mí de rodillas. El topo del enemigo será mi mejor aliada.

Alejandro suspiró, sintiendo cómo su pulso de CEO se aceleraba entre el pánico y la admiración. —¿Cuándo empezamos esta... obra de teatro?

Lisbeth recuperó el Post-it azul de Dubái y lo pegó en la frente de Alejandro. —Ahora. Santiago ya está mirando los gastos; yo solo voy a darle algo mucho más entretenido hacia donde mirar.

El caos acababa de ser programado




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