La Estrategia Es El Caos

CAPITULO 16.- LA LIQUIDACIÓN DEL PURISTA

La sala de juntas quedó en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el zumbido del proyector que aún mostraba la gráfica de la caída de eficiencia de Santiago. El auditor de Phoenix Capital permanecía inmóvil, mirando el pequeño unicornio de plástico que Lisbeth le había entregado. Para un hombre que vivía de la simbología del éxito, ese juguete era el insulto final.

—Su auditoría ha terminado, Santiago —declaró Alejandro, cerrando su computadora con un golpe seco—. Sus honorarios serán cancelados hoy mismo. Pero le sugiero que no incluya "South Company" en su lista de casos de éxito.

Santiago recuperó un poco de su compostura glacial, aunque sus manos temblaban ligeramente al guardar su tablet. —Ustedes han ganado esta ronda mediante el engaño y la manipulación de datos —dijo, mirando fijamente a Lisbeth—. Pero el desorden tiene un costo. Algún día, la entropía los alcanzará. No se puede gobernar un imperio con menús tailandeses y fotos de secretarias.

—Quizás no —respondió Lisbeth, levantándose y caminando hacia la ventana que daba a la ciudad—. Pero prefiero una entropía que genera dividendos a un orden que genera úlceras.

Santiago se volvió hacia Grace, quien seguía de pie junto a la puerta, sosteniendo la carpeta roja. —Señorita Grace... supongo que su "riesgo emocional" ha encontrado un hogar en este caos.

Grace no bajó la mirada. Por primera vez en tres años, no se sintió como una pieza de mobiliario. —Se llama "lealtad adaptable", señor De la Vega. Una variable que su manual nunca llegó a definir.

Santiago salió de la sala sin decir una palabra más. El sonido de sus zapatos de cuero alejándose por el pasillo marcó el fin de la era del "Protocolo de Titanio".




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