La Estrategia Es El Caos

CAPITULO 23.- EL DILEMA DEL PROTOCOLO GLACIAL

El nuevo reto no llegó en forma de auditoría, sino como un ultimátum desde Oslo. Nordic Dynamics, el gigante de las energías renovables, estaba dispuesto a firmar un contrato exclusivo con South Company para distribuir la nueva tecnología de celdas de hidrógeno de Lisbeth. El problema era su CEO, Björn "El Muro" Holm, un hombre que despreciaba el caos tanto como Santiago, pero con el doble de presupuesto y un odio visceral por la improvisación.

—Si no hay una estructura de entrega garantizada por un sistema de logística infalible, no hay contrato —leyó Alejandro en la pantalla de la sala de juntas—. Björn viene a nuestra sede en 48 horas. Quiere ver la "fábrica del futuro", no una oficina llena de dinosaurios de juguete y cajas de pizza.

Lisbeth, que estaba intentando balancear un lápiz sobre su labio superior, suspiró. —Björn es aburrido, Ogro. Su idea de diversión es ordenar sus calcetines por gradiente de color. Si le mostramos la realidad, se asustará.

—Exacto —intervino Grace, que ahora manejaba una tablet con gráficos de "Probabilidad de Colapso Nervioso"—. Por eso, el plan es el Espejismo Total. Vamos a convertir a South Company en una iglesia de la eficiencia alemana por un día.

El reto era monumental: Lisbeth debía fingir que era una CEO metódica, Alejandro debía dejar de ser un Ogro para ser un diplomático de seda, y todo el equipo —incluyendo al becario del café— debía actuar como si fueran engranajes de un reloj suizo




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