Clara no era una mujer que se rindiera fácilmente. Si el "donante ideal" la había rechazado tratándola como si estuviera loca, ella buscaría otras opciones. En una clínica de fertilidad llena de médicos genetistas de primer nivel, el material genético de calidad sobraba.
Al día siguiente, Clara comenzó su discreto "estudio de mercado". Durante la hora del almuerzo, se sentó con el doctor ginecólogo de la tercera planta.
— Diego, sé que suena inusual, pero estoy buscando un donante con un historial de salud impecable. ¿Te interesaría?
La voz corrió como la pólvora por los pasillos de *Nuevas Vidas*. Para la tarde del miércoles, todos los médicos varones de la clínica sabían que la doctora Clara estaba buscando activamente un "padre genético" entre sus colegas. Algunos se mostraron halagados, otros nerviosos, pero el rumor llegó rápidamente a los oídos de Mateo a través de las enfermeras de recepción.
— ¿Que Clara está haciendo qué? —preguntó Mateo, deteniéndose en seco en medio del pasillo con un café en la mano.
— Así es, doctor Silva. Le ha pedido muestras a casi todo el ala de obstetricia. Dicen que está haciendo una tabla comparativa en Excel con los antecedentes familiares de cada uno —susurró la enfermera jefa.
Mateo sintió una extraña e incómoda presión en el pecho. No había sido una broma. Clara hablaba completamente en serio, y lo peor de todo es que lo había descartado a él tras su primera negativa, buscando activamente a cualquiera que tuviera un título de medicina y un conteo de espermatozoides decente.