La FÓrmula Del Amor

Capítulo 3: El Factor Adrián

La molestia de Mateo pasó de ser una leve incomodidad a un estado de alerta roja cuando descubrió quién se había postulado como el candidato favorito.

El doctor Adrián Vance, el jefe de endocrinología, era el eterno rival de Mateo. Habían competido por las mejores calificaciones en la universidad, por la plaza de residencia y, ahora, por el prestigio dentro de la clínica. Adrián era carismático, un tanto egocéntrico y sabía perfectamente cómo irritar a Mateo.

Esa tarde, Mateo vio a Adrián salir del laboratorio de Clara con una sonrisa de oreja a oreja y una pequeña carpeta médica bajo el brazo. Decidido a intervenir, Mateo lo interceptó junto a las máquinas de café.

— Vance. ¿Se puede saber qué hacías en el laboratorio de Clara?

Adrián se apoyó contra la pared, cruzando los brazos con suficiencia.

— Oh, Silva. No me digas que no te has enterado. Clara me ha elegido. Vamos a hacer un proceso de inseminación artificial el próximo mes. Ella dice que mis antecedentes de atletismo y mi tipo de sangre son el complemento perfecto para sus óvulos.

— Eso es una locura. Es una falta de ética profesional gigantesca dentro de esta institución —siseó Mateo, apretando los dientes.

— No hay ninguna regla que lo prohíba si es de mutuo acuerdo y se hace fuera del horario laboral —replicó Adrián con tono burlón—. Además, ¿por qué te molesta tanto? A menos que... te dé rabia que ella prefiriera mis genes antes que los tuyos. Nos vemos, director.

Mateo vio a Adrián alejarse mientras una ola de celos posesivos, salvajes e irracionales le nublaba el juicio. La sola idea de que Clara tuviera un hijo con Adrián —de que compartieran ese vínculo para siempre— le resultaba absolutamente intolerable.




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