La Frecuencia de tu Piel

Mateo - La Sinfonía del Barro (Mes 3).

El invierno llegó al frente con una crueldad que Mateo no había imaginado. El frío se filtraba en los huesos, y la humedad hacía que las heridas no cerraran. Ya no era un recluta; era un superviviente. Había visto cosas que no cabían en una canción: el miedo en los ojos de chicos de dieciocho años, el olor a metal y tierra quemada.

Logró conseguir una armónica vieja de un compañero que no volvió de una patrulla. A veces, en el búnker, tocaba notas bajas, casi imperceptibles, para no delatar su posición.

Elena:

Hoy he visto la nieve por primera vez aquí. No es blanca como en los Alpes; es gris, mezclada con el hollín de las explosiones. He recibido tus dibujos. Paso horas recorriendo las líneas de esa casa imaginaria con el dedo. Me imagino en ese estudio que has diseñado. ¿Tendrá luz de tarde? Necesito que tenga luz de tarde para poder verte mientras dibujo canciones.

A veces olvido cómo suena mi propia voz, pero nunca olvido cómo suena tu risa. El capitán dice que pronto nos darán un permiso de tres días, pero no sé si mi mente podrá volver a Madrid tan pronto. Tengo miedo de llevarme la guerra conmigo y manchar tu seda. Sigue construyendo, amor mío. Eres mi único vínculo con la belleza.




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