La Frecuencia de tu Piel

Elena - El Grito del Calendario (Mes 8).

Han pasado veintiún días desde la última carta. Elena los ha contado no por horas, sino por latidos. Madrid ha dejado de ser una ciudad para convertirse en una sala de espera gigante. El centro cultural ya está terminado; el hormigón está seco, las luces instaladas, las maderas de cedro pulidas. Pero Elena se niega a inaugurarlo.

—No se abre hasta que él esté aquí —le dijo al alcalde, con una frialdad que asustó a todos.

Elena ya no duerme. Pasa las noches en el auditorio del centro, sentada en la oscuridad absoluta, escuchando el silencio. Ha aprendido que el silencio tiene diferentes texturas: el silencio de la soledad, el silencio de la paz y este, el silencio del miedo, que es denso y amargo como la hiel.

Cada vez que el timbre de su apartamento suena, Elena siente que su alma se desprende de su cuerpo. Espera ver a dos hombres de uniforme con un sobre negro. Se ha vuelto supersticiosa: no pisa las líneas de las baldosas, usa siempre la misma blusa que llevaba el día que Mateo regresó de Boston, y reza a un Dios en el que no cree, ofreciéndole todos sus edificios a cambio de un solo suspiro de él. Sofía se ha mudado con ella. La mejor amiga, la hermana recuperada en la tragedia, la sostiene mientras Elena tiembla en medio de la noche, gritando el nombre de Mateo entre sueños.




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