La Frecuencia de tu Piel

Mateo - El Hospital de los Espectros (Mes 9).

Mateo despertó en una cama de metal, rodeado por el olor a antiséptico y el sonido de los gemidos de otros hombres. Tenía la mano derecha vendada, una masa blanca de gasa que ocultaba la verdad que más temía. El médico le dijo que había sido un milagro que no perdiera el brazo, pero que la movilidad de los dedos era una incógnita.

No podía escribir. La frustración era una bestia que le devoraba las entrañas. Dictó una carta a una enfermera voluntaria, una mujer de manos ásperas que no entendía la urgencia de sus palabras.

"Dígale que estoy vivo", ordenó Mateo. "Dígale que el edificio sigue en pie dentro de mi cabeza. Y dígale que, aunque no pueda volver a tocar una cuerda, mis dedos todavía recuerdan la forma de su espalda".

Pasaba las horas mirando el techo, tratando de mover el dedo índice debajo de las vendas. Cada milímetro de movimiento era una batalla ganada. Se dio cuenta de que su identidad como músico estaba ligada a Elena de una forma que nunca antes entendió. Si no podía tocar para ella, ¿quién era él? El éxito vacío de antes no importaba; lo único que importaba era recuperar su arte para poder ofrecerle algo más que las ruinas de un soldado.




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