La Frecuencia de tu Piel

Elena - El Acorde Final (Mes 10).

El día de la inauguración del centro cultural finalmente llegó. Madrid estaba bajo una lluvia ligera, la misma que caía el día que se separaron. Elena estaba en el vestíbulo, recibiendo a las autoridades, pero sus ojos estaban fijos en la puerta principal. Sofía estaba a su lado, apretándole la mano.

De repente, la multitud se apartó. Un hombre entró por las puertas de cristal. Caminaba con un ligero entumecimiento, usando una chaqueta militar vieja sobre una camisa limpia. Tenía cicatrices que no se veían, pero su mirada... su mirada era la de un hombre que había vuelto del infierno solo para ver un edificio.

Elena no corrió; caminó hacia él con la dignidad de quien ha construido un reino para su rey. Se detuvieron a un paso de distancia. Mateo levantó su mano derecha, todavía algo rígida, y le acarició la mejilla.

—Tiene buena acústica —dijo él, con la voz quebrada.

—Pruébala —respondió ella, entregándole la guitarra que había estado esperando en el camerino durante seis meses.

Mateo subió al escenario del auditorio que ella había diseñado para él. El silencio en la sala era absoluto. Se sentó, cerró los ojos y, tras un momento de duda, rasgueó un acorde. La madera de cedro respondió con una vibración tan profunda que pareció que el edificio mismo estaba suspirando de alivio. No fue una canción de guerra, ni de éxito vacío. Fue una melodía de cimientos, de paredes que resisten y de un amor que, tras ser bombardeado y enterrado, había aprendido que la estructura más hermosa es la que se construye sobre las cicatrices.




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