La decisión no fue rápida. Mateo pasó noches enteras en el balcón, fumando y mirando el cielo de Madrid, preguntándose si prefería ser un hombre roto al lado de Elena o un artista reconstruido lejos de ella. Finalmente, el peso del silencio pudo más que el miedo.
La mañana de la partida, el apartamento se sentía como una estación de tren abandonada. Elena le ayudó a hacer la maleta, doblando las camisas que él ya no podía abotonar solo. Cada prenda era un recordatorio de su vulnerabilidad.
—¿Y si vuelvo y ya no me reconoces? —preguntó Mateo, deteniendo la mano de Elena mientras ella guardaba un suéter—. ¿Y si esta "música nueva" me convierte en alguien que no puede amarte de la misma forma?
—Eso es imposible —respondió ella, aunque sentía un vacío gélido en el estómago—. Tu música es tu alma, Mateo. No importa el instrumento. El instrumento solo es el puente.
Llegaron al aeropuerto de Barajas en un taxi que olía a despedida. Elena evitó mirar la terminal de salidas internacionales; le recordaba demasiado al día que él se fue a la guerra. Sofía estaba allí para despedirse de su hermano, envuelta en una tregua frágil con Elena.
—Vuelve entero, Mateo —le dijo Sofía, abrazándolo con una fuerza que lo hizo tambalear—. O vuelve roto, pero vuelve. No nos hagas esto otra vez.
Cuando llegó el momento de cruzar el control de seguridad, Mateo se giró hacia Elena. Sus ojos, que habían visto lo indecible en las trincheras, ahora estaban llenos de una fragilidad infantil. Elena le puso en la mano izquierda la púa de plata de siempre.
—Llévala —susurró ella—. Aunque no toques cuerdas de metal, deja que la plata te recuerde que el ritmo de tu corazón es el que me mantiene a mí en pie.
Mateo cruzó el arco de seguridad sin mirar atrás. Elena se quedó allí, apoyada contra una columna de cristal, viendo cómo el hombre que amaba desaparecía entre la multitud por segunda vez. Esta vez no había uniformes ni fusiles, pero el miedo era el mismo: el miedo a que el destino se empeñara en que su amor solo pudiera sobrevivir a través de la distancia.