El mármol frío del penthouse resonaba con el eco firme de las pisadas de Are Montgomery, vestido con un traje a medida que exudaba la frialdad de su imperio financiero.
El magnate cruzó el vestíbulo sin pedir permiso ajustándose los gemelos de plata que alguna vez pertenecieron a su difunto mentor.
En la amplia sala Eliett Moore levantó la vista del libro que intentaba leer, su rostro marcado por una sombra constante de cautela reflejó sorpresa e indignación al verlo irrumpir en su hogar a mitad de la tarde.
¿Qué haces aquí? —preguntó ella poniéndose de pie mientras intentaba mantener una postura rígida— Mi esposo no está, salió a una reunión de la empresa de mi padre. —Are Montgomery no se detuvo hasta quedar a pocos pasos de ella, la miró a los ojos buscando rastro del brillo que la caracterizaba años atrás, ahora amortiguado por la sombra de un matrimonio marchito.
—Sé perfectamente dónde está tu esposo, Eliett —respondió él con una voz grave velada por una densa calma— y sé exactamente lo que está haciendo con las acciones que tu padre te dejó. —ella frunció el ceño cruzándose de brazo para defenderse de la intensidad de su mirada.
—Si veniste a hablar de negocio a cuestionar la administración de mi esposo, estás en el lugar equivocado, Fernando se está haciendo cargo de todo porque yo se lo pedí, es mi familia.
Are Montgomery hizo una sonrisa amarga dando un paso más hacia ella, en el bolsillo interior de su saco guardaba los documentos que probaban las desposadas transferencia a cuenta fantasma y las evidencias irrefutables de la infidelidad de Fernando con la auditora de la compañía, sin embargo no era el momento de soltar el golpe de gracia, verla romperse no era parte del plan.
—Tengo un compromiso —interrumpió él bajando el tono a un murmullo casi sagrado— le hice una promesa a tu padre, antes de morir prometí que la empresa no caería en manos equivocada y prometí cuidarte a ti de cualquier amenaza.
Ella dió un paso atrás confundida por la determinación helada en la mirada del magnate, no entendía que Are Montgomery no venía como un rival comercial más, sino como el ejecutor de una salvación que ella aún no sabía que necesitaba.
—¿Amenazada yo? No te entiendo y no quiero hacerlo.
—Voy a recuperar cada centavo de tu padre —sentenció Are Montgomery sacando una elegante carpeta de piel y dejándola sobre la mesa de centro— y voy a sacarte de esta casa, te guste o no.
El magnate la miró con frialdad como si había un abismo entre ellos, se retiró a pasos agigantados, y ella corrió a tomar la carpeta, la abrió y de lo que realmente se fijó, fuen en las imágenes de la infidelidad de Fernando, y los documentos de los gastos que tenía su esposo con la amante.
—No, no... él no pueeeede estar haciéndome ésto, nooo a mí...—gritó con dolor— ¿Por qué? Yoooo....—se detuvo poniéndose de pié con las manos en su corazón latiendo fuertemente— ¿Y si es una trampa? —se preguntó a ciegas, pero recordó las salidas y faltas de respeto de su esposo— Noooo..debe ser real, .el señor Are Montgomery es leal a mi padre...siempre lo fue, lo quería mucho como si fuera su propio padre.
Pronto la noche cayó y como siempre Fernando no llegaba a dormir, pero si un mensaje de Are Montgomery llegó a su teléfono y ella lo observó.
—Lamento ser yo quien tenga que decirte ésto, pero debes escucharme, el no solo te traiciona sino que está arruinando lo que tu padre con tanto esfuerzo construyó, debemos hablar Eliett.
Siendo muy tarde de la noche, ella no dejaba de llorar, vió la hora, y saliendo de la cama fue al baño y lavó su rostro mirandose en el espejo, ahora sentía todo el peso del desprecio que le tenía su esposo, recordó la última noche en que hicieron el amor.
—Mi padre tenía razón, me dijo que yo estaba muy chica para casarme y no le hice caso, decía que, siempre confiara en Are Montgomery que, lo buscara en cualquier circunstancia o emergencia....debo estar segura de ésto, Fernando ha cambiado mucho desde que nos casamos, siempre anda de viaje, vive enojado conmigo y...no me toca....
***
Muy temprano Are Montgomery estaba levantado, desayunaba con tranquilidad hasta que la vió frente a él.
—Sabia que vendrías —se puso de pié— te esperaba Eliett. —ella lo miró con cierta precaución al retirarse los lentes, sus ojos rojos e hinchado de llorar la delataban— No soy tu enemigo, sé que poco me conoces... Eliett.
—¿Realmente a qué vino usted a esta ciudad? —pregubtó— Mi padre está muerto, lo sabes y...
—Te lo dije, ¿acaso no me escuchaste? Tú padre antes de morir, me llamó, Eliett...Yo vine a cumplirle una promesa a tu padre.
—Esta ciudad está llena de hombres infieles que, lastiman a sus mujeres, y a nadie le importa, cada quien resuelve sus asuntos...
—No estás sola, y no eres esas mujeres ni son los mismos casos Eliett...
—¿No entiendes? Tengo el corazón roto, acabo de enterrar Ami padre y tú vienes y me entregas esas pruebas que...yo no entiendo nada, solo estudie piano, yoooo...solo entendí que Fernando se acuesta con otra mujer.
—Yo estoy aquí para protegerte Eliett Moore.
—Esto es una locura, lo es...claro que lo es, no sé porqué estoy aquí...
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traición amorosa, secretos corporativo y engaños, una fría y calculada venganza
Editado: 24.08.2026