Los manteles blancos y la cristalería eran impecable, el piso debía parecer un espejo y su ropa, siempre bien planchadas, eran algunas de las exigencias de Fernando Montés. Ella lo sabía y por su temperamento prefería ella misma supervisar que todo esté al nivel de sus exigencias.
Eliett lo amaba, ella estaba feliz de casarse con él, solo que al sentirse su esposo se confundió en ser su dueño, ya ella no salía de casa y descuidaba sus tareas que más amaba, sus clases de música en una de las academias más prestigiosas.
—Hola cariño. —sorpresivamete entró Fernando— ¿Todo bien? —preguntó al mismo tiempo que levantó su ceja y ella sintió que inspeccionara el hogar.
—Sí cariño, todo bien. —respondió como si ella misma estaba congelada por un espasmo de frío, esperar que su esposo estuviera complacido era algo un poco incómodo, pero ella lo amaba.
—Prepara mi maleta, salgo de viaje, ve que tu padre no puede, su corazón está débil, hoy lo ví, se hace el fuerte. —ella lloró y el no tuvo el más mínimo acercamiento— tranquila, verás que va a resistir.
—Iré a verlo. ..es terco, pero me ama, es mi padre.
—No descuides la casa...ve que he visto un poco de desorden en la entrada del jardín, habla con el jardinero.
—Lo haré, debo desocuparme, mi padre me necesita.
—No, él no te necesita, tiene gente a su alrededor.
—No es lo mismo, soy su hija. —dijo sin mirarlo a los ojos— haré tu maleta.
—Lo entiendo, procura estar temprano en casa. —ella lo escuchó y aunque no lo entendió porque él iría de viaje, igual acentuó con la cabeza.
***
Eliett era soñadora ante su padre, entró a la habitación y despojándose de cualquier preocupación entró a su cama, el viejo reía a carcajadas a pesar de la dificulta de su enfermedad.
—Papito, que bueno que me amas aún, yo creí que no me quieres cerca.
—¿Qué dices? Eres el amor... de mi vida...Eliett, mi niña hermosa...¿Por qué no has venido? Ya casi no salgo de casa, solo de vez...en cuando a la oficina.
—Fernando me dijo que has estado delicado, entiendo que él tenga que viajar, hoy se fue muy temprano de viaje, recupérate papi.
—¿Viaje? ¿Cuál viaje...? —preguntó el señor Moore sorpresivamente— ¿Por qué dices que ...?
—No importa, Papi... él vuelve pronto.
—Eliett, mi dulce y bella hija, merecías un padre más joven, lamentablemente llegaste cuando tú madre y yo ya éramos muy mayores, pero no debía ser un impedimento y lo fue, tu madre ya no está y yo...esta enfermedad...qué me consume.
—Papi, vivirás muchos años, conocerás tus nietos y seremos felices.
—Mi Eliett, mi dulce niña, quisiera que te hubiesen gustado los negocios, ¿sabes? No fuera Fernando el que se encargará de la empresa, tú lo harías, pero...tu madre te complacía en todo.
—Papi, me gusta la música, mamá lo sabía, y tú pagabas mis estudios. —sonrió hermoso y su padre la miró fijamente.
—Eliett, si un día te llegó a faltar...
—No, no papi no pasará...—interrumpió y lo miró con ternura y miedo— nunca me digas eso.
—Confio en Are Montgomery, el será tu benefactor en caso de que las cosas no te salgan bien, prométeme que lo harás Eliett...
—Papi, papito no me asustes...
—Solo quiero estar tranquilo, si Are Montgomery desea ayudarte, no te niegues a aceptarlo, él es un hijo para mí, es un hombre con lealtad, compromiso y poder para manejar los negocios.
—Papi, Fernando está con nosotros.
—En caso de que Fernando te falle...
—No lo hará. —interrumpió ella— lo prometió, es mi esposo.
—Escúchame Eliett, en caso que así fuera, confía en Are Montgomery... él sabe que hacer en últimas instancias, es un CEO reconocido en el mundo de los negocios, estoy orgulloso de haber sido su mentor, pero él me ha superado, a su edad yo aún no había crecido tanto.
—Papi, él era muy guapo, debe estar así, hecho todo un señor.. mamá lo quería mucho y era muy extraño, me llamaba pecosa, yo no tengo pecas. —el señor Moore rió viendo su dulzura.
—Decia que te consentiamos mucho, los padres de Are Montgomery no son como nosotros, son personas muy objetivas, él a sus reinta años, que va a cumplir vive para los negocios, desde muy joven lo hace, y no sé si tendrá esposa.
—Es aburrido, solo estudiaba y trabajaba contigo, ¿Papi, por qué eras tú quién le daba las enseñanzas?
—Por la misma razón que yo deseaba prepararte a ti, Eliett. —dijo mostrando su preocupación, sus cejas se juntaron y pareció melancólico— No era su padre, sino su abuelo quien lo educó, su padre lo abandonó y su madre no volvió a casarse, ella se dedicó a los negocios mientras Are Montgomery se hizo un hombre de negocios.
—¿Por qué confías en él? Nunca más vino aquí, y jamás vendrá, no creo que debas confiar en alguien que se olvidó de tí, ya no pertenece acá.
—Aliett, aún así, confía en Are Montgomery, si lo necesitas, búscalo mi niña.
—No me dejarás papito, nunca...¿Okey? —el viejo sonrió y la abrazó sintiendo los mismos temores— viviremos muchas cosas y seremos felices, siempre vendré aquí a buscar a mi amor, eres mi amor infinito...
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Editado: 12.09.2026