La casa se sentía fría bajo la mirada de Eliett, ella caminaba y solo observaba el reloj, su esposo no se había comunicado con ella, parecía no importarle, pero ella solo temía que algo le hubiese sucedido.
Mientras Fernando estaba amaneciendo con su amante, para él Eliett parecía significar un paso a la fortuna.
—Duerme cariño, hemos tenido una noche deliciosa. —dijo la amante teniéndolo atrapado entre sus piernas y peinaba su cabello como si los dedos fueran un fino peine.
—Debo hablarle a mi esposa. —dijo— No me comuniqué con ella, seguro no durmió, no lo sabes, es muy estúpida, si no la llamo, no duerme y me espera con angustia. —rieron a carcajadas y un abrupto y apasionado besó selló su cinismo.
—¿No sientes remordimientos por alguien que te ama? —preguntó la mujer aún con la burla en el rostro.
—No, la verdad es que, es una sensación que se me hace agradable, ella no es tóxica, más bien sumisa, eso ayuda, se evita serios problemas conmigo.
—¿A qué te refieres? —preguntó la mujer con emotiva interrogante— ¿Acaso te gusta que se preocupe por tí?
—No es eso, no soporto la toxicidad, y ella es perfecta, además que es muy reservada, ni su padre se entera de cuando tenemos diferencias, aunque eso nunca sucede, me puedo reír, pero Eliett es perfecta para mí.
—¿Serias capaz de golpearla si te contradice, o...dice alguna cosa que no te guste? —él hizo una pausa y reaccionó un poco molesto.
—Te dije que, no soporto a las mujeres tóxicas, ella es como una niña mimada, demasiado dulce, demasiado obediente, es artista, cree en el amor bonito, su madre y su padre no la dejaron crecer, imaginate que soy el primer hombre que tiene. —las carcajadas de la mujer resonaban seguidas hasta escuchar— y el único que tendrá, es mía, mi esposa.
—¿Qué dices? Tú no puedes estar hablándome en serio, la estás robando...la traicionas conmigo y se supone que tenemos intereses en común.
—¿Y? Claro que la traiciono y nunca dejaré de hacerlo, mi esposa es ingenua, ya te lo he dicho, jamás permitiré que me vea como un mantenido o un don nadie, por eso quiero él poder, quien maneje sus cuentas pero a mí nombre.
—Ya casi lo logras, su moribundo padre es un obstáculo.
—Lo es, pero está muy mal, mientras eso sucede y el viejo pasa a mejor vida, puedo tener el control a medias, y solo lo tendré si la ilusionó con un hijo, Eliett, será perfecta para ser la madre de mi hijo.
—Eres un patán, un maldito, ¿cómo puedes decirme eso? —espetó la mujer levantándose de la cama y cubriendo su cuerpo con la misma sábana.
—Jamas te he prometido nada, —dijo siguiéndola y la atrapó entre sus brazos, la sostuvo de la pared y llevó su mano al cuello de la mujer— sabes bien que aún no tengo todo lo que quiero, el viejo aún vive y jamás me iría sin lo que quiero...ella es una esposa fiel y tú con cualquiera que te ofrezca más de lo que te doy, te irías. ¿Acaso crees que yo soy idiota? —la apretó en severa caricia llegando al maltrato— En verdad odio a las tóxicas— susurró en su oído y la soltó dándole una sonrisa de medio lado.
—Imbécil. —pensó la mujer y caminó hacia el baño, pero él no estuvo conforme y le recordó.
—El que se enamora pierde, ¿Lo recuerdas? Lo hablamos, tenemos un plan, y tú y yo estamos centrado en eso, ¿No es así? —ella se devolvió y con una sonrisa respondió.
—Así es cariño...no lo olvidaré.
***
Eliett disfrutaba de la pequeña jardinería que tenía en la entrada del penthouse, conversaba con las plantas y hasta reía, pero de momento hizo un corto silencio en el que dejó salir una lágrima.
—No puedo creer que mi padre haya enfermado terriblemente. —tomó una flor entre sus manos— No se como ayudarlo, afortunadamente Fernando es bueno para los negocios, es un alivio mientras papá se recupera.
El auto de Fernando entró, y al estacionarse, ella lo esperó con una sonrisa, y él accedió a disculparse.
—Cariño, estaba muy agotado y me he quedado dormido. —ella lo observó detenidamente y se acercó, pero él la evitó apresurándose a ducharse— Estoy hecho un desastre, ni siquiera me cambié. —sin detenerse objetó— Ojalá tu padre sepa valorar todo lo que hago por la empresa.
—Creo que mi padre no confía en Fernando —dijo ella a una planta— Siento que hay algo más, ¿Por qué me habla de Are Montgomery? Creo que solo en ese señor el confía, pero...¿Por qué? —pensó— no puedo decirle nada a Fernando, no quiero que le guarde rencor a papá, y él necesita recuperarse en tranquilidad.
***
El señor Are Montgomery regresaba de un corto viaje, era necesario tratar asuntos estrictamente de sus negocios y esperaban por él.
Entró directo a una junta de empresarios, lo recibieron de pié, y en su calidad de CEO se sentó en su sillón, pero su secretaria se acercó con un misterio, ella era una mujer bastante adulta que llevaba mucho tiempo trabajando para el señor Are Montgomery.
—¿Alguna novedad? —preguntó él en voz baja al verle en su rostro la seriedad mas profunda que caracterizaba a la mujer cuando algo era urgente.
—Varias llamadas del señor Moore de nueva York. —dijo en voz baja, y el hombre hizo un gesto de aceptación volviéndose a poner de pie.
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traición amorosa, secretos corporativo y engaños, una fría y calculada venganza
Editado: 12.09.2026