La llovizna caía al soplar la brisa fría en aquella mañana de desconsuelo para Eliett Moore, sus lágrimas bajaban cual torrente sin parar observando la despedida de su padre ya siendo separados no solo por un frío e impaciente recuerdo, sino también por un muro de concreto.
Ella se quedó llorando terriblemente con la flor en la mano y se mostró poniendo su cabeza en el pedestal, su esposo ya no se separó de ella, parecía el hombre complaciente que nunca había sido.
Ella no hallaba consuelo ni se despega de la lápida dejando caer sus lágrimas que parecían lavar la los cristales, realmente sus lágrimas se confundían con la llovizna.
—Papi, mi papi. —dijo en su pensamiento— ¿Quién velará mi sueños de ser músico? ¿Quién va a aplaudirme como lo hacías tú desde la primera fila. —acaricio la flor en medio de un beso sin prestarle atención a Fernando que pasó a ser un perro fiel cuidando la presa, éste sentía la presencia de Are Montgomery como la amenaza más terrible que podía destruirlo totalmente.
—Cariño, necesito que estés bien...tu padre no querría verte así. Vamos cariño, por favor.
Ella al escuchar sus palabras que parecían sinceras, lo miró y pudo salirse por segundos de su dolor, volvió a la lápida a dejar la rosa blanca, tras sus palabras.
—Papi, te veo pronto, mami y tú están juntitos, yo los amo...ya no tendré su calor, pero...me esforzaré papi, y vendré luego, y te contaré cómo me ha ido...no sé si me escuches, pero yo sé cuanto me amaron, y yo solo sé cuánto los amo, graaacias...muchas gracias mi amor infinito.
—Cariño vamos a volver a casa, está muy fria la temperatura y puedes enfermar. —insistía impaciente su esposo.
—Adiós papito —dijo y se metió nuevamente en su pensamiento cuando levantó la vista y vió a su protector, luego volvió su mirada a la lápida en medio de una caricia— Gracias por enviar aquí a Are Montgomery, estaré atenta, ya no sé en quién confiar, Fernando se ha portado como un patán, luego como un celópata y ahora parece comprensivo, pero yo me casé confiando en él, por eso le firmé el poder de mis acciones, no estuviste de acuerdo, pero te prometí que no tomaría más decisiones sin consultarte, ahora veré si puedo seguir confiando en él, siento que el hecho de que Are haya venido porque lo llamaste, significa algo. Volveré pronto papi. —dijo y miró el camino tomada del brazo de su esposo.
Eliett se retiraba y Are Montgomery caminó hacia ella hasta alcanzarla, ella lo miró y no quiso acercársele, Fernando era su esposo, ella lo tenía claro, lo que no sabía, es que él no era lo que ella creía, en su inocencia apostó a atender a lo que creyó que era su familia.
—Eliett —interrumpió el magnate— espero que sientas un poco de alivio.
—Gracias señor Montgomery. —dijo aún sin poder evitar su dolor— gracias por venir, espero que tengas un feliz viaje. —Fernando sonrió inesperadamente al escucharla, pero el magnate se acercó imponiéndose y le tomó su mano, le expresó.
—Nos vemos pronto Eliett, espero que estés bien, llámame si me necesitas. —dijo entregándole una fina tarjeta de presentación, y ella lo miró con la angustia de saber si ya se regresaba a su país, pero por no tener contrariedad con Fernando se quedó en silencio.
—Gracias...
—Vamos Eliett. —dijo interrumpiendo su esposo y parecía obligarla a caminar con él.
Are Montgomery lo observó todo, sabía que nada estaba bien sin aún tener la investigación en las manos, volvió a la tumba de su mentor, y lloró con dureza al compás de sus recuerdos.
—Estoy aquí maestro, nunca olvidaré tus lecciones, ni tus consejos, realmente eras mi amigo, y lo más cercano a un padre que yo pude tener, y como siempre le decías a Eliett —sonrió con nostalgia— le decías princesa, ella era tu niña, maestro, y no estás para cuidarla, pero yo sí. —expresó con dureza— Yo cuidaré de tu princesa maestro, prometo que velaré por su felicidad.
—Señor, discúlpeme por favor. —interrumpió su secretaria— Créame que si no fuera urgente no lo interrumpiera.
—¿Qué pasa Mariam?
—Su madre lo llama, está en conferencia, y necesita de tu aprobación para uno de los proyectos previstos.
—Actíva la llamada, Mariam.
—Sí señor.
***
Eliett Moore entró a su casa sintiéndose con el alma muy triste, sus lentos pasos y el retrato de su padre abrazado a su pecho era la consecuencia de su tragedia al haberlo perdido.
—Tenemos que hablar. —dijo su esposo y ella lo miró.
—Solo quiero descansar...por favor, dejame sola con mi dolor.
—Eliett...
Ella subió las escaleras y corrió a su cama, allí descargó su dolor en fuertes llantos ahogados, ni siquiera se enteró que esa tarde su esposo salió a la calle.
...
Fernando entró casi corriendo al apartamento que comparte con su amante, de inmediato se sirvió un vaso de licor que repitió varias veces.
—Nuestros planes no pueden fallar, Fernando —dijo la mujer— aparte, ese hombre tiene poder para meterse en la empresa, puede descubrirlo todo, es un CEO.
—He pensado mucho y tomé la decisión de hablar con Eliett, ella tiene que entender que el señor Are Montgomery nunca viene a la ciudad, nadie sabía de él, y ahora aparece, ¿Acaso no es sospechoso? —rió siniestro— hay mucho dinero de por medio y lo más seguro es que quiere estafar la empresa, solo se interesó en el señor Moore cuando murió porque ni cuando estaba enfermo quiso venir a saber de su salud...
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Editado: 12.09.2026