La Gala De Una Venganza

Capítulo 8

Fernando no sabía que tanto Are Montgomery podía conocer de él, sin embargo estaba totalmente desequilibrado, se hacía muchas interrogantes en su cabeza, no quería dar un paso en falso, se sentía abrumado, casi perdido, sin embargo había una parte de él que, sentía que todavía podía tener esperanza de lograr lo que tanto anhelaba.

—¿Otra vez llorando? —preguntó su amante al verle el rostro y rió— Fernando está muy difícil que nos descubran, lo consulté todo, hicimos un buen trabajo, no hemos confiando en novatos, me explicaron nuevamente como lo pasaron por las jurisdicciones y que es un dinero limpio lo que nos hemos disfrutado en los viajes, cuando ese señor se regrese a su país será más fácil.

—Pueden rastrear los contratos, estaríamos perdidos.

—¿Por qué Fernando? —preguntó sorprendida de su angustia— Aunque lo estimen no tienen pruebas, no en nuestra contra.

—¿No dudas en todo ésto?, lo perderemos todo si nos descubren, perderemos hasta la libertad, he pasado un mal momento, el señor Montgomery habla con tanta seguridad que puse mi esperanza en la lectura del testamento, y él hasta me hizo comprender que conoce contenido.

—Ven aquí cariño. —dijo la mujer con ciertos coqueteos que animó a Fernando a tomarla por la cintura sintiéndose su dueño— Tú y yo nada debemos, ¿Okey?

—No es todo, ese hombre...

—Que nada sea más importante que este momento para nosotros, vamos a nuestra habitación, hagamos lo que nos da la gana como siempre y olvidemos al mundo.

—Vamos...

***

Eliett era golpeada por los recuerdos, la etapa de la culpabilidad no la dejó, estaba resentida por todo lo que le acontecía, Fernando había llenado su cabeza de dudas.

Bajó las escaleras y se sentó en el piano, tocó algunas notas, luego lo dejó, inclinó su cabeza estando muy pensativa.

El timbre se escuchó y ella hizo caso omiso, pero también escuchó unos pasos acercarse y de inmediato reaccionó.

¿Qué haces aquí? —preguntó ella poniéndose de pie mientras intentaba mantener una postura rígida— Mi esposo no está, salió a una reunión de la empresa de mi padre. —Are Montgomery no se detuvo hasta quedar a pocos pasos de ella, la miró a los ojos buscando rastro del brillo que la caracterizaba años atrás, ahora amortiguado por la sombra de un matrimonio marchito.

—Sé perfectamente dónde está tu esposo, Eliett —respondió él con una voz grave velada por una densa calma— y sé exactamente lo que está haciendo con las acciones que tu padre te dejó. —ella frunció el ceño cruzándose de brazo para defenderse de la intensidad de su mirada.

—Si veniste a hablar de negocio a cuestionar la administración de mi esposo, estás en el lugar equivocado, Fernando se está haciendo cargo de todo porque yo se lo pedí, es mi familia.

Are Montgomery hizo una sonrisa amarga dando un paso más hacia ella, en el bolsillo interior de su saco guardaba los documentos que probaban las desposadas transferencia a cuenta fantasma y las evidencias irrefutables de la infidelidad de Fernando con la auditora de la compañía, sin embargo no era el momento de soltar el golpe de gracia, verla romperse no era parte del plan.

—Tengo un compromiso —interrumpió él bajando el tono a un murmullo casi sagrado— le hice una promesa a tu padre, antes de morir prometí que la empresa no caería en manos equivocada y prometí cuidarte a ti de cualquier amenaza.

Ella dió un paso atrás confundida por la determinación helada en la mirada del magnate, no entendía que Are Montgomery no venía como un rival comercial más, sino como el ejecutor de una salvación que ella aún no sabía que necesitaba.

—¿Amenazada yo? No te entiendo y no quiero hacerlo.

—Voy a recuperar cada centavo de tu padre —sentenció Are Montgomery sacando una elegante carpeta de piel y dejándola sobre la mesa de centro— y voy a sacarte de esta casa, te guste o no.

El magnate la miró con frialdad como si había un abismo entre ellos, se retiró a pasos agigantados, y ella corrió a tomar la carpeta, la abrió y de lo que realmente se fijó, fuen en las imágenes de la infidelidad de Fernando, y los documentos de los gastos que tenía su esposo con la amante.

—No, no... él no pueeeede estar haciéndome ésto, nooo a mí...—gritó con dolor— ¿Por qué? Yoooo....—se detuvo poniéndose de pié con las manos en su corazón latiendo fuertemente— ¿Y si es una trampa? —se preguntó a ciegas, pero recordó las salidas y faltas de respeto de su esposo— Noooo..debe ser real, .el señor Are Montgomery es leal a mi padre...siempre lo fue, lo quería mucho como si fuera su propio padre.

Pronto la noche cayó y como siempre Fernando no llegaba a dormir, pero si un mensaje de Are Montgomery llegó a su teléfono y ella lo observó.

—Lamento ser yo quien tenga que decirte ésto, pero debes escucharme, el no solo te traiciona sino que está arruinando lo que tu padre con tanto esfuerzo construyó, debemos hablar Eliett.

Siendo muy tarde de la noche, ella no dejaba de llorar, vió la hora, y saliendo de la cama fue al baño y lavó su rostro mirandose en el espejo, ahora sentía todo el peso del desprecio que le tenía su esposo, recordó la última noche en que hicieron el amor.

—Mi padre tenía razón, me dijo que yo estaba muy chica para casarme y no le hice caso, decía que, siempre confiara en Are Montgomery que, lo buscara en cualquier circunstancia o emergencia....debo estar segura de ésto, Fernando ha cambiado mucho desde que nos casamos, siempre anda de viaje, vive enojado conmigo y...no me toca...




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