Eliett abrió el despacho repentinamente entrando a toda prisa, vió a su esposo sentado en el sillón de su padre, su enojo fue tan grande como su duelo, cerró los ojos y espetó.
—¡Fernando, levántate de la silla de mi padre! —su esposo se sorprendió, pero accedió recordando las palabras del señor Montgomery.
—¿Cariño, qué te sucede? —preguntó acercándose a toda prisa— Eliett, mi amor, ¿Qué pasa?
—¡Es la silla de mi padre, es de él, no tienes que ocuparla!
—Entiendo, es parte del duelo, todo está muy reciente cariño, discúlpame.
—Señorita Moore...
—Es mi esposa, ¿Cómo que señorita Moore? —sonrió como si la vida lo había premiado y Eliett temió, Fernando no era de sonreír tan a menudo, en otras circunstancias hubiese enfurecido.
—¿Quienes deben estar en la lectura del testamento? —preguntó Eliett— ¿Acaso no llamaron al señor Are Montgomery? —la sonrisa de Fernando se congeló— Papá era muy estricto con sus cosas.
—Lo cité, pero aún no llega.
—A que hora lo citó. —preguntó siendo muy tajante— el señor Montgomery es muy puntual, papá lo elogiaba por ser ordenado.
—Buenas tarde. —interrumpió el magnate dejando a todos impresionados— Qué predecible ha sido el abogado nieto, me cita para la lectura del testamento a las dieciocho horas, pero él entra acá a las diecisiete horas, ¿por qué? ¿Acaso hay un plan en contra de la heredera?
—No, no creo que haya ningún plan, señor Montgomery, mi padre es muy precavido, un día cometí el exabrupto de poner mis acciones en manos de mi esposo, mi padre se enojó muchísimo y ésto trajo algunas consecuencias que no quiero mencionar, pero también me enseñó a ser precavida.
—¿Acaso me estás acusando de algo? Eliett, soy tu esposo y tus acciones siguen generando ganancias.
—Claro, no hablemos más de eso. —dijo ella— por ahora.
—Estamos todos, vayamos a la lectura del testamento —dijo el abogado.
—Fernando, no está citado. —dijo su esposa, pero entiendo que quiera estar a mi lado, es mi esposo— Sólo esperen un momento.
—¿Qué sucede Eliett? —preguntó Fernando y la vió abrir el portaretratos familiar que aguardaba de manera permanente en el despacho, retiró un sobre y se acercó al magnate— Señor Montgomery, hace un mes, mi padre me hizo guardar este sobre para usted.
—¿Elliett, guardas secreto para mi? —enfureció Fernando al temer lo que aguardaba el sobre.
—Cariño, son asuntos de mi padre, no nos concierne. —respondió ella y en su pensamiento guardó su secreto— Mi padre tenía razón en todo, ¿cómo fuí tan idiota de ponerle en las manos las acciones que me heredó mamá?
Are Montgomery había abierto el sobre y leyó un documento notariado, accedió a doblarlo y espetó.
—No alarguemos más este asunto, lea el testamento. —dijo, y señalándole el paso e hizo sentar a Eliett en el sillón de su padre— Eres la heredera Moore, nadie ocupará tu lugar, tu padre fue mi mentor y ahora yo seré el tuyo. —dictaminó severo y ella lo miró con temor, sentía que era demasiado— Eliett, por tus venas corre la sangre de uno de los hombres más honorables que haya existido, y un gran negociante, tu madre lo acompañó y era tan inteligente que ella visualizaba con sabiduría el futuro que le esperaba a tu padre y a ella misma junto a él, no debes temer, yo estoy contigo.
—Aun no se Lee el testamento. —dijo Fernando— A mI esposa no le gustan los negocios, cada quien nace con un talento, y ella es músico.
—En algo tiene razón Fernando. —dijo el magnate— y solo es que aún no se Lee el testamento.
El abogado tomó la lectura colocando los lentes con prisa, empezó la lectura en dónde se aclaraba que el señor Moore lo había escrito estando en pleno uso de sus facultades mentales, aclaró todas las posesiones que tenía y nombró heredera universal a su única hija, Eliett Moore.
—¿Es todo? —preguntó el magnate y el abogado sintió pánico de lo que podría venirle.
—Señor Montgomery, es todo. —dijo el hombre en calidad de abogado.
—No, no es todo, explíqueme..¿para qué me hizo venir? —rió ante el silencio del abogado— Hagamos una cosa, lea ahora el documento vigente, el que el señor Moore redactó y firmó hace un mes.
—Señor Montgomery, no hay otro documento yoooo...
—Usted es un corrupto que acepta miserias, no sé en que pensó mi maestro que no vió la suciedad de su vida.
—¿Qué sucede señor Montgomery? —preguntó Eliett — ¿Por qué le hablas de esa manera al abogado, es amigo de mi padre?
—No Eliett, no es su amigo, preguntémosle mejor, ¿Señor Nieto, en dónde está el testamento legal vigente del señor Moore?
—No, no lo hay...
—Sí lo hay, tengo una copia legal y autenticada por la firma de mi mentor, es el testamento legal que firmó hace un mes.
—Señor Montgomery...
—Lee el testamento legal o yo lo denunció ahora y su moral va a rodar.
—¿Te das cuenta Eliett? —le preguntó Fernando a su esposa— él no está aquí porque quiera a tu padre, vino por su dinero...por tu dinero Eliett.
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Editado: 12.09.2026