La Grieta

Capítulo 7 — Él (leer sin leer de más)

Leyó su respuesta varias veces. No porque fuera profunda, sino porque era correcta. No había rechazo. Tampoco había entusiasmo. Era una puerta apenas abierta, y eso le resultó más difícil de manejar que un no claro.

Quiso responder rápido. Se obligó a esperar unos minutos para no parecer ansioso. Se odió un poco por calcular tiempos como si eso lo volviera más digno. La cautela, se dio cuenta, también puede ser una forma de manipulación suave: no del otro, sino de la propia imagen.

Escribió algo neutro. Evitó contar demasiado. Evitó hacer preguntas que lo acercaran a un terreno personal. No por respeto; por miedo a verse a sí mismo cruzando líneas que ya había decidido no cruzar. La contención de ella lo ayudaba a sostener su propio límite. Al mismo tiempo, lo frustraba.

Notó la diferencia de edad en detalles que no se nombran: referencias que no compartían, silencios que no significaban lo mismo para ambos, una manera distinta de tomarse la ligereza. Él convertía en cuidado lo que para ella era simple distancia. Esa asimetría le hizo ruido.

Dejó el celular sobre la mesa. Sintió el impulso de escribir algo más ingenioso, más personal, más él. No lo hizo. Se dijo que era mejor así. Que no buscaba nada. Que una conversación mínima no es una traición. No se creyó del todo. Lo inquietó descubrir que la parte más honesta de la noche había sido el silencio que había tardado días en romper.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.