La hija de la Madre Luna

Capítulo 3

Mansión Höller en Saffron Walden, Uttlesford, Essex, Inglaterra, hace un mes.

  • Madre, tengo excelentes noticias -dijo por teléfono Marianne, muy contenta y animada.
  • Dime, hija, ¿qué pasó? –respondió Marie.
  • ¡Encontré a la prometida! –la alegría de Marianne era contagiosa.
  • ¿Cómo así? ¿En qué circunstancias? –Marie empezaba a agradecer mentalmente a la Madre Luna por ser bendecidos con tan importante noticia.
  • En una entrevista del Plan Becario –soltó Marianne sin perder la sonrisa que traía.
  • ¿Y cómo sabes que es ella? Eso es algo que solo tu hermano puede confirmar –ese pequeño detalle hacía que Marie sospechara que su hija se equivocó de humana.
  • Porque lleva colgado de su cuello un dije de piedra de luna.

Marie Höller no podía creer lo que su hija le decía porque ya no había más piedra de luna fuera del cuidado de las manadas. En la tercera década del siglo XX, el Consejo de Alfas había convenido ordenar la recuperación de todas las joyas o accesorios hechos de piedra de luna, ya que el mal uso de estas podía acabar con los licántropos.

El episodio protagonizado por el vampiro Marius alertó a las manadas de Europa del Este, ya que este comenzó a investigar el uso de la piedra de luna como arma contra los licántropos. A tiempo el Alfa Hugo Höller pudo evitar que Marius comunicara sus progresos a los Dracul, poderoso clan vampírico gobernante de esa especie que deseaba eliminar a los licántropos, en especial a los de la Manada Höller. Así que, para evitar cualquier intento de dañar a los licántropos, las manadas de todo el mundo empezaron a rastrear y hacerse de las piedras de luna, bien comprándolas, o arrebatándolas a sus dueños. Décadas de enemistad entre vampiros y licántropos habían ocasionado guerras y muerte. Sin embargo, pronto llegaría aquel ser que acabaría con los odios entre especies y proclamaría la paz.

(…)

Durante la Ceremonia de Entrega del Mando Alfa de Hugo Höller a su hijo Maximiliam, la bruja Maat, compañera eterna de Andreas Cummer, Beta del nuevo Alfa, fue poseída por la energía de la Madre Luna y manifestó una profecía.

«Cuando los reinos ya no se extiendan a lo ancho de La Tierra,

sino busquen sobrepasar los cielos,

mi Luz se unirá eternamente al Puro que Aúlla.

Como soy madre de muchos, me mezclaré con los hijos de las tinieblas.

Mi Luz dará inicio a la nueva especie,

donde el hibrido será rey,

uniendo a los que aúllan con los nacidos en la oscuridad».

Durante los siguientes días, Maat entró en un trance constante. Poseída por el poder de la Madre Luna comenzó a dar mayor detalle sobre esa Luz y el hibrido que sería rey.

«Mi Luz portará mi signo y desconocerá que viene de mí.

Por eso atención a las señales que les dejo.

Si no están atentos y desperdician a mi Luz,

dejarán de ser mis hijos favoritos para ser cazados por los hijos de las tinieblas».

«Mi Luz vendrá de la nada,

para que no sea fácilmente detectada.

Mi Luz será rechazada.

Mi Luz será deseada.

Mi Luz será dañada.

Mi Luz morirá para renacer. Mi Luz se intensificará.

Mi Luz lo dominará todo y a todos».

«Mi Luz brillará en la batalla.

Mi Luz proveerá a los guerreros.

Mi Luz hará que su amor sea eterno.

Mi Luz siempre caminará por La Tierra atada a su ensueño».

«El híbrido nacerá de mi Luz.

El híbrido heredará el legado de mi Luz.

El híbrido unificará a los hermanos divididos.

El hibrido será eterno.

El híbrido solo se mezclará con mi Luz».

Todos esos mensajes fueron analizados por los eruditos de la Manada Höller. Ellos entendieron que el Puro que Aúlla se refería al Alfa de su manada, ya que el mensaje fue entregado solo a ellos. Como Maximiliam ya había encontrado a su compañera eterna, la hermana del Alfa Baranov, Marie Baranova, descartaron que en esa era se cumpliera la Profecía. Comprendieron que el signo de la Madre Luna sería la piedra de luna, ya que toda la que había en el mundo estaba bajo el dominio de las manadas, y si aparecía una mujer portando una, solo significaría que era la prometida, la hija de la Madre Luna. Los hijos de las tinieblas debían ser los vampiros.

  • Tenemos que estar muy atentos a la aparición de la hija de nuestra Madre Luna. Dejar pasar su llegada causaría nuestro exterminio. Si bien se ha profetizado que será rechazada, no sabemos claramente a qué se refiere, pero aquellos que la encuentren deben protegerla y hacer que el resto de las manadas la reconozcan, y aquellos somos nosotros, la Manada Höller. No debemos permitir que sea dañada, ella será nuestra Luna y no podemos arriesgarnos a perderla. La promesa de la Madre Luna de favorecernos y acabar con los odios entre nosotros y los vampiros traería la paz, no solo para nuestros pueblos, sino para aquellos que se ven afectados por nuestra guerra al vivir entre nosotros -proclamaba Maximiliam la resolución de la Manada Höller sobre la Profecía.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.