La hija de la Madre Luna

Capítulo 20

No sé cuál es el asunto que Stefan debe resolver, pero me parece que es grave y complicado. Sentir su miedo me ha dejado algo afectada, y todas se han percatado de ello, por eso están tratando de que aparte mi atención de sus emociones y que me centre en la planificación de la boda. Así comenzamos a debatir cuál sería la mejor fecha. Marianne propuso que sea el día de mi cumpleaños.

  • No sé si el mismo día de mi cumpleaños número dieciocho pueda casarme sin necesitar un permiso especial, ya que los trámites para la boda se harían siendo aún menor de edad –mencioné para que tuvieran ese detalle en cuenta.
  • No nos compliquemos la vida y preguntemos a Daniel Guerrero, nuestro abogado aquí en Perú –dijo Marianne marcando el número del jurista.

El Dr. Guerrero era uno de los pocos humanos compañero de una licántropa en la Manada Höller, y confirmó lo que sospechaba, que por iniciar el trámite siendo menor de edad requeriría una Licencia Supletoria del Juzgado de Menores porque el Estado era mi benefactor. A solicitud de Marianne, el Dr. Guerrero accedió a encargarse de todos los trámites, ya que tenía contactos en el juzgado y municipalidad. Asimismo, Marianne le pidió que coordinara con las instituciones alemanas necesarias para obtener los documentos que requieran sobre Stefan, así como averiguar el procedimiento para que el matrimonio sea reconocido en dicho país e iniciar con los trámites para que yo pueda residir en Alemania.

  • Listo, un tema menos que tratar directamente -dijo Marianne sacudiéndose las manos.
  • Entonces, tenemos que el sábado 10 de julio, cumpleaños de Amelia, será la boda. Ahora debemos definir si será de día o de noche -dijo Caroline, quien fue la designada por Marianne de tomar nota de todos los detalles.

Acordamos que la celebración iniciaría a mediodía con la ceremonia religiosa. La sesión de fotos en los jardines frontales de la mansión sería lo siguiente; aprovecharíamos el tiempo que los invitados necesitaban para llegar a la mansión. Luego se desarrollaría la ceremonia civil, los invitados saludarían a los novios y se daría inicio al almuerzo. Terminado el primer servicio de comida, abriríamos la pista de baile y el bar, a la hora de la cena se abriría el segundo servicio. Terminaríamos la celebración con la repartición del pastel de bodas, entrega de recuerdos y fuegos artificiales.

Marie indicó que teníamos que hacer partícipes de la boda a las treinta y cuatro manadas, a los pueblos de brujos y hadas, a los socios humanos de Los Höller en Europa y en el este y sudeste asiático, así como a toda la manada. Por mi parte, yo solo tenía como invitados a Solís y familia, a la licenciada Mónica y familia y a las Hermanitas del Hogar.

Sobre la ceremonia religiosa, propuse que le pidamos a Solís que trate el tema con el Padre Joaquín, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, ya que el vecindario de Renania pertenecía a su territorio. Asimismo, como Los Höller no eran católicos, pedí elegir a los testigos de la ceremonia religiosa. Decidí que sean Solís con Torres y la licenciada Mónica con su esposo. Todas estuvieron de acuerdo.

  • Esperen. ¿Vas a tener damas de honor y Stefan asistentes de honor? –me preguntó Caroline.
  • ¿De dónde sacas esa información? -Marion estaba curiosa de cómo su nuera sabía tanto del tema.
  • Internet -decía Caroline a la par que levantaba su celular. Todas reímos.
  • Bueno, usualmente los asistentes y damas de honor son amigos o familiares contemporáneos de los novios. Como recién tenemos dos días de conocernos no sé quiénes y cuántos son los amigos más cercanos de Stefan. Por mi parte mis únicas amigas son Caroline y Nadia. Lo que sí puedo confirmar es que quiero que Lena sea la niña de las flores. La tradición dice que sea una niña menor de doce años y familiar de la novia, pero yo no tengo familia y los hijos de Solís son varones, así que he pensado en Lena para esa labor –propuse animada porque de a pocos me sentía más ilusionada por tener una boda con Stefan.
  • Mi niña va a estar tan emocionada cuando se entere. Gracias, Amelia –dijo Marianne, y me dio un abrazo.
  • Entonces, Lena es la niña de las flores y el tema de damas y asistentes de honor se decidirá tras conversar con Stefan. También necesitan dos testigos para la boda civil. Deben no ser familiares y tener mínimo tres años conociendo a la pareja –señaló nuevamente Caroline.
  • Eso también lo veremos cuando Stefan se reúna con nosotras -dije muy nerviosa. Seguía sintiendo sus emociones.

Marie se ofreció a encargarse del diseño y confección de mi vestido, así como de ver los accesorios, maquillaje y peinado. Zapatos, aretes, algo azul, algo viejo, algo prestado, todo estaba siendo considerado. Solo le pedí que tomara en cuenta que usaría mi collar.

  • Perfecto, así ya tenemos algo viejo -anotó Caroline por mi pedido de lucir mi collar con el dije de piedra de luna.
  • También veré lo del traje de Stefan. Mi hijo debe verse tan bello como la novia –señaló Marie.
  • ¿Todo ello lo verás tú sola, madre? -consultó Marianne preocupada de que sea mucho trabajo para ella sola.
  • No. Pediré ayuda a Kurt y Karl. Ellos ya han diseñado para Amelia y Stefan, así que trabajaremos rápido.

Marion y Marianne iniciaron con la lista de invitados. El número sobrepasaba los mil sin contar a la manada. Ante la posibilidad de tener más de mil invitados, Marie indicó que tendríamos que abrir toda la terraza, armar toldos en el jardín posterior e implementar el servicio de parqueo en las calles paralelas y transversales a la mansión.




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