La hija de la Madre Luna

Capítulo 50

Aposentos de Lucian en Bran, Braşov, Transilvania, Rumania, hace una semana.

Contemplándola dormir, Lucian sonreía. Saber que existe alguien exclusivo para él, que le causa un placer indescriptible, hizo que entendiera más a su hermana. Sin embargo, aún quería recuperarla. «Para debilitar a la Manada Höller necesitamos desestabilizarlos, y como en el ajedrez, debemos comernos a la reina. No tengo nada en contra de Stefan ni de su Luna, pero quiero a Catalin de vuelta, y lo voy a conseguir». Laura y Sasha conocían el vecindario privado donde Los Höller vivían en Perú. Esa información le serviría para trazar el desplazamiento de sus guerreros en Renania y crear la estrategia de combate, pero ¿cómo trasladaría a su ejército? En eso recordó que el brujo llegó a sus tierras por medio de la teletransportación.

  • ¿En qué piensas que estás tan abstraído? -preguntó Laura al despertar y encontrar a Lucian con la mirada perdida en un punto de la habitación.
  • En cómo puedo trasladar a mis guerreros hacia Perú. Planeo atacar a Los Höller -observaba a Laura, quería saber si escuchar ese apellido producía algo en ella.
  • ¿Y por qué quieres atacarlos? -se acercó para acomodarse sobre el pecho de su amado príncipe vampiro.
  • Porque quiero recuperar a Catalin.  ¿Te gustaría vengarte de Stefan Höller? –la propuesta de Lucian tomó por sorpresa a Laura.
  • No sé qué responder -confesó la licántropa-. Me siento tan feliz contigo que ya no me importa lo que el Alfa Höller me hizo. Además, debo aceptar que yo también tuve parte de culpa en todo lo que sucedió. Nunca debí mantener una relación con él -a Lucian le llenó de felicidad su respuesta. En tan pocos días había logrado borrar todo recuerdo de Stefan, pero necesitaba que Laura sea parte de su plan.
  • En ese caso, ¿participarías en el ataque a Los Höller por mí? Necesito de tu conocimiento del vecindario donde viven y que me lleves hacia la Luna Höller para acabar con ella
  • ¿Irás contra Amelia porque es el eslabón débil de la manada?
  • Iré a tomar su vida porque así anulo a Stefan, la manada se desune y serán presa fácil a destruir. Comiéndonos a la reina, tendremos un jaque seguro.
  • Te apoyaré por amor y porque al unirnos acepté confiar en ti y seguir tus pasos. Compartiré todo lo que sé, y comenzaré sugiriéndote el momento para atacar, ya que estarán con la guardia baja: la celebración de las bodas de Amelia y Stefan.

 

En un descampado en Villa María del Triunfo, Lima, Perú, horas antes del ataque de Los Dracul.

Sasha y Darius, segundo general de los ejércitos Dracul desde la huida de Catalin y tercer miembro de lo que fuera “Los Azotes de las Manadas”, habían llegado a Lima para analizar el área y preparar el arribo y recorrido de los guerreros vampiros hacia Renania. El brujo pudo teletransportarse junto al general vampiro sin problemas desde Bran, pero para trasladar casi doscientos guerreros vampiro necesitaría abrir un portal unidimensional, para lo cual requería una fuerza que él solo no poseía, ya que debía haber alguien manteniendo abierto el portal en el Castillo Dracul mientras él hacía lo mismo en el descampado donde estaban en la ciudad de Lima. Estudiando durante días las opciones que tenía, llegó a la conclusión de que necesitaba la ayuda de Amazarac, uno de los Caídos que se dedicó a enseñar la hechicería entre los hombres, pero con fines malévolos, de destrucción. Su fortaleza energética fue suficiente para hacer el conjuro que invocó al que un día fue un ángel, y someterlo para que mantenga abierto el portal en la ciudad de Bran todo el tiempo que fuera necesario.

Mientras que Sasha preparaba todo para el traslado de los guerreros, Darius se ocultaba entre las sombras de la noche para reconocer el área y trazar la ruta desde el descampado donde estaría el portal hacia Renania. Manteniéndose lo suficientemente lejos para no ser detectado por su olor, el ahora segundo general de los Dracul recorrió el cerco del vecindario privado y detectó un área en el ala sur por donde podrían ingresar evadiendo el resguardo de la manada. Ya con la ruta de ingreso y escape definidas, se comunicó con Lucian para discutir los últimos detalles del ataque a Los Höller.

Dos horas antes de iniciar el ataque a Renania, abrieron el portal. En menos de media hora habían cruzado los casi doscientos vampiros que eran parte de los ejércitos Dracul. Al último llegaron Lucian y Laura.

  • Laura, ¿qué haces aquí? ¡¿Quién protege a mi familia?! -preguntó alterado Sasha al imaginarse a Paula y sus hijos solos, rodeados de hambrientos vampiros.
  • No te preocupes, brujo. Mis guardianes tienen la orden de cuidar y proteger a tu familia, no les va a suceder nada malo -contestó muy serio Lucian.

Sasha pidió a Darius repartir entre los guerreros vampiro las botellas con la pócima para ocultar el olor. Explicó que condensar el hechizo y que este quede en el cuerpo de quien lo bebe es más efectivo y no puede ser roto por otro hijo del pueblo de los brujos. Lucian, Laura y Darius bebieron la pócima y rápidamente notaron el beneficio de no ser detectados por el olor.

  • ¿Por qué no tomas de la pócima, Sasha? -preguntó Laura confundida.
  • Porque no iré con ustedes.
  • ¿Acaso nos has puesto una trampa o es que no quieres ensuciar tus manos con la sangre de licántropo? -preguntó con un tono acusador Darius, ya que desconfiaba del brujo.
  • Abrir el portal toma tiempo, y si me alejo de él tendré que cerrarlo. Ante la premura de tener que huir rápidamente, podría no abrirlo a tiempo, facilitando que los guerreros Höller acaben con nosotros. Esas son mis razones para no acompañar el ataque.
  • ¿Y qué haremos si el brujo Ravi lanza un hechizo y nos encierran en Renania? Contigo a nuestro lado podríamos encontrar una solución ante esa situación -planteó Lucian, observando cada gesto de Sasha.
  • Ya había contemplado esa posibilidad. Por ello he preparado estas piedras topacio -entregó a Darius doce piedras-. Tienen un hechizo aniquilador de barreras. No tengo suficientes para cada guerrero, pero basta que uno la lleve consigo para que abra una salida que permita la huida de todo aquel a una distancia máxima de veinte metros alrededor del portador. Así que repártanlas entre los mejores porque son los que más opciones tienen de sobrevivir y regresar para cruzar el portal de regreso –el brujo estiró el brazo y entregó a Lucian tres piedras topacio adicionales-. Estas son para ti, Laura y Darius. Ustedes sí o sí deben regresar, y es mejor que cada uno lleve su propia piedra.




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