La historia de Emmy Kell

1, Dulce Anny.

— ¡De nuevo lo hiciste! —exclamó mamá furiosa. Hace mucho tiempo no la veía así.

—Lo siento, no he sido yo. —sollocé asustada, el temor corroía cada centímetro de mi cuerpo.

—Emmy... —Mamá suspiró agotada. Acomodó su cabello, y subió a su habitación.

De nuevo no me creyó, toda la culpa ha recaído sobre mí, como de costumbre, pero no he sido yo… Mi mama no lo entiende. Y por más que intento explicarlo, solo recibo una mirada despectiva de su parte.

—Anny, ¿Por qué no has dicho la verdad? Siempre dejas que todos me señalen. —Me acomodé en el sillón, y crucé mis brazos, quería llorar, estaba molesta, pero sabía que si lo hacía Anny se sentiría mal, y no quería eso.

—Tenía miedo, y me escondí, lo siento hermanita. —Perpleja observé la hermosa tez blanca de su piel, era tan perfecta, que parecía irreal. Unas pecas adornaban sus clavículas, eso la hacía ver sublime, sus oscuros ojos verdes brillaban como nunca, y su suave voz me hipnotizaba, no podía enojarme, no con ella.

—Emmy, ¿quieres abrazarme? —Su mirada estaba cabizbaja, se sentía mal por lo ocurrido. Y eso me devastaba a mí por completo.

La abracé, y el calor de su piel me abrigó, de pronto todos mis miedos habían desaparecido, el enojo se había disipado. Siempre sería así, ella y yo, hasta el final.

—Emmy, sube a la habitación, tu papá y yo queremos hablar contigo. —La voz enojada de mamá retumbó en mis oídos, no quería que nadie arruinase la paz que sentía al estar con Anny.

—Voy. —dije sin ánimos.

—Toma asiento. —dijo mi padre cuando entré a la habitación, el ambiente era diferente, pesado e incomodo, sentía que algo cambiaría a partir de ahora.

—Emmy, como sabes, lo que hiciste en el colegio estuvo mal, y no es la primera vez…

— ¡Pero mamá, que no he sido yo! —grité a punto de llorar.

—Haz silencio, y escucha. —ordenó mamá—. Tu padre y yo hemos tomado una decisión, puesto que no sabes comportarte, y hemos estado en muchos problemas por tu actitud, nos mudaremos, es un pequeño pueblo, pero es agradable, asistirás a un colegio especializado para niños con problemas de comportamiento. Nos iremos mañana, empacaré lo necesario. No se discutirá la decisión, Emmy.

—No… no… ¡mamá, papá! —grité enfurecida—. ¡No podemos irnos. —Lloré desesperada y salí corriendo de la habitación.

—Anny, no podemos irnos, Anny. —Lloré desconsolada en los hombros de mi hermosa hermana. Su piel era cálida, sentirla me reconfortaba. Ella era la calma en mí tempestad.

—¿No permitirás la mudanza, cierto? —El tono de Anny fue cálido, pero detrás de esa calidez había un deje de malicia que me desconcertó.

—No puedo hacer algo, están decididos con el tema de la mudanza. —Fui a la cocina en busca de un frío jugo, que calmara mi ansiedad—. Además, ¿qué podría cambiar la idea que tienen?

—Sí hay algo que podemos hacer, Emmy. —dijo triunfante. Sonrió complacida mientras caminaba alrededor de la cocina.

—¿Qué es? —curioseé.

—Sujétalo. —Con su pequeña mano derecha me entregó un cuchillo, que al parecer, estaba muy bien afilado. No supe en qué momento lo había conseguido, apareció en su mano de un momento a otro.

Sin dudarlo lo tomé, aunque no comprendía la situación.

—Eso evitará que nos vayamos, Emmy. —Una sonrisa de satisfacción floreció en su perfecto rostro.

—Anny… no quiero. —Lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, sentí como los latidos de mi corazón se intensificaban cada vez más, el miedo de fallarle me invadía, pero no era valiente para hacer lo que ella me estaba pidiendo.

—¿Le fallarás a tu hermana? —Se acercó y me acarició el cabello—. ¿Decepcionarás a la única persona que siempre estará a tu lado? Estás entristeciendo a tu hermanita, eres mala. —Sus labios comenzaron a temblar, el brillo de sus ojos estaba desapareciendo, su cara se tornó de color rojo, y su linda sonrisa ahora estaba distorsionada.

El temor invadió mis sentidos, no podía pensar con claridad, Anny va a llorar, y yo no puedo permitir que eso suceda.

—Te amo Anny. —Sin darme cuenta cómo, el cuchillo estaba dentro de mí abdomen, no sentía nada, solo veía la sangre inundar mi ropa, y formar un charco inmenso en el suelo.

Todo estaba borroso y confuso, mis fuerzas se habían agotado. Anny se ha ido corriendo, estaba llorando, tengo miedo, ella no puede sufrir, porque es perfecta. Pero no puedo hacer algo…

Caí…

El olor a sangre inundó el lugar, faltaba  poco para que alguien saliera y me encuentrará en el suelo llena de mi propia sangre, de nuevo no creerían que no he sido la culpable, pero no me importó ,  yo sólo quería saber cómo estaba mi hermosa Anny.



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En el texto hay: paranoia, dolor, no me dejes

Editado: 29.11.2018

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