La Maldicion De Ser Visto

Capítulo 29: El peso de una memoria

El motor del auto se apagó con un suave zumbido que se desvaneció poco a poco, dejando dentro un silencio extraño. No era el tipo de silencio incómodo que se produce cuando no hay nada de qué hablar… pero tampoco era natural. Era ese silencio cargado, denso, el que surge cuando todas tienen algo en mente, algo que quieren decir, pero ninguna sabe por dónde empezar sin romper algo delicado.

Reika estaba en el asiento delantero, mirando fijamente hacia la puerta de la casa. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, pero no era una postura defensiva; era la de alguien que está ordenando pensamientos, analizando cada detalle que había notado durante el día. Detrás de ella, Ayaka se movía sin parar: golpeaba suavemente el suelo con el talón, cambiaba de postura, como si la energía acumulada y la inquietud no le permitieran estar quieta ni un segundo. A su lado, Shiori tenía el teléfono en la mano, pero sus ojos apenas recorrían la pantalla; su mente estaba muy lejos de lo que veía ahí. Y Airi… Airi solo observaba. Observaba a sus amigas, observaba el ambiente, y sobre todo, repasaba en su memoria cada gesto, cada palabra, cada mirada de Yuuto desde esa mañana.

—…Está raro todo —murmuró Ayaka de repente, rompiendo el silencio con una voz baja, como si temiera que alguien más pudiera escucharlas.

Nadie le preguntó a qué se refería. No hacía falta. Todas habían sentido lo mismo, desde mucho antes de subir al auto.

Shiori soltó un suspiro largo, bloqueó la pantalla de su teléfono y lo dejó con cuidado a un lado, como si ya no tuviera ninguna importancia.

—Sí… —respondió con calma, pero con un tono que revelaba que había estado pensando en ello todo el tiempo—. Yo también lo noté. Desde temprano.

Reika tardó unos instantes en contestar. Sus ojos se entrecerraron apenas, como si estuviera buscando las palabras exactas para describir lo que todas veían, pero no sabían nombrar.

—No es como antes —dijo finalmente, con voz suave pero firme—. Ya no hay ese miedo que solía tener, el que se le notaba en todo el cuerpo, el que lo hacía parecer tan pequeño y vulnerable. Ese, afortunadamente, casi ha desaparecido.

Hizo una pausa, y la palabra “miedo” quedó flotando en el aire, pero con un significado totalmente nuevo. Todas sabían muy bien a qué se refería: durante mucho tiempo, el miedo había sido algo constante en él, algo que las hacía querer protegerlo con todas sus fuerzas. Pero hoy era diferente.

—Pero hoy… había miedo de otro tipo —continuó Reika, como si estuviera desentrañando un secreto—. No era algo que viniera de afuera, ni algo que le pasara ahora mismo. Era… algo viejo. Algo que lleva dentro.

Airi bajó la mirada hacia sus manos, que reposaban en su regazo, y las entrelazó suavemente, como para darse un poco de seguridad a sí misma antes de hablar.

—En el almuerzo… —empezó, recordando cada instante—. Él estaba ahí con nosotros, nos hablaba, respondía cuando le preguntábamos… pero su mente estaba en otro sitio. No estaba distraído como otras veces, cuando se le ocurre algo o se pierde en sus propias ideas. Era como si estuviera reviviendo algo.

Ayaka dejó de mover la pierna de golpe. Se inclinó hacia adelante, apoyando los brazos en el respaldo del asiento delantero, con los ojos muy abiertos, como si por fin todo empezara a tener sentido.

—¡Exacto! —exclamó, bajando la voz al instante—. Era eso. Como si estuviera viendo cosas que nosotros no podíamos ver, recordando momentos que solo él conoce. Pero no se veía perdido… ni vacío, como cuando le pasaba antes.

—No —corrigió Shiori, asintiendo despacio—. Se veía… nostálgico. Esa es la palabra. Tenía esa mezcla extraña: un poco de tristeza, un poco de miedo, pero también como si fuera algo importante, algo que no quiere olvidar aunque le duela.

—Estaba recordando —repitió Reika, afirmando la idea con seguridad—. Algo que le marcó mucho.

Otra vez el silencio. Más corto que antes, pero mucho más pesado. Cada una estaba sumergida en sus propios recuerdos de él ese día, tratando de juntar las piezas.

—Y cuando salimos… —añadió Ayaka, frunciendo el ceño—. Cuando nos pidió que viniéramos con él hasta aquí…

Se quedó callada a mitad de la frase, no porque no supiera qué decir, sino porque al pensarlo bien, ese detalle era el que más le llamaba la atención.

—Fue la primera vez —susurró—. La primera vez que nos pide algo así sin escribirlo. Sin dudar, sin buscar las palabras en su mente, sin quedarse callado primero. Solo lo dijo, claro y directo.

Esa observación cayó sobre todas como una revelación. Todas sabían lo difícil que le resultaba expresarse, pedir ayuda o simplemente decir lo que necesitaba. Que hubiera hecho eso hoy no era algo pequeño.

Shiori parpadeó un par de veces, como si acabara de comprender la magnitud de lo que estaba pasando.

—…Tienes razón. Nunca lo había hecho así.

—Y tampoco explicó nada —agregó Reika, y sus dedos se tensaron levemente sobre su brazo, donde seguía cruzado—. Solo nos lo pidió, y punto.

Ayaka soltó el aire despacio, como si le costara respirar bien.

—Eso es lo que más me impresiona… —dijo, recostándose de nuevo en el asiento y mirando hacia el techo del auto—. Yuuto nunca pide nada si no es realmente importante. Y si lo hace sin dudar, sin prepararse primero… significa que esto es algo que no puede manejar solo.

Nadie la contradijo. Porque todas sabían que era verdad. Él siempre había tratado de llevar sus problemas solo, de no molestar, de no hacer que se preocuparan por él. Que hoy hubiera pedido que estuvieran con ellas… significaba todo.

Airi levantó la vista, mirando a las otras tres con ojos suaves pero decididos.

—Y lo más extraño de todo —dijo con voz tranquila—: aunque tenía ese miedo viejo, aunque estaba recordando cosas que le duelen… no se veía desesperado. Ni asustado de que algo malo fuera a pasar.

—No —aseguró Shiori—. No tenía ese pánico de antes. Era más bien… el miedo de quien va a enfrentarse a algo que ha estado evitando durante mucho tiempo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.