Amalia
Terminé de recogerme el pelo en una coleta alta, mientras revisaba los últimos apuntes para el trabajo que mi padre me encomendó realizar, esperaba que estuviera satisfecho con mi esfuerzo, sabía que todo lo que logre haría que el juicio fuera justo, para que no defendiera a un criminal. Estudiaba derecho hace un par de años, toda mi familia han habido abogados, era la hija mayor de uno de los mejores abogados de toda California, eran muy pocos los casos que perdía, prácticamente eran nulos, aunque muchos lo tachaban de tramposo por no perder ningún juicio al menos eso decía él.
Yo no he sabido qué pierda alguno, eso alega mucho, pero tengo la ligera sospecha de qué seguro en algún momento lo hizo, es difícil creer que no sea así.
Me moví por la casa agarrando todas mis cosas y en ese instante mi teléfono sonó, miré para ver si se trataba de mi padre para asegurarse de que tuviera listo todo, pero al contrario era mi mejor amigo, Antonio
—Antonio, ¿Cómo te encuentras? —Saludo le respondo mientras sigo recogiendo todo lo que debo llevar.
—Amalia, te llamo para que no olvides subir la investigación antes de las 8, luego nos ponen mala nota—me rio un poco.
Pareciera que no me conociera porque siempre que tocaba realizar alguna entrega él me llamaba para recordarme que debía hacerlo, en parte entendía que deseaba asegurarse de que lo hiciera, había veces en las que mi padre me ocupaba tanto que mis propias tareas se me pasaban, pero me esforzaba.
—Ya lo envié, no tienes de qué preocuparte—Antonio estudia conmigo, somos amigos desde hace muchos años y es mi fiel confidente.
—Está bien, ¿Vas de camino a la firma de tu padre?
—Sí, luego iré a la universidad.
La carrera me resultaba difícil, pero mi padre me lo pidió y a diferencia de mi hermana menor, yo decidí hacerlo, de igual manera tenía a Antonio conmigo, él me ayudaba en varias cosas y yo a él en otras, éramos un dúo perfecto en todo momento, aunque mientras yo no tengo ni idea en que especializarme al terminar, él ya lo tiene claro desde que tomó la decisión de volverse abogado.
—Vale entonces hablamos cuando llegues.
—Claro—cuelgo y me dirijo en taxi hasta la firma de abogados de mi padre.
Al entrar la secretaria me recibió con amabilidad, era una de las pocas personas que uno deseaba encontrarse, y eran bastante contadas ese tipo de personas, él restó solo miraba mal. Fui directo a la oficina de papá y toque la puerta para luego entrar, este se encontraba conversando de una manera animada con un tipo —feo no estaba—, pero nunca lo había visto.
—Padre, aquí tengo lo que me pediste—le menciono mientras me acerco y le estiro la carpeta.
Él la miro detenidamente cada uno de los papeles y luego me observa.
—Excelente, con todo esto podremos ganar el juicio—sus palabras me tomaron por sorpresa, dejándome confundida, desconcertada ante la situación—. Hablamos más tarde, Bruno, bienvenido a la firma.
—Es un placer señor—el otro hombre se levanta y salé.
Me quedo mirando hacia mi padre y este se da cuenta aún no me he movido de su puesto, mi rostro debe ser un poema andante.
—¿Sucede algo? —pregunta mientras sigue buscando entre varios papeles.
—Pero… todo lo que te entregue es suficiente para no representes a ese hombre, ¡Es un delincuente!
—Cuida tu tonito señorita, lo que menos me importa es si es o no, ganaré el caso y él será inocente al final del día.
No lo podía creer, la persona que tenía frente a mí no parecía ser quien yo pensaba, estaba dispuesto a defender a un hombre de esos y dejarlo libre, al final todos estos años, yo buscando aceptación, cariño y que se sintiera orgulloso de mí, pero yo ahora estaba desilusionada de él, porque se había caído la máscara mostrando su verdadero rostro y demostrando que es una persona a la que no quiero ni seguir, ni imitar.
—Es un delincuente, si hubiera sabido no hubiera hecho aquello.
—Eso a ti no te importa, retírate ya que no tengo por qué darle explicaciones a nadie de lo que hago con mis clientes o dejo de hacer.
Decido dejar hasta ahí, salgo de su oficina desilusionada de la vida, pero no pensaba dejar esto así, iba a buscar la forma para hacer que pague lo que está haciendo, no permitiré que defienda culpables y quede libre, no lo iba a permitir, ni menos a encubrir, ya creo que tenía idea que tipo de abogado sería y no tendría una sola especialización, sino que iba a estudiar dos, si me era posible las estudiaría todas, así durará toda mi vida en ello, pero mandaría a cada corrupto tras las rejas.