La niñera del Alfa

Capítulo 5: La mejor aliada

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Eryx no dejaba de dar vueltas en el pasillo, no era nerviosismo, estaba alerta, pues su instinto no le permitía alejarse demasiado, estaba pendiente de una sola cosa: el sonido detrás de la habitación de su hija.

Su llamita era impredecible y esa humana… —Inexperta —murmuró para sí, con el ceño fruncido y los músculos de su cuerpo tensos.

Será inexperta, pero fue la única que controló a nuestra cachorra. —Su lobo no dejaba de recordarle que esa pequeña e insignificante humana había logrado lo que ninguna loba había hecho.

—¿Hakan ahora la defiendes? —Bufo internamente. —Es el colmo. —Quería un trago, pero no se atrevió a apartarse del pasillo, sonrió al recordar a esa altanera con el rostro manchado de carbón.

Y aun así no la soltó. —Volvió a recalcar el lobo. Eryx se detuvo en seco y su mirada se endureció.

—Y nos mintió —Erix añadió en voz baja, lo había olido desde el primer momento. No era la mejor niñera del mundo, ni siquiera era una niñera.

Sigue ganando la humana, no escapó. —Cerró los ojos un segundo, ese detalle lo molestaba más de lo que debería, porque significaba algo y no le gustaba perder el control.

Agudizó sus sentidos en búsqueda de algún sonido, no obtuvo lo que deseaba, había demasiado silencio, Eryx giró la cabeza hacia la puerta, su hija no lloraba y eso no era normal.

Se acercó, abrió la puerta sin tocar, husmeo con cuidado y lo que vio ocasionó que se quedara estático y algo en su pecho se tensó.

La humana estaba dormida con el cabello enmarañado sobre la almohada, y su hija pegada a ella, Lior respiraba tranquila, sin esa energía desbordante que la caracterizaba.

Su pequeño desastre estaba en paz y la humana la rodeaba instintivamente protegiéndola con sus brazos, Eryx entrecerró los ojos.

Eso tampoco era normal, avanzó un paso y luego otro hasta quedar al lado de la cama y su sombra cubrió parcialmente a ambas, ninguna se movió, su mirada recorrió el rostro de Vanya. —Torpe. —Le dijo bajito.

Era ridículo pensar que una humana fuera tan fuerte de espíritu, no apartó la vista, lo intentó, pero no pudo, se quedó ahí más tiempo del que debía y más tiempo del que iba a admitir en voz alta.

Se inclinó un poco para observar cómo respiraban ambas al mismo tiempo, Eryx apoyó lentamente la mano en el borde de la cama. Estaba interesado y tampoco lo admitiría.

—No te confíes —gruñó para sí mismo, en voz baja.

Lo más absurdo es que no se fue, se quedó ahí de pie sin medir el tiempo, sin dejar de mirarlas y sin dejar de pensar que en cualquier momento su hija carbonizaría a su niñera, en algún punto, sin darse cuenta, se sentó en el sillón cercano hipnotizado por la escena.

La mañana llegó en un descuido, Eryx no durmió en lo absoluto, Lior se despertó de forma inusual en silencio, una de su manita fue a la nariz de su cuidadora y la pellizco mientras balbuceaba.

Eryx sonrió, así lo despierta todos los días —¡Cinco minutos más! —Eryx vio la hora en su reloj, apenas amanecía y su hija quería comer. Lior continuó balbuceando y al no obtener un par de ojos despiertos encendió su palma y le calentó la nariz a Vanya.

—Mmm… —La humana frunció la nariz, moviendo el rostro hacia un lado. —¿Quién puso el sol tan cerca…? —Su pequeña llamita se estaba molestando. —¡AH!

La humana, se incorporó apenas, pérdida y al mismo tiempo llevándose una mano a la cara.

—¡Mi nariz!

Lior soltó una carcajada, completamente satisfecha con su obra. Eryx, desde el sillón, no hizo el más mínimo intento por intervenir, pero una media sonrisa se formó en su rostro. Le enorgullecía lo autoritaria que era su hija, la había heredado de él.

—¿Acaso fuiste tu? —Le pregunto sin percatarse de su presencia. Vanya sujeto sus manitas y deposito varios besos. —¿No pudiste jalarme el cabello al menos? —Se quejó. —¿Acaso deseas incendiarme el rostro?

Lior se carcajeó.

—Eres descarada, así como tu padre. —Eryx se removió y Hakan su lobo se burló de él abiertamente.

—Te está despertando, no la alimentaste en toda la noche. —dijo enojado por su comentario.

Vanya lo miró con los ojos tan abiertos que parecían que le saldrían de sus cuencas, estaba despeinada y ahora con la punta de la nariz ligeramente rojiza.

—Yo… buenos días señor. —Sujeto a Lior entre sus brazos con cuidado. —No es la forma normal de despertar a alguien.

Eryx se encogió de hombros.

—Es efectiva.

—¡Me estaba cocinando la cara!

Lior volvió a balbucear, feliz agitó las manitas y otra chispa saltó. Vanya reaccionó por puro reflejo, tomando sus pequeñas manos con cuidado.

—No, no, no, mini incendio, aun no me quemes… —murmuró. —Ya entendí el mensaje. Te alimentare criatura malévola y así sobreviviré. —dijo con dramatismo. Se levantó con Lior y se atrevió a mirarlo. —¿Y usted no duerme o es parte del trauma psicológico que me desea provocar?

Eryx no respondió de inmediato, era una insolente, su descaro era mucho más grande que las llamas de su hija.




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