꧁⎝ 𓆩༺✧༻𓆪 ⎠꧂
El comedor quedó en silencio cuando las risas se apagaron, pero no fue un silencio cómodo. Eryx fue el primero en romperlo limpiándose el carbón del rostro con una servilleta, aunque solo consiguió mancharse un poco más. Su expresión volvió a endurecerse, como si todo rastro de aquella escena no hubiera existido.
—Termina de comer —ordenó, sin mirar a Vanya, pero claramente dirigido a ella.
La mujer alzó una ceja.
—¿A mí o a su hija?
—A ambas —respondió seco.
No hubo réplica, pero si burlas de parte de la humana, lo estaba provocando, aun así, decidió ignorarlo.
Sin decir más, salió del comedor arrastrando consigo esa sensación de dominio absoluto que dejaba en cada espacio que ocupaba.
Camino por los pasillos, era estricto, nadie entraba sin su autorización, cuando entro al despacho estaba en silencio, segundos después tocaron a puerta. —¿Puedo pasar? —Se escuchó detrás de la puerta.
—Adelante. —Fue todo lo que dijo.
—Mi señor, apenas volví y supe que alguien fuerte vino a nuestro territorio y conquistó a la princesa. —Los chismes en su territorio corren a velocidad del fuego consumidor.
Eryx vio a su mano derecha, no tenía una manada convencional, sino con la estructura de una empresa.
—No es fuerte, es una humana con suerte. —Dijo con amargura recordando que minutos atrás por su culpa su propia hija lo había carbonizado.
—Si la princesa Lior la aceptó debe ser muy fuerte señor, se dice que las lobas tienen curiosidad de conocerla, harán una fiesta y la invitarán. —No lo podía creer, era el colmo que ahora su niñera fuera una celebridad en su territorio. —¿Qué le pasó en el rostro? ¿Fue la princesa?
Eryx sostuvo un abre carta entre sus dedos, su enojo no disminuyó, al contrario, aumentó.
—Tienen prohibido hacer fiestas e invitarla, es la niñera de Lior debe estar con ella todos los días y noches del año, sin excepción, vivirá solo para mi hija ¿Entendido?
Su orden fue captada de inmediato.
—Si, señor. —Alt, no dijo nada más y eso le agrado. —¿Volverá a las nocturnas? —Pregunto curioso.
—Si, luego que Lior se adapte completamente a la niñera, no quiero que ocurran accidentes, mi llamita acabó con demasiadas lobas, no quiero que la humana tenga el mismo destino. —Noto que había dicho algo que no debía.
—¿Le importa el destino de la humana? Eso sin duda es nuevo, mi alfa.
Eryx no levantó la mirada de inmediato. El abrecartas giró una vez más entre sus dedos.
—Cuida tus palabras —murmuró, sin alzar la voz.
Alt no retrocedió, pero sí inclinó apenas la cabeza. No por miedo, sino por respeto.
—Solo observo, mi señor.
Eryx dejó el abrecartas sobre el escritorio con un sonido seco.
—No me importa la humana —dijo finalmente. —Me importa mi hija, si la humana muere tendré que volver a empezar.
Esa fue su justificación: Práctica y lógica, pero en el fondo se sentía vacía, Alt asintió.
—Entonces la protegerá.
—No del todo. —corrigió Eryx de inmediato. —La usaré mientras sirva.
Al decir esto, los ojos de Alt brillaron, sin embargo, no dijo nada, era un hombre sabio que conocía su lugar y cuándo callar.
—Retírate —ordenó Eryx.
—Sí, señor.
La puerta se cerró y el silencio volvió. Eryx no se movió por varios segundos, luego se recostó ligeramente en su silla, exhaló tenso, movió su cuello de un lado a otro y al mirar su reflejo en el monitor sonrió.
Su hija era malvada de gran manera y entonces lo sintió: El llamado, frunció el ceño.
—Lior…
Dijo y se puso de pie de inmediato, su hija le llamaba. Hakan también lo sintió y eso le preocupó más. ¿Acaso ya la había calcinado?
Al otro lado del palacio el problema efectivamente existía.
El caos empezó con algo pequeño.
—Ok… —Vanya respiró hondo, sosteniendo un pañal limpio —Hoy sí lo haré bien, soy ingeniera esto es sencillo.
Se dio ánimo ella misma, mientras Lior la miraba desde la cama demasiado tranquila.
—No confío en esa cara —murmuró Vanya mostrándole el pañal.
La bebé sonrió.
—¿Me estás confirmando el peligro? —Vanya negó. —Eres una preciosidad, pero tan idéntica a tu padre, se les nota la mala intención. —Soltó como si nada. —Al menos todavía no hablas y no me echarás de cabeza con él.
Lior balbuceo como confirmado.
—Bien, princesa… —Se acercó un poco más y la levantó con cuidado. —Será un procedimiento rápido, sin fuego por favor. —Vanya hizo un puchero como si Lior la entendiera. —Bien, antes te daré un besito en la barriguita, cosita hermosa.
La estaba distrayendo.