La pobreza del millonario [ Rom Com]

Capítulo 20

CAPÍTULO 20: El cuaderno olvidado

Día 268 – Noveno mes, apartamento modesto de Arturo Vega, 11:47 PM

El apartamento modesto que Arturo mantenía como parte de su farsa siempre había tenido un aire provisional, como un escenario de película donde interpretaba el papel del “hombre humilde reconstruyendo su vida”. Muebles funcionales pero baratos, cocina pequeña donde apenas cocinaba, ventana que daba a un edificio de oficinas gris en lugar de a la panorámica de lujo que conocía de su mansión. Era exactamente el tipo de lugar que Arturo Vega, asistente ejecutivo con salario decente pero no exorbitante, podría permitirse.

Esta noche, después de la confrontación con su familia y un día entero fingiendo normalidad en Grupo Gómez, el apartamento se sentía particularmente asfixiante. Como una celda que él mismo había diseñado y decorado.

Eran pasadas las once. Arturo había llegado hacía una hora, pero no había hecho más que quitarse la chaqueta y aflojarse la corbata antes de derrumbarse en el sofá de dos plazas que era incómodamente corto para su altura. Debería comer algo. Debería ducharse. Debería dormir.

En cambio, se quedó mirando el techo agrietado, reproduciendo la reunión familiar en un bucle interminable.

Dos semanas.

Catorce días para encontrar una forma de salir de esto sin destruir por completo a la mujer que amaba.

Su teléfono vibró sobre la mesa de café. Otro mensaje de Ricardo:

“¿Hablaste con Adelina todavía? La familia me está presionando. Necesito actualizaciones.”

Arturo no respondió. No tenía actualizaciones que dar, excepto: Sigo siendo el mismo cobarde que siempre he sido.

Se levantó del sofá con esfuerzo, caminó hacia la pequeña cocina, abrió el refrigerador. Contenido: leche que probablemente estaba vencida, restos de comida china de hace tres días, una cerveza que nunca bebía. Cerró la puerta sin sacar nada.

No tenía hambre. No realmente. Tenía… vacío. El tipo de vacío que ninguna comida podía llenar.

Se movió sin rumbo hacia el escritorio improvisado en la esquina de la sala —una tabla de madera sobre dos caballetes, donde trabajaba cuando no quería ir a cafés—. Su laptop estaba cerrada encima, rodeada de papeles de Grupo Gómez: notas sobre proyectos actuales, análisis que Adelina le había pedido preparar.

Arturo se sentó, abrió la laptop sin intención real de trabajar. La pantalla se iluminó mostrando su escritorio digital —organizado meticulosamente porque esa parte de él no cambiaba, ni siquiera bajo identidad falsa.

Sus ojos cayeron en el cajón inferior derecho del escritorio. El que nunca abría. El que contenía reliquias de las primeras semanas del experimento, cuando todavía creía que todo esto era sobre probar un punto sobre la naturaleza humana.

Una curiosidad mórbida lo hizo abrirlo.

Dentro: recibos viejos del cuarto decrépito donde había vivido seis meses, la tarjeta de presentación improvisada de Marco (que Marco nunca tuvo impresa, pero Arturo guardó como recordatorio), una foto de Daniel y Camila que Sofía le había regalado, y…

El cuaderno.

De cuero marrón, tamaño mediano, con un cierre de metal que ya no funcionaba bien. Lo había comprado en una papelería de barrio durante los primeros días de la farsa, pagando en efectivo como pagaba todo entonces.

Su “cuaderno de venganza”.

Arturo no lo había abierto en… ¿cuánto? ¿Tres meses? ¿Cuatro? Había dejado de llevar registro en algún punto, las entradas espaciándose hasta detenerse por completo.

Lo sacó del cajón, sintiendo su peso familiar en las manos. Más pesado de lo que debería ser para simple papel y cuero. Pesado con intenciones que ya no reconocía como suyas.

Lo abrió en una página al azar. Su propia letra lo miró de vuelta, furiosa y satisfecha:

“DÍA 3 POST-COLAPSO
Valentina terminó el compromiso por texto. Ni siquiera tuvo la decencia de llamar. Mensaje de tres líneas: ‘Arturo, esto es demasiado para mí. Necesito estabilidad. Lo siento.’
¿Lo siento? ¿ESO es lo que dos años juntos valen? ¿Tres líneas de texto y un ‘lo siento’?
Pero esto es exactamente lo que necesitaba ver. EVIDENCIA DOCUMENTADA. Cuando llegue el momento de la exposición pública, este mensaje será proyectado en pantalla gigante para que todos vean exactamente qué tipo de persona es.
Tres días. Solo tomó tres días para que mi prometida de dos años me abandonara por completo. Ni siquiera preguntó si necesitaba algo. Ni siquiera fingió preocupación.
PUNTO PROBADO.”

Arturo cerró los ojos, sintiendo náuseas al leer sus propias palabras. El veneno ahí, la amargura, la satisfacción enfermiza de haber “probado” algo.

¿Qué había probado exactamente? ¿Que una relación de dos años basada principalmente en estilo de vida compartido y expectativas sociales no sobrevivió a la destrucción completa de ese estilo de vida? ¿Eso era sorprendente? ¿Eso merecía una venganza elaborada?

Pasó páginas, encontrando entrada tras entrada en la misma vena:

“DÍA 7: Isabella fue brutalmente honesta. ‘Nuestra relación era transaccional.’ Al menos es consistente. Pero la honestidad no la hace menos culpable. La humillación será proporcional a su frialdad.”
“DÍA 10: Lucía me bloqueó en todo. Ni explicación. Ni cierre. Solo… POOF. Desaparecida. Como si seis meses de lo que pensé era conexión real nunca existieran. Cobarde.”
“DÍA 14: ADRIANA. Esta duele más que todas las otras combinadas. Creí que era diferente. ME EQUIVOQUÉ. Ofreció $500 como ‘préstamo’ y una lista de refugios. ¿ESO es amistad? ¿Eso es ‘conexión profunda’? Fue ilusión. Como todo lo demás. Cuando llegue el momento, su exposición será la más elaborada. Merece entender el dolor de la traición.”

Cada entrada era un cuchillo retorciéndose en su pecho. No por el dolor de las traiciones originales, sino por el reconocimiento de cuán fundamentalmente equivocado había estado sobre todo.

Había diseñado una situación imposible —pérdida total de estatus, riqueza, perspectivas futuras— y luego se había resentido cuando personas que conocía casualmente no se transformaron en santos sacrificiales dispuestos a quedarse sin importar qué.



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En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 20.01.2026

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