La pobreza del millonario [ Rom Com]

Capítulo 30

CAPÍTULO 30: La Respuesta de Adelina (Parte I)

Día 301 – Décimo mes, apartamento de Adelina Gómez, 11:12 AM

Después de que la puerta se cerró detrás de Arturo por segunda vez esa mañana, Adelina se quedó parada en medio de su sala de estar, incapaz de moverse. Su apartamento —su santuario, el único lugar donde podía quitarse la máscara de CEO y simplemente existir— de repente se sentía contaminado. Como si las confesiones de Arturo hubieran dejado un residuo tóxico en cada superficie, en cada rincón donde habían hablado, reído, compartido momentos que ahora sabía que estaban envenenados desde la raíz.

Se dejó caer en el sofá donde él había estado sentado momentos antes, todavía cálido de su presencia, y finalmente —FINALMENTE— dejó que todo saliera.

No fueron sollozos delicados. Fueron el tipo de llanto feo, desgarrador que viene cuando has estado conteniéndote durante demasiado tiempo. El tipo que hace que tu pecho duela y tu garganta arda y todo tu cuerpo se sacuda con la fuerza de la emoción contenida.

Lloró por la traición. Por los diez meses de mentiras. Por cada conversación donde había confiado en él con vulnerabilidades que raramente mostraba a nadie. Por cada momento donde había pensado —apenas se había permitido pensar— que tal vez, finalmente, había encontrado a alguien que la veía como persona en lugar de posición.

Lloró por la estupidez de haber desarrollado sentimientos por alguien que resultó ser una completa ficción.

Lloró por la parte de ella que había querido creer su confesión de amor, que incluso ahora —sabiendo todo— todavía se preguntaba si tal vez, de alguna manera retorcida, era real.

Y lloró por lo que podría haber sido si él simplemente hubiera sido honesto desde el principio.

No sabía cuánto tiempo pasó. Eventualmente, las lágrimas se agotaron, dejándola vacía y exhausta. Se arrastró a su dormitorio, se cambió a ropa de dormir con movimientos mecánicos, se metió en la cama.

El sueño no vino.

En cambio, su mente reproducía la conversación en un bucle interminable, cada palabra de él resonando, cada revelación golpeándola de nuevo.

“Nunca perdí mi fortuna.”
“Diseñé un experimento cruel.”
“Usé tu compañía para facilitar una venganza.”
“Te amo.”

Esa última era la peor. Porque una parte de ella —la parte estúpida, esperanzada, solitaria— la quería creer.

Pero, ¿cómo podía?

¿Cómo podía confiar en cualquier cosa que saliera de su boca cuando literalmente todo lo demás había sido una mentira?

Su teléfono estaba en la mesa de noche. Lo recogió, miró la hora: 2:47 AM.

Debería dormir. Tenía una reunión con la junta el lunes que requería preparación. Proyecciones trimestrales que revisar. Decisiones estratégicas que tomar.

Pero su cerebro no se callaría.

Abrió sus contactos, encontró el nombre que no había llamado en meses: MAMÁ.

Presionó llamar antes de que pudiera convencerse de lo contrario.

Su madre contestó en el tercer timbre, la voz soñolienta pero inmediatamente alerta.

—¿Adelina? ¿Qué pasó? ¿Estás bien?

—Yo… —su voz se quebró inmediatamente—. No, mamá. No estoy bien.

—¿Dónde estás? ¿Estás segura? ¿Necesito ir—?

—Estoy en casa. Estoy segura físicamente. Solo… —respiración temblorosa—. Algo pasó y no sé con quién más hablar.

—Está bien, mi amor. Cuéntame. Despacio. Estoy escuchando.

Y por primera vez en años, Adelina le contó a su madre todo. No la versión editada de CEO. No la narrativa pulida de liderazgo y éxito. La verdad cruda, fea, devastadora.

Sobre Arturo Vega quien no era Arturo Vega. Sobre diez meses de mentiras. Sobre el experimento cruel y el plan de venganza abortado. Sobre la confesión de amor que no sabía cómo procesar.

Su madre escuchó sin interrumpir, dejándola derramar todo hasta que no quedó nada excepto un silencio agotado.

—Mi amor —dijo finalmente, su voz cálida y gentil—, ¿puedo preguntarte algo?

—Sí.

—¿Cómo te sientes hacia él? No cómo deberías sentir. No qué tiene sentido lógico. ¿Cómo te sientes realmente?

Adelina cerró los ojos, forzándose a la honestidad brutal.

—Traicionada. Enojada. Herida. Pero también… confundida. Porque los últimos meses trabajando con él fueron… diferentes. Especiales. Sentía una conexión que raramente siento. Y ahora descubro que todo era basado en una mentira.

—¿Pero los sentimientos eran reales? ¿Tus sentimientos?

—Sí. Por eso duele tanto. Porque yo… desarrollé sentimientos. Pensé que tal vez finalmente había encontrado a alguien que me veía como Adelina, no como Adelina Gómez CEO —rió amargamente—. Irónico, considerando que él estaba siendo menos auténtico que nadie que he conocido.

—¿Sabes qué escucho, mi amor? Escucho que estás enojada con él por el engaño —justificadamente— pero también estás enojada contigo misma por tener sentimientos que ahora sientes que “no deberías” tener.

Las palabras golpearon demasiado cerca de casa.

—¿Entonces qué hago? ¿Cómo… cómo proceso esto?

—Primero, reconoce que todas tus emociones son válidas. El enojo, el dolor, la confusión, incluso el lingering afecto —todos son respuestas normales a una situación compleja —su madre hizo una pausa—. Segundo, date tiempo. No tienes que decidir ahora cómo te sientes sobre él. No tienes que perdonar o condenar inmediatamente. Solo… siente lo que sientes.

—¿Pero eventualmente tengo que decidir qué hacer?

—Eventualmente, sí. Pero no esta noche. Esta noche, solo necesitas sobrevivir. Mañana puedes empezar a procesar —la voz de su madre se suavizó aún más—. ¿Quieres que vaya? Puedo estar ahí en una hora.

—No, estoy… voy a estar bien. Solo necesitaba escuchar tu voz.

—Siempre estoy aquí, mi amor. A cualquier hora. Y Adelina —lo que sea que decidas hacer con esto, te apoyaré. Pero por favor, por favor no dejes que esto te haga cerrar más. Ya te encierras demasiado en tu trabajo. No dejes que este hombre te robe la capacidad de confiar completamente.



#368 en Novela contemporánea
#333 en Otros
#148 en Humor

En el texto hay: humor, romance, amor

Editado: 20.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.