Aquí conoceremos un poco más a Joel.
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Esa misma mañana, en otro lado, Joel revisaba documentos y el motivo de la tardanza de una indemnización que previamente había solicitado junto con su amigo abogado.
—¿Trabajas? —dijo Pablo de forma burlesca.
—Claro que sí —Joel seguía leyendo el documento.
—Es San Lunes, es día de abrir correos y echarles un vistazo... solo eso.
—Puede ser...
Pablo miró las hojas que leía Joel y claramente pudo observar la indemnización no efectuada.
—¿Sigue sin ser positivo?
—Sí.
—Todavía no comprendo cómo te comprometiste a tramitar esa indemnización; ni siquiera eres abogado, tramitas de vez en cuando jubilaciones, pensiones del seguro social...
Joel se detuvo en leer el documento.
—Es un caso especial, sé que no es mi ramo, pero en verdad, si tú estuvieses en mi lugar en ese momento... creo que se te aplastaría el corazón y sin pensarlo le dirías a una mujer deshecha, enferma, que sí lo harías.
—Vaya, es un compromiso muy fuerte, creo entenderte... pero aun así debiste pensarlo; los gastos salen de tu bolsa, y no me digas que no es así, que el otro día sin querer escuché que le decías a tu amigo abogado que tú cubres todo.
—Digamos que hay pagos que no realizo; me debe favores el abogado.
—Como eres soltero puedes hacerlo, pero yo no podría y si se enterara Abi creo que ella no lo entendería, por eso hay cosas que no le digo... puede llegar a ser incomprensiva.
—Acepté ayudar y digamos que es un servicio a la comunidad, gratis.
—Si en verdad esa persona es de escasos recursos... podría ayudarte en algo... Después de todo trabajo contigo y tú siempre has dicho que no es malo ayudar a quienes lo necesitan, allí tenemos a doña Evelin, doña Lourdes, don Marcial, a quienes les cobras casi nada...
—Sí... si llegara a necesitar algo más, te tomaré la palabra.
—Hace tiempo que he querido preguntarte algo...
Joel miró con curiosidad a Pablo.
—¿Qué cosa?
—¿Por qué decidiste crear una cartera de clientes de «Servicio a la comunidad»? Sabes que no muchos lo hacen, y quienes lo hacen son los magnates a cambio de algo: favores, para impresionar, o para deducir impuestos... Yo soy quien hace tu contabilidad y emite los recibos de honorarios, y no vives tan mal... pero no es como que tengas demasiado para estar regalando dinero...
Joel soltó una sonrisa, suspiró y dijo:
—¡Ay! Pablo, mi auditor... Hace mucho que me prometí, si en la vida me va bien, tener lo suficiente para vivir, daré ayuda a las personas que lo necesiten, trabajos con un bajo costo o quizá cobrarles nada. Y si, tienes razón, los ingresos mensuales del despacho no son los más jugosos y vistosos, estoy satisfecho y creo que con eso es más que suficiente. Tengo suficiente para mí y me siento bien al hacer el servicio por la comunidad a mi manera.
—Bueno, tú eres el jefe, tú decides.
Joel sonrió de nuevo.
—Y esa señora... en verdad en sus ojos había desesperación y tristeza. Me recordó a mi madre en tiempos difíciles. No pude soportar su mirada, hay días que sin querer la recuerdo y me siento triste... y ahora... justamente cuando pensé que el abogado me daría una respuesta positiva y que podría ser un alivio para ella, me dice que no hay mucho que hacer, hace sentir impotente... carajo —soltó las hojas.
—¿Qué te dijo tu amigo abogado?
—La empresa textil «El Henequén» está extendiendo el plazo para pagar las indemnizaciones; está jineteando a los trabajadores y a sus beneficiarios. Los trae así desde hace un par de años..., y aun con abogados, estos canijos lo siguen extendiendo.
—Hay algo turbio allí.
—Claro que sí, esa empresa es de gobierno.
—Son los que no deberían hacer esas jaladas.
—Todo lo contrario, son ellos quienes pasan sobre ti y sobre las leyes. Las aplican como debe ser cuando ellos quieren algo de todos los contribuyentes de este país. Así es como funciona, Pablo.
Hubo segundos de silencio.
—¿Qué piensas hacer?
—Esta indemnización jamás va a proceder; la señora, como muchos desempleados, jamás verán un solo peso. El gobierno seguirá jineteando el caso hasta extenderlo por mucho tiempo, y quizá algunos empleados mueran en el proceso, otros lo dejarán pasar y al final el caso se va a desestimar. Yo debo visitar a la señora y decirle la verdad; estoy pensando ir a verla este miércoles por la mañana. No debo postergarlo, no me gusta dar falsas esperanzas.
—Se complicó.
—Sí, mejor trabajemos, ya tomamos el descanso de San Lunes.
Por más que Pablo tenía ganas de solo revisar los correos, el trabajo no esperaba; era inicio de la semana para presentar declaraciones de impuestos federales y hacer otros trabajos que eran urgentes.
Joel se fue a su privado y continuó trabajando. Dejó los papeles con las malas noticias sobre el escritorio y obligó a su mente en no recordar aquellos ojos tristes.
Los clientes entraban y salían del despacho, iban por trámites, otros llevaban documentación para calcular sus impuestos y otros a pagar honorarios. Joel estuvo muy ocupado, tanto que olvidó la mala noticia, olvidó una promesa ante una señora casi moribunda y estuvo a punto de olvidar comer.
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