Previamente: Maribel se fue a escondidas con Esteban, para reforzar su amor.
Ahora tendrá que aclarar su acción.
En esta escena, la redacté con una balada rock: Always BonJovi ❤️ ❤️ :)
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Más tarde, todos se marchaban; el evento había llegado a su fin. Esteban y Maribel estaban reunidos de nuevo con sus amigos. Gonzo, Reyes, José y Martín estaban alcoholizados; se les notaba en el rostro, pero no tanto como para caerse y quedarse dormidos. Esteban abrazó a Maribel mientras todos conversaban. Pronto, unas chicas: Lupita e Isabel, se unieron; eran amigas de Gonzo y Reyes. Maribel dejó de sentirse incómoda; ya no era la única mujer.
—Ahora veo por qué no andas borracho como ellos —dijo Lupita a Esteban.
—Me llamo Lupita —le dijo a Maribel.
—Y yo Isabel.
—Soy Maribel —dijo con voz suave.
—¿Ya nos podemos ir? —dijo Lupita.
Maribel miró la hora en su celular: 5:50 p.m.
—Ya es tarde, es hora de irnos —le susurró a Esteban.
Esteban se despidió y llevó a Maribel al parque del preescolar. Mientras ellos dos se marchaban, las chicas comenzaron a hablar.
—Con que ella es Maribel, no es tan bonita —dijo Lupita furiosa.
—Te ganaron —dijo burlesca Isabel.
—Todavía —dijo Lupita entre dientes.
—Ya olvídalo, lo que tuviste con él, fue pasajero… acéptalo.
Odió escuchar: «…fue pasajero…»
Ya en el parque, ambos estaban melosos de amor. Pronto se despidieron. Ella nuevamente se iba feliz idealizando su próxima salida con él.
Antes de que Maribel abriera la puerta, esta se abrió. Maribel notó la mirada de Joel; tenía un ligero cambio.
—Lo siento, se me pasó el tiempo —dijo, pensando que era por eso.
Pasó junto a Joel. Él cerró la puerta.
—Detente allí —dijo a secas.
Maribel estaba cerca de la cocina.
—¿Ahora qué? —se giró—. No llegué muy tarde, ¿eso es lo que te molesta? ¡No somos nada! —masculló.
Las últimas palabras retumbaron en la cabeza de Joel.
—Tienes razón. Pero mientras estés en esta casa debes comportarte.
—¡Mju! —Maribel decidió irse a su cuarto.
Joel avanzó rápido y la sostuvo con fuerza del brazo.
—¡Tú no te irás hasta que yo haya terminado de hablar!
Maribel miró a Joel; tenía el rostro encolerizado. Era la primera vez que lo veía así; aun cuando ella ya le había hecho algunas cosas antes, él no había mostrado ese rostro.
—Suéltame —dijo Maribel—, suéltame. ¡Suéltame!
Joel no la soltó, seguía presionando el brazo.
—¡Voy a gritar! ¡Voy a gritar!…
Joel la ignoró. Con fuerza la llevó hasta el sillón y allí la aventó. Ella cayó sentada.
Joel caminó furioso en busca de una silla de madera, baja y sin respaldo. Empujó la mesita de estar con la pierna y plantó la silla en el piso provocando ruido, quedando frente a ella.
—Grita todo lo que quieras… ¡anda! Grita para que vengan los vecinos y se enteren que mi… —dudó un segundo—, pareja está con otro hombre.
Maribel estaba asustada y sorprendida por lo que Joel decía entre gritos, con el rostro lleno de furia.
—¿Crees que no lo sabría?
—Me vigilas…
—¡No!
—Fuiste al evento de motocrós, te vieron y me avisaron, con fotos…
Los ojos de Maribel comenzaron a ponerse rojos.
—¿Cómo pudiste?
—¡Qué te importa! —dijo inmediatamente Maribel—, lo nuestro es falso… ¡Lo sabes!
—¡Claro que lo sé!
—Entonces… soy libre de hacer lo que quiera…
Ella se levantó furiosa dándole la espalda. Seguidamente, Joel se levantó.
—¿Dónde crees que vas?
Los pequeños disgustos anteriores no se comparaban con la de esta vez, y la frustración de Maribel siempre se le notaban en el rostro. La mirada y los ojos brillaban dando un aspecto como pequeñas bolitas de cristal o quizá de las estrellas a punto de desfallecer en algún lugar recóndito del universo. Era igual a su madre, cuando ella tenía la misma edad, hasta con el mismo berrinche. Una vez desatada su ira, Maribel no se guardó nada de lo que había estado oculto en sus adentros, se detuvo, se giró, se acercó a Joel y con toda su fuerza lo empujó del pecho, Joel dio pequeños pasos hacia atrás, haciendo mover la mesita de estar. Maribel siguió dando golpes en el pecho de Joel.
Cuando Joel notó que los ojos de Maribel se llenaban de lágrimas, disminuyó su enojo, empezó a calmarse, a controlarse, aguantando la actitud desenfrenada yde los golpes que empezaban a causarle dolor y ardor.
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Editado: 04.03.2026