-Quien lo diría... que mi fin comenzará desde aquí. - bufo para si misma mientras se disponía a entrar a aquella....atemorizante? Escuela.
Cuando por fin después de disputas consigo misma para hallar una excusa para decirle a su padre, decidió entrar a ese mundo nuevo para ella.
Al entrar a su salón de clases decidió sentarse hasta atrás percatándose de las mirada curiosas de sus nuevos compañeros sin darle mucha importancia.
-buenos días jóvenes.- exclamó en voz alta la docente para que los alumnos pudieran escucharla
-Buenos días. -Contestaron aquellos adolescentes que no fueron muchos sin demasiadas ganas por qué a decir verdad querían que fuera clase libre.
Transcurrieron las 2 primeras clases como normalmente debían claro exceptuando con que en cada una los docentes presentaban a la joven en clase hasta que en la tercer hora fue clase libre al faltar el docente.
Tal y como si de un animal exótico se tratase un grupo de aquellos adolescentes que se sentaban cerca de Andrea se pararon y la rodearon; todo fue silencio hasta que una voz femenina lo corto.
-hola, tu eres ¿Andrea? Cierto?, perdón si me equivoqué con tu nombre.- expreso el castaño.- cierto me llamo Liam, mucho gusto.
En lo que aquel chico me hablaba note como todos guardaron silencio para escuchar nuestra conversación.
-a... claro, Liam? -pregunte su nombre con duda por si lo había dicho mal y recalcando en mi mente cualquier escenario posible hasta que su voz clara como una nota musical me saco de ahí.
-eres nueva y nos preguntamos mis amigos y yo... -miro a los demás chicos y en su mayoría chicas que me imaginaba era su grupo de amigos- si querrías ser nuestra amiga.... claro si tú lo deseas.... entonces? -pregunto el castaño con duda.
-ahhh... claro. -pronuncie dudando un poco.
El castaño miro a sus amigos y sonrieron mientras se disponían a presentarse diría yo, primero una chica bonita a decir verdad, hablo primero.
-Hola me llamo Aruanie. -solto nerviosa pero serena.
-Hola Aruanie? Eh...se dice Arruanie o Aruani?-pregunte por qué nunca había conocido a alguien con ese nombre.
-Eh si lo dijiste bien no te tienes porque disculpar -contesto aquella chica con ojos avellana.
Y antes de siquiera poder pensar otra voz escupió.
-Hola yo me llamo Chiara pero me dicen Lulu. -esclamo una chica con flequillo y con voz dulce.
Y así uno a uno se fueron presentando con nombres un tanto peculiares para la morena que no sabía cómo responder ante las presentaciones hasta que se presentaron todos los integrantes.
-Muchas gracias por ofrecerme ser parte de su grupo. -murmure con cordialidad hacia ellos hasta que tocó de nuevo la campana para cambiar de docente dando inicio a la siguiente clase.
Entro una docente muy bonita a clase que al parecer también era nueva, al fin pensé que era la única que no venía de este lugar.
-Buenos días jóvenes-dijo en voz alta mientras dejaba sus cosas en la mesa-mi nombre es Carmen y seré su nueva profesora de Ética.
Los alumnos que antes estaban inquietos por la clase pasada ahora estaban aturdidos y desconcertados cosas que pude notar por lo palpable que era esa tensión.
Después de su presentación la docente pregunto a Noor una de las integrantes que se presentó ante Andrea para preguntarle que les han estado enseñando antes de que llegara. Al saber la profesora con presicion quirúrgica empiezo a anotar en el pizarrón un tema ante la clase explicandolo con devocion.
Al terminar la clase Andrea tenía la cabeza hecha bolas y toda enredada al igual que sus compañeros pero no pudieron aliviarse ni un poco cuando otro maestro entro al salón. Y para seguir con clases que enredan los pensamientos tocaba Matemáticas y para peor calculo.
Nada pasaba por mi mente casi como si estuviera en blanco total, solamente podía escucharse como alguien por nervios se tomaba los dedos.
Todo seguía así hasta que por obra de suerte tocó una junta entre los maestros que al fin pudimos librarnos de aquella clase. Al momento de que salió ese maestro escucho como una compañera llamada Frieya suspiro desde el fondo de su alma.
Así paso un tiempo y como si fuera acto de piedad de parte del destino hubo un INCIDENTE que no nos informaron muy bien pero nos dejaron irnos a nuestros hogares.
Me despedí de mis nuevos amigos e intercambiamos números, cuando al fin salimos se fue mi felicidad por el hecho de regresar a casa.
Aunque no quería hacerlo lo tuve que hacer por qué si no entonces ¿A dónde más iría? ¿Con quién? Más bien ya que al fin y al cabo ese se supone que es mi hogar aunque no quisiera.
#1328 en Novela contemporánea
#640 en Thriller
#224 en Suspenso
para adolescentes, para mayores de 13, para ti para mi para nosotros
Editado: 20.03.2026