La venganza

Capítulo 17 Después del silencio

La casa estaba demasiado quieta.

No había discusiones.

No había reproches.

No había estrategias.

Solo un silencio distinto al de antes.

Marco llegó tarde esa noche. No por trabajo, sino porque no sabía si quería volver. Cuando entró, encontró a Mónica en la sala, sentada con un libro cerrado sobre las piernas. No leía. Pensaba.

—Creí que no estarías —dijo él.

—Yo también —respondió ella sin mirarlo.

Marco dejó las llaves sobre la mesa.

—Todo cambió hoy.

—Sí —dijo Mónica—. Pero no terminó.

Eso lo obligó a mirarla.

— ¿Qué más quieres? —preguntó, cansado—. Perdieron. Tú ganaste.

Mónica levantó lentamente la vista.

—No se trata de ganar —dijo—. Se trata de saber si vamos a seguir fingiendo.

Marco se sentó frente a ella.

—No sé cómo estar contigo ahora —confesó—. Ya no sé qué lugar ocupo.

Mónica lo observó con una mezcla de lucidez y tristeza.

—Ese es el problema, Marco —dijo—. Siempre pensaste en términos de lugar. Nunca de vínculo.

Marco apretó las manos.

—Te necesito —admitió, casi en un susurro.

Mónica no respondió de inmediato.

—Eso no es amor —dijo al final—. Es dependencia.

Marco cerró los ojos.

—Entonces dime qué hacer.

—No —respondió ella—. Eso tienes que descubrirlo solo.

Esa noche durmieron en la misma cama por primera vez en semanas… sin tocarse.

Pero algo había cambiado.

Ya no era distancia por rechazo. Era distancia por respeto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.