La venganza

Capítulo 18 La herida que no se ve

La presión externa disminuyó, pero la interna creció.

Marco empezó a notar cosas que antes ignoraba.

Cómo Mónica se detenía antes de hablar.

Cómo medía sus palabras.

Cómo ya no se entregaba del todo a nada… ni a nadie.

— ¿Te hice tanto daño? —preguntó una mañana.

Mónica siguió preparando café.

—No —respondió—. Me hiciste aprender.

Eso fue peor.

Mientras tanto, Enrique intentó acercarse.

No con disculpas.

Con conveniencia.

—Podríamos empezar de nuevo —le dijo—. Dejar atrás los malentendidos.

Mónica lo miró con serenidad.

—Nunca tuvimos un inicio —respondió—. Solo una deuda.

Y se fue.

Marco empezó a cambiar… torpemente.

Escuchaba más.

Interrumpía menos.

Preguntaba sin imponer.

A veces Mónica respondía.

A veces no.

Y Marco aprendió algo nuevo: amar sin garantía.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.