La venganza

Capítulo 19 Elegir sin promesas

Una noche, Marco se detuvo antes de entrar a casa.

Entendió algo que le dio miedo.

Podía quedarse… o podía perderla del todo.

Pero ya no podía retenerla.

Entró.

—Si quieres irte —dijo sin rodeos—, no voy a detenerte.

Mónica lo miró largo rato.

—Eso llega tarde —respondió—. Pero no es inútil.

— ¿Entonces?

—Entonces quédate —dijo—. Pero no como esposo por obligación. Como hombre dispuesto a empezar sin control.

Marco asintió.

No prometió amor.

Prometió respeto.

Y por primera vez… eso fue suficiente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.