EL MEJOR CIENTÍFICO DEL MUNDO
En la puerta del Colegio, agotando los minutos hasta la hora de salida, Garza debatía con el padre de un amiguito de su hijo que se declaraba agnóstico.
-¿Le tomaste la lección a tu hijo ayer como vienes haciendo?- le preguntó Garza en mitad de la disertación.
-Sí.
- Yo también al mío. ¿Y no te parece imposible que el perfecto engranaje de los huesecillos del oído interno sea obra del azar?
y añadió:
¿No dirías, más bien, que es fruto de la más sofisticada ingeniería?
- ¡Jo Garza!, no empieces con “tus filosofías”.
Por qué contraponer Ciencia a Espiritualidad si el Hacedor de todo lo existente es el Científico Supremo por excelencia.
EL CHANDAL VERDE
Con su chandal verde “Pedriza” entró en el bar:
-Por favor no te ofendas, pero a tus cincuenta el chandal no te pega nada- le dijo
distraídamente el amigo que la esperaba para desayunar, mientras hacía señas al camarero
para que se acercara.
Garza y su “colega” pasaron todo el domingo juntos y por la noche fueron a un garito en el que
eran habituales.
Mientras su acompañante estaba en el servicio se acercó a ella un apuesto y sonriente caballero que
conocía de vista.
- Querida, ¡ese chandal te sienta divininamente !y además hace juego con tus ojos – le dijo con
simpatía.
Y a Garza le vino el pensamiento de que en la “llenura” de la luna el hambriento puede ver un
queso y el devoto la aureola de un santo.