Enfocé la mirada en Diane.
—Oye , Diane, ¿estás bien? -Diane pasó su mano por el cuello. —Ay. —¿Te duele?
Su cuello tiene marcadas las manos de Hina. ¿En qué estaba pensando? ¿Acaso planeaba matarla?
Al tratar de levantarme, volví a caer en la misma posición.
—Parece que este es el efecto de aquella caída —susurré, con una mano ocultando parte de mi rostro.
Quería buscar algo para remediar su dolor , pero ahora mismo no me será posible.
Aunque creo que con un corto descanso podré...
Al voltear la mirada , me encontré con la figura de Diane, sus lágrimas fluyendo de sus ojos , sus pequeñas manos, en un intento de ocultar su llanto.
—Perdón, no pensaba que esto fuera a pasar. —miraba al suelo.
—¿Diane? - Pronuncié su nombre, preocupado, sin saber muy bien lo que está pasando.
—Aquí sólo estoy de más , ¿verdad? —sonrió con melancolía.
Observaba cómo poco a poco ella se iba de mi casa , con mi corazón dolido y su rostro lleno de lágrimas . No podía permitir que esto acabara de esta manera.
Levanté el brazo, logrando detenerla.
—¡ESPERA! —grité.
Ella volteó, sus mejillas rojizas y sus pupilas dilatadas a causa del llanto.
—¿No te quedarás a dormir?
Esas palabras hicieron detener a Diane, mostrando una pequeña sonrisa que me decía que todo estaba bien.
Se agachó para estar a la misma altura de mi cuerpo arrodillado.
—Puso su dedo en la punta de sus labios. —Casi lo olvido —dijo ella con una cara de total felicidad.
¿Eh?
Mis ojos se entrecerraron, mi vista se hacía borrosa.
¿Otra vez?
A causa de aquel golpe , volví a caer desmayado , en dirección a la pared, sin saber que tenía el riesgo de volver a recibir otro golpe en la cabeza.
Ella sostuvo mi cabeza con amabilidad, como si estuviera tocando a un pequeño perrito.
—Perdón —susurró amablemente a mi oído.
Al estar inconsciente, no pude escucharla. Pero, aun así, en mi mente seguía esa sonrisa que me mostró antes de cerrar los ojos. No sabía la razón de por qué podía llegar a reconfortarme de alguna manera.
No volví a despertar hasta el día siguiente. El rayo de sol entraba por la ventana.
Solo un resplandor hizo que pudiera levantarme. Al mirar al lado de mi cama, en la repisa había una nota:
Dennis:
Dejé algo de comida en la nevera. La hice mientras todavía dormías , no te preocupes, es digerible incluso estando enfermo. Por favor, descansa.
Posdata:Diane
Que alguien me prepare la comida estando enfermo. Es algo que no hacían por mí hace tiempo. ¿Cuál fue la última vez? Ya no lo recuerdo.
Mi cuerpo agotado, habiendo dormido lo debido , se quedaba paralizado al ver la realidad de la distancia entre mí y la puerta de mi cuarto.
A pesar de que me sentía mejor, los mareos seguían siendo intensos. Así que procuré tampoco ir ese día a la prepa.
Tres días pasé tumbado en la cama , hasta que pudiera asegurarme de estar en forma para volver a mi día a día.
Levantarme era algo que se me dificultaba cada día que pasaba. No era por simples dolores de cabeza. Supongo que solo era la vagancia, algo que me ha ido afectando con el tiempo que pasaba en casa.
Estaba consciente de que podría llegar tarde , pero no es que me importara mucho. Aunque de todas maneras no podía seguir quedándome aquí , dejándome consumir en lo vago de mi ser.
—*Suspiro* Llegó la hora.
Abrí la puerta y una ola de calor golpeó mi cara. Parecía que estaba en el mismísimo infierno. Al caminar, las gotas de sudor no dejaban de fluir. Mi aliento pedía un lugar donde enfriar mi cabeza. Ese sol abrasador parecía estar decidido a matarme.
—Solo falta un poco. —Susurré con una voz ronca mientras me secaba el sudor del mentón.
Al llegar a la prepa , me dirigí automáticamente a la máquina expendedora. Por fuera parecía una persona normal tratando de comprar una bebida , y adentro era una bestia salvaje tratando de salvar su vida. Cada paso aceleraba mi ritmo.
Apareció una figura conocida : gran tamaño, ropa desarreglada, manos llevadas al bolsillo y su cara arrogante que tanto lo caracteriza , apoyado en la máquina.
—Es el delincuente. Mierda, ¿qué hace aquí? —Es mejor dar media vuelta y irme.
Una mano toca mi hombro ; un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
—¿Acaso crees que no te había visto? —susurró el delincuente.
Miré de reojo con una expresión de susto. Al cruzar miradas, me llevó a volar contra la máquina. Fuerza sobrehumana o simplemente por la ligereza de mi cuerpo.
El impacto hizo que tosiera por la falta de aire.
—Desgraciado *cof* , me estabas esperando, ¿verdad?
Respondió con una sonrisa sádica. Acercándose, me tomó del cuello.
—¿Recuerdas la promesa que te hice , verdad? —sacó un cuchillo del bolsillo.
Dijo que me iba a llenar de cortes. Parece que lo decía muy en serio. Nunca dudé que fuese verdad ; sólo estoy acostumbrado a oír esas amenazas para que al final se queden sin hacer nada.
—¿Y qué? Ese cuchillo parece estar de adorno. —dije, tratando de provocar. -¿Quieres comprobarlo? — respondió él .
Agarré el brazo con el que sostenía mi cuello.
Yo no tenía idea de lo que decía ; sólo me dejaba llevar por el momento , aunque al final me arrepintiera de ello.
—¿No sabes hacer otra cosa que seguir enseñándome ese cuchillo de mierda? Si quieres, te enseño a usarlo. —dije con una sonrisa a causa de la adrenalina del momento. —¡YA CÁLLATE!
Al decir eso , movió el cuchillo y cortó mi mejilla derecha. Mucha sangre salía.
Sujeté más fuerte su brazo y me mordí la lengua, tratando de no gritar. Si llamaba la atención, este asunto podría llegar a mayores ; aunque yo fuera la víctima, nadie me creería por los rumores que hay sobre mí . Eso lo sé perfectamente.
—Jajajaja. —Una risa que representaba lo idiota y loco que podía estar este tipo. —¿Qué pash...a? Eso ni shiqui...era dolió. —Hablaba con dificultades al haberme mordido la lengua.