Calistria: La Fuerza entre Dimensiones
En los rincones donde el espacio y el tiempo se doblan, habita Calistria. Ella no camina por el suelo del Tártaro como los demás; ella es parte de su tejido. Como hija de Hécate y Perses, su poder arcano le permite existir en un estado de flujo, custodiando los secretos que ni siquiera Hades se atreve a tocar. Su lealtad no es hacia los individuos, sino hacia el Reino del Tártaro mismo, un compromiso de sangre y magia heredado de su madre.
Gala, quien al principio se sentía observada por sombras invisibles, finalmente conoció a la dueña de esa mirada. La relación entre ambas floreció rápidamente. Calistria, a pesar de su inmenso poder y su existencia casi etérea, encontró en la calidez y la valentía de Gala algo que la atrajo desde su dimensión oculta. Se volvieron mejores amigas del abismo, compartiendo confidencias mientras Calistria tejía protecciones arcanas alrededor del vientre de Gala.
El Recuerdo Agridulce de Hécate
Desde el umbral de las encrucijadas, Hécate observaba la escena de su hija y la Diosa de la Tierra. Al ver a Calistria reír con Gala y cuidar de ella con tal devoción, un dolor antiguo punzó el corazón de la Diosa de la Magia.
[FLASHBACK: La Sombra de Perséfone] Hécate cerró los ojos y, por un segundo, ya no vio a Calistria y Gala. Vio a Perséfone. Recordó las noches en que ella y la antigua Reina del Inframundo caminaban juntas por los campos de asfódelos. Hécate había sido la única confidente de Perséfone, la única que la ayudó a ocultar su brillo cuando Zeus empezó a sospechar de su amor por Hades. Recordó la risa de Perséfone antes de que la traición de Selene y Zeus apagara su vida. Fue un recuerdo agridulce: dulce por la lealtad que compartieron, y amargo como la hiel al recordar que no pudo salvarla de la furia del Olimpo. [FIN DEL FLASHBACK]
Hécate apretó su antorcha, sus ojos brillando con una determinación renovada. No permitiría que la historia se repitiera con Gala.
— "Mi hija ha encontrado lo que yo perdí" —susurró Hécate—. "Esta vez, el Olimpo no ganará."
La Protección de lo Arcano
Calistria, sintiendo la mirada de su madre, se volvió hacia Gala.
— "No temas a las luces que caen del cielo, Gala" —dijo Calistria, su voz resonando desde un hueco dimensional—. "Mi magia y el Tártaro te envuelven. Nadie, ni siquiera tu padre, podrá cruzar el velo que he puesto sobre ti y tu hijo."
Gala sonrió, sintiéndose más segura con Calistria a su lado que en cualquier templo de oro del Olimpo. El nacimiento de Nereon en el mundo superior fue la señal: la era de las hijas había comenzado, y en el Tártaro, el poder arcano de Calistria estaba listo para estallar si alguien intentaba tocar a la nueva familia.
El Eclipse de las Antorchas
La Coincidencia Letal
Durante siglos, el mundo divino se preguntó cómo fue posible que Hécate, la dueña de los caminos y la magia más antigua, no estuviera presente para evitar el asesinato de Perséfone. La verdad permanecía oculta en los hilos del tiempo: Hécate no estaba ausente por negligencia, sino por una trampa del destino orquestada desde la Noche misma.
El Pacto de la Noche y el Destino [FLASHBACK]
Semanas antes de la muerte de Perséfone, Nyx visitó a sus hijas, las Moiras, en el telar del cosmos. Nyx sabía que Hécate estaba encinta de su linaje más poderoso, Calistria, y que su nacimiento sería un evento de tal magnitud que fracturaría las dimensiones.
Zeus y Selene necesitaban que Hécate estuviera fuera del mapa para eliminar a Perséfone y a su heredero. Nyx, viendo una oportunidad para reconfigurar el poder futuro, les pidió a las Moiras un "ajuste":
— "Hagan que el hilo de Calistria se corte de la matriz de Hécate en el momento exacto en que la Luna de Selene alcance su punto más alto sobre el templo de Perséfone" —ordenó Nyx—. "Que el dolor del parto sea tan vasto que Hécate no pueda escuchar los gritos de su amiga."
Las Moiras, celosas del poder de lo arcano, aceptaron.
El Parto en la Dimensión del Vacío
Mientras Zeus y Selene rodeaban a una aterrorizada Perséfone en el mundo superior, Hécate se encontraba en una dimensión secreta debajo del Tártaro. Era un lugar de silencio absoluto, diseñado para que el nacimiento de Calistria no destruyera la realidad.
El dolor fue inhumano. La magia arcana de Calistria intentaba desgarrar el espacio-tiempo para nacer. Hécate, sudando fuego frío y rodeada de sus antorchas, luchaba por mantener la cordura. En ese estado de vulnerabilidad extrema, sus sentidos divinos estaban bloqueados.
"¡Hécate! ¡Ayúdame!" —el grito de Perséfone resonó a través de las dimensiones, pero la labor de parto de Calistria actuaba como un escudo sónico.
Hécate sintió un pinchazo en el corazón, una premonición de muerte, pero en ese instante, el llanto de Calistria llenó la dimensión vacía. Calistria nació con los ojos violetas encendidos, marcando su linaje arcano, mientras que en el Olimpo, el hilo de Perséfone era cortado definitivamente por Selene.
El Despertar Amargo
Cuando Hécate finalmente salió de su trance de parto, con la pequeña Calistria en brazos, la tragedia ya se había consumado. Al regresar al Tártaro, encontró a un Hades destrozado y el rastro de la traición de Zeus.
Hécate siempre supo que "algo" había forzado el nacimiento de su hija en ese preciso instante, pero nunca sospechó de Nyx. Por eso, en el presente (Capítulo 25), su mirada hacia Calistria y Gala es tan agridulce: ama a su hija, pero sabe que su vida fue la moneda de cambio para la muerte de su mejor amiga.