Las 4 Diosas de los elementos

El Ocaso de los Caballeros y el Grito del Tártaro

La Caída de los Reinos Mortales: El Sacrificio de Rhys

Mientras los cielos ardían, el reino mortal que Gala había jurado proteger fue el primero en sentir la verdadera crueldad de los Dioses Primordiales. Rhys, el caballero que había custodiado los bosques y las tierras de los hombres en nombre de la diosa, se mantuvo firme ante la llegada de Whiro.

A pesar de ser un guerrero de un poder inmenso, Rhys no pudo contener la corrupción del dios maorí de la oscuridad. Con su escudo astillado y su espada rota, Rhys dio su último aliento defendiendo los templos de Gala en la Tierra. Su muerte marcó la caída de la conexión de las diosas con la humanidad; el mundo mortal comenzó a marchitarse en el momento en que su protector cayó.

El Precio del Silencio: La Partida de Finn

En los umbrales de la Dimensión Silenciosa, Marina y Nyx luchaban desesperadamente por mantener el rastro de los cinco herederos oculto. Finn, el caballero de la marea y mano derecha de Marina, se percató de que un rastro de energía del Caos estaba a punto de revelar la ubicación de los adolescentes.

Sin dudarlo, Finn se lanzó hacia el vacío para actuar como un pararrayos de oscuridad. Logró desviar la atención de los rastreadores de Zeus, pero a un costo fatal. Fue consumido por las aguas saladas de Tiamat, entregando su vida para que los cinco primos tuvieran un minuto más de anonimato.

La Sangre en las Manos del Rey: Zephyr y Kairo

El Olimpo ya no reconoce a su rey. Zeus, cegado por un hambre de poder que ha erosionado su alma, descendió personalmente al campo de batalla para terminar lo que el Caos empezó. Su objetivo era Gala; creía que matando a la "madre tierra", los cimientos de la Gran Cruz se desmoronarían.

Dos sombras se interpusieron en su camino: Zephyr, el caballero del viento de Aura, y Kairo, el esposo de Marina y padre de Nereon.

  • Zephyr intentó envolver a Zeus en un huracán de vacío para frenarlo, pero el rayo del rey atravesó su pecho antes de que pudiera completar el hechizo.

  • Kairo, ya herido de batallas previas, rugió de furia y atacó con el tridente de las profundidades. Zeus, con una frialdad mecánica, lo fulminó en un estallido de electricidad pura.

Marina y Aura sintieron el desgarro en sus corazones al mismo tiempo. Sus compañeros habían sido ejecutados por su propio padre.

aethel entrego su vida para salvar a su diosa cuando la estaban atacando en batalla

El Bastión de las Sombras: Hades y Drakol

El conflicto se desplazó hacia las puertas del Inframundo. El Tártaro es ahora el último refugio. Drakol, gravemente herido tras enfrentarse a Tifón, se apoya en su espada frente a la entrada del Palacio de Jade Negro. Su armadura está fundida con su piel y su icor fluye lentamente, pero su mirada hacia Zeus sigue siendo de desafío.

A su lado, Hades ha dejado su neutralidad. Como padre de Drakol y abuelo de los gemelos, el Dios de los Muertos ha convocado a todas las legiones de almas y a los jueces del inframundo para formar un muro de desesperación.

"No darás un paso más, hermano" —sentenció Hades, alzando su bidente—. "Este no es el Olimpo. Aquí, los muertos son los que mandan, y hoy tienen hambre de un rey caído."

La Búsqueda de Selene

En medio de la carnicería, Selene se ha retirado a las bibliotecas astrales. No por cobardía, sino por necesidad. Ha comprendido que esta guerra no se puede ganar con fuerza física, pues el Caos se alimenta del conflicto. Selene busca desesperadamente en los registros de los astros una forma de invertir la Sincronía, una manera de usar el poder de los cinco herederos para sellar el Caos, aunque eso signifique que los niños tengan que enfrentarse a su abuelo antes de tiempo.

El Llanto de los Elementos y el Trono Manchado

La Resonancia del Dolor: El Despertar de los Herederos

El vínculo de la Gran Cruz Divina se ha convertido en un conductor de agonía. Los herederos ya no solo sienten su propio poder, sino el vacío que dejan sus padres al partir.

  • Aethon (Aire): Tras la caída de Aethel, el aire alrededor del joven heredero dejó de fluir. Sintió un desgarro en el pecho, como si sus propios pulmones se llenaran de cristales rotos. El viento de Aethon se volvió un grito ensordecedor que comenzó a agrietar las cúpulas del templo. El dolor del hijo de Aura es un huracán que no busca dirección, solo destrucción.

  • Nereon (Agua): El dolor de la muerte de Kairo fue una punzada abisal. Nereon sintió cómo su sangre se enfriaba hasta casi congelarse. No hubo lágrimas, sino una presión interna que hacía vibrar el océano. El joven heredero de la noche y el mar sintió cómo el lado oscuro de su abuela Nyx se expandía para llenar el hueco que su padre dejó.

El Derrumbe de las Reinas

Aura y Marina han dejado de ser las diosas de la calma y la marea.

  • Aura, al sentir el desvanecimiento de la esencia de aethel y Zephyr, cayó de rodillas, pero su lamento no fue de debilidad. Su mirada se volvió plateada, fría como el vacío estelar. Se puso en pie junto a su hermana Ignia, y ambas, unidas por la viudez y el instinto materno, se lanzaron al frente de batalla. Ya no luchaban por el Olimpo, luchaban por la supervivencia de sus hijos.



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En el texto hay: fantacia, amor

Editado: 01.05.2026

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