Las consecuencias de esa noche 2

Capítulo 3. ¿Casarnos nuevamente?

 

Carlos.


 

No sé cuál es mi interés, si se fue, es solo una empleada más, pero porque me afecta tanto, si solo es una empleada, miró a Erick, su cara denota que sabe algo.

 

—Que pasa Erick, hay algo más con Marian, ¿verdad?

 

—No hay nada, Carlos, algún día recordarás todo, lo que recuerdas es pasado, ya tenías una vida casi hecha y la mujer con la que estás forma parte de tú…

 

—Carlos amor estás ocupado —dice Melissa irrumpiendo en mi oficina.

 

—Sí, Erick me está explicando cosas que no recordaba.

 

—¿Cosas como qué? —dice con voz preocupada.

 

—Nuestras sociedades con otras empresas y los programas que tenemos con nuevas empresas —responde Erick.

 

—¿Cuándo tenemos reunión con las nuevas empresas?

 

—Con los rusos tenemos en dos semanas y con K & G Company, tendremos dentro de un mes.

 

—Bien, pongámonos a trabajar con lo de los rusos, quiero ver los sistemas y quiero detalles de ellos y cómo vamos hasta el día de hoy.

 

—¡He!, yo solo vine a decirte que vengo a buscarte para salir a almorzar te parece.

 

—No podré Melissa, ve tú sola yo tengo que empezar a familiarizarme con todo.

 

—Pero debes comer Carlos.

 

—Comeré aquí —digo de forma tosca.

 

—Vamos, convoque una reunión con los ingenieros de programación —asiento.

 

—Carlos, no te vayas a exceder por favor —pide Melissa, de forma autoritaria.

 

Ignoró sus palabras, salgo de la oficina junto a Erick. Se cuidarme y se hasta donde es mi límite, perdí parte de mi memoria, pero no mis capacidades, no he olvidado hasta donde puedo ser capaz de lograr algo y Melissa, no me va impedir nada.

 

—¿Qué me ibas a decir de Melissa? —le preguntó a Erick.

 

—Lo único que te diré es que Melissa, no es la mujer que tú recuerdas Carlos, ten cuidado con ella.

 

—¿A qué te refieres con ello?

 

—Solo ten cuidado con ella.

 

—No me gusta que me digan las cosas a media Erick.

 

—Y qué te digo Carlos, que vives con tu peor enemigo, cuando tu mente la tiene en un pedestal, porque estoy segura de que así la recuerdas.

 

—Melissa puede ser arrogante, pero ella no es mi peor enemigo, ella ha sido la que ha estado conmigo en todo este tiempo.

 

—¿Sí y porque no aceptaste ir a almorzar con ella?

 

—Porque apenas estoy retomando mi trabajo.

 

—Sí tu lo dices —dice antes de salir del elevador.

 

Al entrar al departamento de programación me quedó mirando todo a mi alrededor, recuerdo las incontables horas que estuve aquí, tratando que esto fuera una realidad, no puedo creer que ya hoy día varios programas estén funcionando.

 

Los ingenieros me actualizan de todo lo implementado, de tan solo escucharlos me quedo familiarizado con todo, y como no estarlo si yo fui él que orquestó cada programa los ingenieros solo fueron los encargados de desarrollarlo, pero la mente maestra es la mía.

 

Industrias Russo, es la encargada de la seguridad cibernética en varias empresas a nivel nacional e internacional. Lo que una vez solo empezó con un invento de adolescentes para no ser hackeados en un juego, hoy en día es la mejor empresa cibernética o sea ciberseguridad empresarial.

 

Estoy orgulloso del logro que he obtenido en este tiempo, aunque somos una empresa joven apenas pujante con solo diecisiete años en la industria de la cibernética estoy más que feliz de ello.

 

—¿Cómo están funcionando los sistemas?

 

—Hace unos días detectamos un gusano en K & G Company, pero el sistema actuó de inmediato así que eso quiere decir que el nuevo sistema que implementamos está respondiendo de forma eficaz e instantánea, pero no mandó la alerta.

 

—Eso lo podemos arreglar.

 

—Sí señor aún estamos cifrando los nuevos códigos para que el programa quede al cien por ciento.

 

—Muy bien —tomó asiento en la silla que siempre utilizo.

 

*********

 

Toda la semana me la pase programando los nuevos códigos para aumentar la seguridad en el sistema.

 

Aunque estaba ocupado mi tiempo, las palabras de Erick, no salían de mi cabeza, de momento tomaba pequeñas pausas para meditar en esas palabras. Claro que Melissa, no era mi enemigo, mi enemigo no cuidaría de mí como ella lo hace. Y así me la pase durante días hasta que preferí olvidar sus palabras.

 

En la reunión con los rusos, ellos mostraron su satisfacción con el nuevo sistema, pero la reunión con el dueño de K & G Company, fue rara, el señor Kenny Grinfford, no me quitaba la mirada de encima, pero cuando vio a Melissa, su semblante cambió de inmediato, era una mirada de disgusto, aunque trataba de disimularlo mirando a Erick o mirándome a mí. Apenas la reunión dio por finalizada, Melissa, nos invitó a almorzar, pero fue inmediatamente rechazada por el señor Kenny.

 

Después de la reunión busqué información del señor Kenny Grinfford, no había mucho solo que es un hombre viudo, hace poco se supo que tiene dos hijos y es abuelo de gemelos, pero no hay foto de sus hijos y tampoco han aparecido en algún evento en conjunto con él.

 

Y ya han pasado tres meses de eso, he tratado de olvidarme de ello, pero Melissa, cada día me deja con un sin sabor. No sé pero algo en mí la rechaza, parezco mujer cuando finge cualquier malestar para no estar con su pareja.

 

—Carlos amor —dice abrazándome por la espalda, empieza acariciar mi pecho descubierto. —he estado pensando en algo —dibuja el contorno de mis pectorales.




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