Camila
El sonido de las voces hace que me acerque a lo que parece un despacho, puedo distinguir claramente la voz de Alexander y las de sus padres, al parecer por el tono que usan estos discuten y claro, sus padres me han reconocido, saben de sobra que en el pasado fui asistente de Alex y ellos odian la idea de que su hijo tenga herederos con alguien de mi clase. En cuanto bajé ni siquiera me hablaron, su padre solo le dijo a Alex que lo acompañara y este lo hizo.
—¡Es inferior a nosotros Alexander! —escucho la voz de su padre y suspiro. —Y tienes dos hijas con ella, dos bastardas —aprieto los dientes con esas palabras —Hijas de seis años, lo que solo deja claro que en el pasado nos engañaste al tener un compromiso con Bianca.
—Papá
—¿Te has vuelto loco? —su padre sigue sin dejarlo hablar —¿y así pretendes llegar a la presidencia? —bufa y el odio en su voz hacia mí se escucha muy claro.
—¿Escuchando a escondidas? —el susurro en mi oído me hace voltear rápido quedando bastante cerca de Asher que sonríe mirando mis ojos.
—Al parecer no soy la única —él sonríe.
—Me quedé esperando tu llamada.
—¿Qué te hizo pensar que te llamaría? —levanto la cabeza, su sonrisa no disminuye y solo señala la puerta.
—Eso Camila —murmura —mi familia te odia, mi padre te ofende y el gran Alexander solo se queda callado dándoles la razón —se acerca más a mí —¿pretendes que sigan haciendo lo que quieren sin pagar la muerte de tu madre? —juega con mi odio —tu casa se quemó y ellos son los culpables porque ese día no solo Thiago estaba ahí mirando el fuego —él me muestra su teléfono y en este aparece una foto, una de Thiago cerca del auto, se ve mi casa, se ve él y Asher agranda un poco más la imagen, dentro del auto la persona que se ve está algo borrosa, pero es inconfundible y me tenso por completo tomando el teléfono en mis manos para mirarla más de cerca, es la madre de Alex quien está ahí dentro y recordando ese día mis ojos se llenan de lágrimas.
—Esto no significa que Alex tuviera algo que ver —expreso dejando en sus manos su teléfono y miro sus ojos recordando las palabras de Alex diciéndome que no tuvo nada que ver con ese incendio y además diciendo que me amaba. Asher sonríe débilmente mientras niega.
—Alexander es un egoísta que solo te trajo a su vida por la presidencia —suelta sin más —sabe que su hermano provocó ese fuego, sabe que su familia te odiaría, pero las trajo hasta aquí y hoy te presenta ante ellos —mira mis ojos —muéstrale esta foto Camila, voy a enviártela, muéstrasela y ve que hace, aun así yo te diré lo que hará, Alex solo te dirá que lo olvides y que te quedes callada porque a él solo le importa el poder —Asher se da la vuelta y se aleja, al instante siento mi teléfono sonar y sé que ha sido su mensaje con la foto. La puerta del despacho se abre y al girarme veo que ha sido la madre de Alex quien ha salido, esta solo me mira con desprecio para entonces pasar por mi lado y luego sale el padre de Alex que me mira de la misma forma. Doy un paso para entrar al despacho, pero entonces las voces dentro me detienen, no está Alexander solo.
—Alex puedo explicarlo hermano —escucho a Thiago y me quedo en la puerta escuchando.
—¿Qué vas a explicar? Me dijiste que Camila había abortado, que había aceptado el dinero que envié y que era una interesada —Alexander masculla cada una de sus palabras.
—Y eso ocurrió Alexander —dice su hermano y solo aprieto los puños —la perra tomó el dinero, pero al parecer no abortó.
—¿Y si eso es verdad por qué no me buscó para más dinero? Al tener dos hijas mías podría recibir más —escucho ruido dentro.
—Porque —su hermano titubea —tuvo miedo seguramente Alex, había aceptado el dinero, sabía que la odiabas, ¿en serio vas a desconfiar así de mí? —el silencio que sigue es tenso. —Alex si esa mujer te dice otra cosa te miente hermano, mírame, somos hermanos —Alexander hace silencio y solo niego sin querer seguir aquí, él le cree, claro que lo hace y me alejo para salir a la casa, al hacerlo veo a mis hijas que conversan con Asher y rápidamente me acerco.
—¡Mamá el tío Asher es mago! —grita Kaia sonriendo
—Desapareció una moneda y luego la apareció detrás de mi oreja —expresa Maya con enorme sonrisa y solo las miro fingiendo una sonrisa.
—¿Qué tal si van a la habitación? —ellas suspiran.
—Pero queríamos más trucos de magia —Kaia me mira —Asher dice que nos llevará a una heladería mamá.
—Y dice que conoce un lugar de patinaje —comenta Maya y miro a Asher que sonríe mirándolas.
—Bueno, vayan dentro, ahora las alcanzo, comeremos helado —asienten rápido y corren hacia la casa, yo entonces miro a Asher que está sonriendo mientras mueve una moneda en su mano.
—Mantente alejado de mis hijas —exijo mirando sus ojos —no sé que pretendes, pero no te quiero cerca de ellas.
—Son familia Camila —sonríe más —y además, a ellas les gusta el patinaje y yo —muestra la moneda —sé patinar —luego esa mano la lleva a mi oreja, roza esta y cuando vuelve a enseñar su mano ya la moneda no está, en cambio, hay una rosa hermosa de color rojo que me extiende y deja en mis manos —No soy el enemigo Camila —añade para entonces darse la vuelta y alejarse. Cuando miro hacia la casa veo a Thiago salir de esta y ni siquiera me mira cuando va hacia el auto, entonces entro a la casa.
—¿Qué hablabas con Asher? —Alex toma mi brazo cuando entro.
—Suéltame.
—Antes dime que hablabas con él —gruñe apretando más mi brazo y miro sus ojos.
—Digamos que Asher se toma más molestias que tú en conocer a tus hijas —mascullo con rabia —y además, me daba esto mientras tú le creías las mentiras a tu hermano y dejabas que tus padres llamaran bastardas a mis hijas —dejo mi teléfono en su pecho, él toma este soltando mi brazo y mira la foto —el día que tu hermano quemó mi casa, tu madre también estaba ahí, ¿qué piensas hacer Alexander? —él solo mira la foto en silencio.