Las gemelas del presidente

Capítulo 10: En sus sueños

Camila

El taxi se detiene en la dirección indicada y miro el lugar con algo de recelo, pero ya estoy aquí y no voy a volver atrás así que solo bajo de este luego de pagar y me quedo unos segundos más mirando el sitio hasta que decido que es momento de entrar. Dentro las luces están tenues y me abrazo a mí misma sintiendo frío viendo la pista de patinaje sonriendo un poco, si mis hijas vieran este lugar lo amarían y doy un paso más hasta que me detengo y sí, debí haber tomado un abrigo o... Mis pensamientos quedan interrumpidos cuando colocan un saco sobre mí y siento sus manos en mis hombros, me tenso por completo.

—Dicen que este lugar es mágico —susurra Asher cerca de mí y me alejo un poco quedando frente a él y doy algunos pasos hacia atrás, debo admitir que es un seductor, su físico es bastante parecido al de Alexander, pero aun así su cercanía no me agrada.

—¿Qué hacemos aquí? —él sonríe, una sonrisa perfecta.

—A tus hijas les encanta el patinaje —camina y lo sigo —estuve cinco minutos con ellas y me di cuenta rápido de eso —se detiene y miro el lugar dando un suspiro —¿no te gusta a ti? —Asher se da la vuelta y mira mis ojos.

—No estoy aquí para patinar contigo Asher —respondo rápido —vine hasta aquí porque queremos lo mismo.

—¿Y qué quieres? —aprieto los dientes —vamos Camila, dilo —murmura sonriendo un poco.

—Quiero destruir a Alexander y a su familia —su sonrisa sigue —y dijiste que podías ayudarme.

—En realidad dije que nada era gratis —asiento.

—¿Y qué podrías querer de mí? —él da un paso acortando la distancia.

—Ayuda mutua —es claro mirando mis ojos —lo primero que quiero es que mi hermano no llegue a presidente —asiento, tampoco lo quiero —su rival en la campaña es mucho mejor, una persona intachable —abre los brazos —En cambio, Alexander es un corrupto que incluso desvía fondos para sus problemas personales y tiene demasiados amigos en el bajo mundo —me tenso un poco y Asher camina hacia un banco, ahí cuando me acerco veo documentos y fotos que me hacen entrecerrar los ojos. —Y ahí tienes las pruebas Mila.

—No me llames así —susurro tomando una foto entre mis manos, no sé de cuando es, pero en esta aparece Alexander besando a Bianca, la falsa prometida y ese beso no parece muy falso.

—Es antigua —dice Asher a mi lado, pero aun así la foto duele y odio eso, dejo esta en el banco fingiendo indiferencia y observo otra en donde está sentado con el padre de Bianca. —Esa es actual —Asher se acerca —el padre de Bianca le ayuda a ganar la presidencia y a cambio Alex le consigue sus terrenos para sus grandes hoteles, a Alex no le importa la gente Camila, le da igual desalojar a cientos de personas con tal de ganar un poco más de dinero —siento asco mirando todo —y por eso no deseo que sea presidente aunque sea mi hermano —lo miro —él no lo merece, las personas no merecen su mandato porque sé que todo lo que habla es falso, no traerá mejorías, todo lo contrario.

—¿Te gusta la política Asher? —sonríe y sus ojos brillan.

—Mucho, pero sin dinero no se llega muy lejos y el abuelo dejó su herencia a Alexander, claro —ríe —no sabía que tenía gemelas contigo —respiro hondo. —¿Estás dispuesta a ayudarme Camila? —asiento con lentitud.

—¿Y qué quieres que haga? —miro sus ojos y él sonríe.

—En pocos días Alex dará un discurso en una escuela que está restaurando —habla mirando hacia el hielo —y quiero información sobre eso, todo sobre ello, quiero saber bien el lugar en donde lo hará, quienes lo van a acompañar y la estrategia de la seguridad —mi ceño se frunce y lo miro.

—¿Y por qué quieres todo eso? —él mira mis ojos.

—Alexander nunca invita a todos los periodistas, solo a sus aliados, le enviaré un ejército de personas que están en su contra y que las preguntas incómodas le lluevan —sonríe —no sirve de mucho Camila, lo sé, pero a veces toca divertirse —suspiro.

—¿Y cómo obtengo esa información?

—Muy sencillo —él me muestra un USB —solo debes colocar esto en la computadora de su despacho y el resto lo haré yo a distancia —tomo el USB estando cargada de dudas —Camila hacemos esto por nuestro país, no solo es el odio hacia Alexander, impidiendo que él llegue al poder ayudamos a todo un país —miro sus ojos.

—Intentaré hacerlo —me doy la vuelta, pero él sujeta mi brazo con cuidado y lo miro.

—Solo uno —señala el hielo —vamos, tus hijas me dijeron que si te gustaba —sonríe y miro hacia este —la pista de patinaje nos espera Camila —su sonrisa sigue y entonces una canción comienza y sí, no negaré que me saca una sonrisa y es bastante difícil negarme a ello así que solo asiento.

Entro a la casa que está en total silencio y en cuanto lo hago veo a Alexander sentado en un sofá con un vaso en su mano en donde supongo tiene alguna bebida alcohólica. Nuestras miradas se conectan y solo me quedo quieta perdida en sus intensos ojos verdes.

—Son las ocho de la noche Camila —comenta y no digo nada —las gemelas se quedaron esperándote —agrega y me tenso, sí, y sinceramente, lo olvidé por completo cuando entré a la pista de patinaje, entre la música y la habilidad de Asher en el hielo las horas se me fueron y si, aun recuerdo las risas y toda mi piel se eriza, hacía mucho que no disfrutaba tanto con la compañía de alguien.

—No pude llegar a tiempo —camino hacia las escaleras sin poder aguantar su mirada y contrario a lo que pensé Alexander no me detiene así que voy directo a la habitación de mis hijas y al llegar a esta encuentro a ambas sobre una cama observando un libro de dibujos, Kaia es la primera en bajar la mirada al libro ignorándome y Maya suspira.

—Sé lo que dirán y debo una disculpa —comento acercándome y me siento frente a ellas. —Habíamos quedado en estar con Alexander y hacer su plan pero

—Nos regaló una casa en un árbol —dice Kaia interrumpiéndome y sigue sin mirarme —está muy bonita y solo debemos decorarla, papá nos ayudará —formo una sonrisa.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.