A pesar de ser un hospital, era tranquilo. Tenía buena vista desde mi habitación. Había perdido la cuenta de los días, pero quería creer que son solo dos.No tengo respuestas claras del estado de mi familia. Lo poco que sabía, y sólo gracias a las noticias, era que Pool estaba vivo y en casa de una tía.
—¿Por qué no sales? — preguntó Mason, rompiéndome mi paz mental
—¿Salir a dónde?
—Al jardín, tu que si puedes.
—¿Por qué tú no?
—Me duelen los pulmones.
La primera noche que pasé junto a Mason me asustó. Durante la madrugada daba cortas respiraciones y muy rápidas, como si no pudiera llenar sus pulmones totalmente. Además de que se levantaba cada cierto tiempo, sudando y respirando peor.
—Amy es buena enfermera, aunque no lo parezca. — dijo mientras yo llevaba una cuchara de sopa a mi boca
—¿Te parece?
—Creo que la conozco desde que hizo su servicio social.
—Tu conoces a todo el mundo.
—Es difícil no hacerlo si vives aquí.
—¿No hay forma de tratarlo en casa? — preguntó curiosa.
—¿Me estás corriendo?
—Solo preguntaba.
—Podría pero, no tengo a nadie que me supervise.
Lo mire de reojo, juzgandolo.
—¿Tienes 5 años?
—No soy un niño pero hay enfermedades que necesitan supervisión constante. Si algo pasara y estuviera solo, no sabría como actuar a tiempo.
Suspire y desvié la mirada a la ventana. Yo solo contaba los días para irme de aquí. No tenía noticias del estado de mi familia, no los había visto desde que llegué aquí y eso me estaba desesperando.
—Amelia.
—Mhm.
—¿Que hacías de tu vida antes de llegar aquí?
—¿Por qué la pregunta?
—Me aburro estando en silencio y eres la primera persona nueva que veo en mucho tiempo.
—Yo disfruto mi silencio.
—Lamentablemente te pusieron a mi lado. ¿Qué hacías antes de llegar aquí?
¿Qué hacía antes de llegar aquí?
Desvié la mirada al televisor, la noticia de mi accidente aún estaba en los noticieros.
"La única sobreviviente del carro contrario. Su padre murió en el acto."
—Exótica, ¿no crees? — cometo Mason
—Si... — respondió, distraída. La imagen de la niña cubría la pantalla: tan pálida con su cabello castaño y labios rosados. Exótica. — ¿Exótica?
—Es raro que las personas que viven en la playa sean tan pálidas. Eso dijeron los noticieros. — añadió al notar mi confusión.
Elisa.
Pobre niña.
Resulta raro conocer a la otra persona que iba en el carro contrario.
—Íbamos a la playa. — rompí el silencio. — Estaba de vacaciones, mi hermana también y mis padres pidieron los días. Era raro viajar en familia, pero la playa está cerca de la ciudad.
—¿Primera vez?
—Tercera. La primera fue cuando eramos niñas.
—Sigues siendo una niña.
—tengo 19.
—¿Enserio?, te ves más joven. Que envidia con los que tragan años, pero sigues siendo una niña.
—Adulta joven.
—Niña.
Mason era raro, tenía un aura de felicidad que no encajaba con este lugar lleno de lamentos y tristezas. Exótica en un lugar lleno de lamentos y tristezas, donde lo único que se siente es dolor y sufrimiento.
Por primera vez desde que llegué aquí, desde que lo vi y de todas las veces que ha llenado hacerme sonreír, por primera vez esboce una sonrisa silenciosa.
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drama psicológico, duelo y pérdida, amor en medio de la muerte
Editado: 15.01.2026