Latidos de Septiembre

CAPÍTULO 6

Miércoles

Faltaban solo 3 días para que llegase el sábado. Esta mañana me levanté con muchas ganas de ir al instituto. Me levanté diferente a cualquier otro día. Tenía ganas de ver qué iba a pasar hoy con Leia, aunque sigo intentando encontrar explicación a por qué sentí esa molestia al verla hablar con otro chico. ¿Serían celos?

No, yo nunca había sentido nada así. A mí eso siempre me ha dado igual. Pero la verdad es que fue extraño.

Llegué al instituto un rato antes, como ya había cogido por costumbre esta semana. El lunes no entendí por qué decidí salir antes de casa; hoy lo estoy empezando a entender.

Entré en clase, esperando verla, pero aún no estaba. Claro, había llegado pronto.

Poco después apareció ella, con el pelo recogido y, por alguna razón que desconozco, su mano llena de anillos dorados. Le quedaban genial.

Se acercó a saludarme con una sonrisa. Yo estaba con mis amigos, pero eso pareció darle igual. Ella también había llegado pronto y sus amigas aún no estaban.

-Hola, Aiden -dijo contenta de verme.

-Hola, Leia, buenos días -respondí con una sonrisa.

-Por cierto, bonitos anillos -comenté en tono bromista.

-Gracias, hoy es la primera vez que pruebo a ponérmelos. Normalmente no suelo llevar nada en las manos -dijo, visiblemente contenta de que me hubiera fijado en ellos.

Por alguna razón me llamó la atención que ella llegase antes que sus amigas. Es el primer día que la veo y no viene acompañada de Alana y Chloe.

-Hola Leia, ¿cómo te va? Qué raro que vengas sin tus amigas -dijo amablemente Gael.

-Bien, gracias. La verdad es que sí, hoy no sé por qué, pero me ha dado por venirme al instituto antes.

Extrañamente, Oliver, para lo educado que es, ni siquiera dice hola. Parece que está analizando cada palabra que decimos.

Entraron más compañeros, incluyendo a Chloe y Alana. Poco después vino el profesor de Lengua y empezamos la primera clase. Hoy no teníamos la asignatura de Historia, así que no podíamos continuar con el trabajo.

Durante la clase, Oliver siguió en sus pensamientos y Gael parecía perdido.

-Oye, Aiden, amiguito -dijo con tono gracioso.

-¿Qué te pasa? Estoy atendiendo -respondí.

-Ah, bueno, si estás atendiendo supongo que no te interesará saber que Leia me ha dado una nota para ti, aunque me ha dicho que no la lea -dijo con una sonrisa pícara.

Sorprendido, cogí la nota. Era un trozo de hoja arrancado elegantemente que decía:

"¿Tú también tienes ganas de que llegue el sábado, verdad?" -con una letra muy bonita.

De repente noté un vuelco en el pecho. Mi corazón se aceleró.

Sonreí, y al mirarla noté cómo ella, sin darse la vuelta y de refilón, vio que acababa de leer su nota y también esbozó una sonrisa.

Así que decidí contestarla. Gael no paraba de intentar cotillear lo que me había escrito y lo que iba a escribir yo, pero sé que es de fiar. Aunque le maten las ganas, si le pido que no lea la nota antes de pasársela, no lo hará.

"Llevo contando los días desde el lunes" -escribí.

Gael se la dio. Ella la leyó y pareció que se le iluminaba la cara. De repente sacó el boli y me contestó.

Gael me la hizo llegar.

"Menos mal, pensaba que era la única" -ponía.

Y yo no pude evitar sonreír. Gael no bromeó y Oliver ni siquiera abrió la boca. Hoy estaba más callado de lo normal.

Sonó el timbre y llegó el recreo. Ya sentados, Gael decidió tomar el papel protagonista en la situación.

-Chavales, quiero dar un aviso. Hoy, por mi honor y mi gloria, voy a armarme de valor y voy a hablarle a Chloe -dijo en un tono demasiado dramático.

-Venga, Gael, ¿eso es todo lo que tienes que decir? -preguntó Oliver, pensando que haría alguna broma sobre la nota que me había escrito Leia en clase.

-Sí, eso es todo -confirmó Gael.

Me sorprendió que no me hiciese ninguna broma. Hoy le había dado motivos para varias.

De pronto, pasan Leia, Chloe y Alana.

Gael se levanta. No podíamos creerlo. Era el día. Oliver y yo teníamos los ojos como platos.

Yo me fijé en Leia, y ella, al estar enterada también de que Gael siente algo por Chloe, se sorprendió con una cara sonriente.

-Hola, Chloe... -Gael se quedó con la voz trabada.

Nunca le había visto así. Si no se calla nunca, y ahora el tío se queda tartamudo.

-Hola -contestó Chloe de manera seca.

Gael quedó paralizado. Se dio la vuelta y se sentó.

Leia sí se acercó a mí y me dijo:

-Aiden, luego acuérdate de enseñarme esa parte del PowerPoint que has hecho -dijo con una sonrisa.

-Claro, esta tarde te lo mando -respondí.

-¡Gracias! -dijo contenta.

Se giró y siguió andando con sus dos amigas.

-Tío... -dijo Gael.

-¿Qué? -pregunté.

-Ya ni hace falta que haga bromas.

-¿Lo dices por el hachazo que te acabas de llevar? -dije riendo.

-No, tonto. Es que Leia está loquita por tus huesos.

-Qué exagerado eres -dije.

Oliver siguió sin decir nada al respecto. Parecía analítico otra vez, igual que esta mañana al entrar en clase.

-Bueno, Gael, ¿cómo te sientes? -pregunté, intentando aguantar la risa.

-De lujo, chaval. Me ha dicho hola, eso ya es un gran avance -dijo, orgulloso sin motivo.

-Hombre, para cómo eres tú, yo te he visto que parecías haber visto un fantasma -dijo Oliver.

-Oye, que no es tan fácil, chaval. Hay que echarle mucho valor -respondió Gael.

Mis amigos no quisieron hablar demasiado sobre Leia. De hecho, Oliver continuó todo el día sin decir nada sobre eso, y Gael no paró de colgarse la medalla por decirle a Chloe un simple "hola".

Jueves

Esta mañana nos hemos comido un buen examen sorpresa de Matemáticas. El profesor ha pensado que quería ver en qué nivel nos encontramos en esta primera semana de clase.

Después de quitarnos el examen, el profesor puso en el proyector las soluciones de los ejercicios.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.